Patricia Bullrich defendió en las últimas horas al gendarme Héctor Jesús Guerrero, procesado por la Justicia por haber disparado un cartucho de gas lacrimógeno que dejó al borde de la muerte al fotógrafo Pablo Grillo. Dijo que fue un tiro “bien hecho”, que no hubo intención de herirlo y que desde el lugar de disparo el efectivo no pudo ver a la víctima. Sin embargo, el expediente judicial que investiga el hecho no hace más que desmentir tales afirmaciones. 

La actual senadora y jefa de bloque de La Libertad Avanza estaba al frente del Ministerio de Seguridad aquel 12 de marzo del 2025, cuando Grillo recibió un disparo de un cartucho en su cabeza y cayó desplomado al suelo.

Caso Grillo: Bullrich dijo que Guerrero actuó bien, pero el expediente muestra lo contrario

En una charla con la conductora Mariana Brey en el streaming de El Cronista, la funcionaria señaló que aquel día “hubo un gas lacrimógeno que salió, que lamentablemente pegó sobre un cartel que habían roto y le pegó a Pablo Grillo”. También sumó que “no hubo intención de pegarle a alguien” sino de “parar la violencia”, y lanzó una extraña teoría al postular que “las acciones correctas pueden tener consecuencias y no hay que mirar la consecuencia, sino mirar si tu accionar fue correcto”. Más adelante, sostuvo que, de acuerdo a las pericias, “fue un tiro bien hecho”, y que Guerrero no podía ver a Grillo porque estaba lejos.

Guerrero viene de ser procesado por los delitos de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función en concurso real con el delito de abuso de armas agravado también por su función. Quien definió esos términos fue la jueza María Servini, por medio de una resolución de casi 300 carillas.  De leer el procesamiento puede concluirse que el episodio está lejos de las conclusiones que sacó la ex ministra de Seguridad, las cuales se detallan a continuación. 

“Hubo un gas lacrimógeno que salió, que pegó sobre un cartel que habían roto y le pegó a Pablo Grillo”

El gas lacrimógeno no salió de la nada: fue disparado por un gendarme y ese gendarme fue Guerrero, que ese día cumplía funciones como integrante de la Sección de Empleo Inmediato del Destacamento Móvil 6 de la Gendarmería.

El expediente tiene incorporado un informe pericial que elaboró el Mapa de la Policía y que lleva la firma de los especialistas Guillermo Pregliasco y Martín Onetto. Entre las conclusiones, citadas como relevantes para el esclarecimiento del hecho por parte de la jueza, señalaron que “la trayectoria (NdR: del disparo) está ligeramente inclinada hacia abajo y no impacta sobre ningún objeto intermedio ni el piso”.

“Este comportamiento no se corresponde con ningún protocolo de uso de las granadas de gas y la trayectoria es directa hacia Pablo Grillo”, agregaron. 

Caso Grillo: Bullrich dijo que Guerrero actuó bien, pero el expediente muestra lo contrario
Foto: Antonio Becerra

Otra pericia, realizada por la División Balística de la Policía de la Ciudad, señaló que antes de que el cartucho impactara sobre Grillo tuvo un impacto previo sobre una barricada de madera que estaba en proceso de combustión producto de las llamas “para luego continuar su trayectoria en dirección al damnificado”. Esa pericia sostiene que si bien todo proyectil que impacta sobre una superficie pierde velocidad y corre riesgo de desviar su trayectoria, en el caso concreto del disparo a Grillo hubo una disminución de velocidad, “pero no la necesaria para desviarse”. 

Aún si se tiene en cuenta ese impacto previo, la pericia no altera la conclusión central de la investigación que sostiene el carácter antirreglamentario del disparo.

“No hubo intención de pegarle a alguien, sino de parar la violencia”

A lo largo del procesamiento, la jueza Servini analizó detalladamente una serie de disparos que realizó el gendarme durante el operativo represivo de aquel 12 de marzo. Y concluyó, después de analizar la prueba, que esos disparos fueron de forma “antirreglamentaria” hacia el lugar en el que había personas que se manifestaban y donde Grillo estaba apostado con su cámara. 

El principal elemento para arribar a esa conclusión surge del manual de uso de la pistola lanza gases utilizada por Guerrero. “Jamás se debe dirigir el arma hacia una persona, ya que en caso de impacto podría producir lesiones graves e incluso la muerte. Resulta conveniente tener presente que los disparos deben ejecutarse en forma oblicua, hacia el suelo, para amortiguar la fuerza”, dice la guía. 

Sobre esa base, la magistrada concluyó sobre Guerrero que “los disparos antirreglamentarios (…) impiden, en el caso, ponderar como perceptible un accionar atento y diligente en la evitación del resultado”. 

En su descargo, el gendarme había dicho lo mismo que Bullrich: “Jamás tuve la intención de lastimar a ninguna persona”. La jueza tomó esa afirmación y aseveró: “Cabe preguntarse cuál es la conducta desplegada en concreto por Guerrero que le permitió confiar que evitaría el resultado (NdR: que no tuvo intención de provocar, según sus palabras), toda vez que en ninguno de los disparos aquí reprochados como antirreglamentarios se observa al mismo disparando a ‘zonas seguras’, sino más bien ante un grupo indeterminado de personas”. 

Para Servini, el gendarme procesado “tenía sobrados elementos” para representarse la posibilidad de que su accionar tenga consecuencias dañosas. Sin embargo, “mantuvo sus disparos antirreglamentarios, evidenciando de este modo indiferencia respecto a la producción de resultados. (…) Aunque no lo haya querido, ninguna acción de su parte demostró tender a su evitación, sino por el contrario se resignó a la posibilidad del resultado”. 

“Todas las pericias que nosotros hicimos dieron que fue un tiro bien hecho”

Como se mencionó, la División Balística de la Policía de la Ciudad, en presencia de los peritos de la querella y la defensa, hizo la reconstrucción balística del hecho. Entre las conclusiones, el informe arrojó que “se descartaron disparos efectuados con un ángulo de inclinación ascendente del arma de 45° y con una inclinación descendente de la misma comprendida entre los 30° y 45°”.

La querella destacó esa conclusión del informe porque descarta que el disparo de Guerrero haya sido realizado conforme al manual de uso de la pistola lanza gases.

Sumado a eso, en el procesamiento la magistrada analizó una reconstrucción aportada a la causa por la Comisión Provincial por la Memoria. De ese informe rescató dos imágenes del momento del disparo, en las que, según Servini, “se observa como nuevamente Guerrero dispara su arma de forma antirreglamentaria hacia el lugar en el que se hallaban los manifestantes”. 

En otro fragmento, la magistrada analizó el contenido de un video identificado en la causa como “Filmación 3 Gopro”. La secuencia muestra a un efectivo de la Policía Federal que efectúa un disparo de gas lacrimógeno de forma oblicua hacia arriba, mientras que segundos después aparece Héctor Guerrero. “Se observa cómo el imputado se agacha y apartándose de todo reglamento, dispara con su pistola lanza gases ubicada en forma horizontal, apuntando hacia los manifestantes que se hallaban sobre la avenida Yrigoyen con dirección a la calle Solís”, relató.

“Ni siquiera lo podía ver porque estaba muy lejos”

Como se mencionó antes, la jueza concluyó en que Guerrero hizo varios disparos de manera antirreglamentaria, entre los que está el que hirió a Pablo Grillo. 

Sobre uno de ellos, no precisamente el que impactó en la cabeza del fotógrafo, la magistrada señaló que “puede apreciarse sin ninguna duda que Guerrero efectuó el disparo (…) con una visibilidad más que clara, sin haber humo ni agua ni ninguna otra sustancia u obstáculo que pudiera haber evitado que el nombrado detectara la presencia de una gran cantidad de personas en la dirección hacia la que disparó”. 

“En los videos en cuestión se desprende que la visual que Guerrero tenía de la zona, más precisamente del sector en el que se hallaban ubicados los manifestantes, era más clara a diferencia de lo sostenido en su descargo”, planteó en otro fragmento. 

Caso Grillo: Bullrich dijo que Guerrero actuó bien, pero el expediente muestra lo contrario