En la misma semana en la que se sancionaron dos de las leyes más restrictivas en términos de derechos, algunos históricos dirigentes del peronismo de diversas corrientes se juntaron para intentar amalgamar los pedazos de una oposición arrinconada y dividida. Si bien las caras más famosas son Miguel Pichetto y Guillermo Moreno, también estuvo presente Esteban “Gringo” Castro, referente de los movimientos sociales que abrieron la discusión dentro del peronismo sobre qué hacer con los trabajadores informales, a los que ahora suma los pibes y pibas de las aplicaciones. “La reunión la convocó Guillermo, yo estaba sentado a la izquierda y Pichetto a la derecha”, ironizó en diálogo con Tiempo Argentino. «Este gobierno destruyó el movimiento popular y ahora va por el movimiento obrero”, dijo y sentenció: “No empezamos de la nada, empezamos de menos diez”.

El cónclave del Movimiento Nacional Justicialista que se realizó en CABA convocó este jueves al intendente de Merlo, Gustavo Menéndez; los referentes sindicales Horacio Valdez y Leonardo Fabre; el líder social Esteban «Gringo» Castro; y dirigentes como Marita Velázquez, Diego Corvalán y Pablo Challú.

Si bien no participó ningún cristinista de cepa, sobrevoló la idea de que el encuentro tenía la bendición de Cristina, quien había recibido al propio Pichetto en su departamento de San José 1111, donde cumple una condena de seis años de prisión. A Pichetto nunca le gustó la idea de judicializar la política y durante sus últimos mandatos como senador siempre bloqueó el desafuero de Cristina cuando era senadora. Sin embargo, ambos dirigentes no hablaban desde que se habían peleado por teléfono en 2015.

Fuentes cercanas al diputado del bloque Encuentro Federal, aseguraron a Tiempo que el panel convocado por Moreno y la reunión del martes en San José 1111 entre antiguos compañeros de ruta no están vinculados. El encuentro, que duró una hora y media, estaba pedido desde antes de que se le restringieran las visitas a Cristina en noviembre pasado. “Se habló de muchas más cosas”, aseguraron fuentes cercanas al diputado.

Este jueves, Pichetto puso de ejemplo la construcción de Lula para ganarle a Jair Bolsonaro. Sin embargo, al revés de lo que sucedió en 2019 en donde se priorizó el encuentro por sobre las definiciones, estos sectores del peronismo proponen zanjar los debates profundos ahora. “O por lo menos empezar a plantearlos”, dijo el Gringo Castro, que fue 12 años el secretario general del sindicato de la economía popular, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).

“Vengo teniendo una relación muy buena con Guillermo desde 2016 cuando charlábamos sobre la economía popular porque él tiene otro concepto, él siente que, si hacemos las cosas bien, vamos a tener trabajo para todos, también Cristina y todo el peronismo lo ve así. Pero después no pasa», plantea Castro. “En el peronismo no tenemos hecha una síntesis de qué se trata la economía popular, tenemos diferencia con la Utep”. “Los proyectos no son excluyentes, se puede tener trabajo si bajás las horas de la jornada laboral y apuntás a la producción”, sostuvo Castro.

La posición que plantea este sector de los movimientos populares es que la matriz peronista de movilidad social ascendente y la comunidad organizada de trabajadores y empresarios y el Estado quedó rota después de los gobiernos neoliberales. “Hay un 50% de trabajadores informales, incluyendo a los que trabajan en las aplicaciones, que no encajan en la economía popular, pero a la vez pedalean para un patrón que está oculto”, caracterizó y propuso: “La doctrina de la producción y el trabajo fue permanentemente invadida por la globalización y ahora hay que defender la producción y el trabajo nacional, aunque aparezca de distintas maneras”.

“Hoy el peronismo no se pone de acuerdo en el marco de alianzas internacionales, y finalmente a partir de que Milei le abrió tanto la importación a China todo el mundo se asustó”, sostiene el dirigente, tras una semana en la que Milei fustigó a tres históricos nombres pertenecientes a los grupos económicos, que salieron a criticar las importaciones chinas: Paolo Rocca de Techint, Javier Madanes Quinatilla de Aluar y Fate y Roberto Méndez de Neumen.

El vínculo del peronismo con los históricos grupos económicos nacionales es cambiante. Algunos dirigentes recuerdan que Néstor Kirchner primero tuvo una alianza con Clarín y luego se enfrentó. En sus discursos, Pichetto y Moreno plantaron tener “una relación inteligente con China” y no un aperturismo total que le sirve al gobierno para planchar los precios y frenar la inflación pero a la vez destruye pymes y perjudica estos grupos económicos que lo acompañaron hasta hace poco y ahora lo critican.

La composición etaria del panel fue alta. Son dirigentes que vieron varias crisis cíclicas de la Argentina bimonetaria. Castro trabajaba con su padre en una fábrica de muebles de oficina que quebró con a híper del ’89. “Después vino Menem, destruyó el trabajo y me empujaron hacia el movimiento popular. Yo quería tener el sindicato, la empresa pyme quería la armonía que proponía el peronismo. Pero el neoliberalismo rompió eso”, sostiene Castro y recuerda que los planes sociales son un invento de los organismos de crédito y no de los movimientos, que desde el estallido de 2001 pelearon y lograron el salario social complementario. “Fue nuestra gran conquista que ni festejamos. La política y el sindicalismo no nos ven como trabajadores, no nos reconocen porque no tenemos recibo de sueldo”, sentencia.

Ante las dudas que despierta la posibilidad de construir política con Pichetto, el excandidato a vice de Mauricio Macri y potenciador legislativo de la Ley Bases, Castro – que lo conoce de cuando en 2016 negociaron la ley de emergencia social-, sostiene: “Nosotros tenemos que ser misericordiosos con todo el mundo, este gobierno destruyó el movimiento popular y ahora va por el movimiento obrero, tiene que haber alguien que haga el trabajo de construir armonía, acercar posiciones de todo el peronismo porque si no, no hay manera de ganarle, no va a ser con políticas sectarias”.

La convocatoria a la unidad de este grupo de dirigentes se da en medio de la larga tensión de Máximo Kirchner y Axel Kicillof dentro del peronismo bonaerense. “No empezamos de la nada, empezamos de menos diez. Convocamos a todos; todos es todos. Pero la cuestión en cómo hablamos entre nosotros y si no tenemos ámbito para discutir, no podemos hacer el intento por unir, ojalá estemos a la altura, yo tengo confianza”. «