Los analistas de temas internacionales no debemos olvidarnos al abordar el tema de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán de las neurociencias. Éstas nos dicen que la alianza de un mitómano con un genocida sólo pueden traer miedo, incertidumbre, violencia.
Han provocado los gobiernos de Estados Unidos e Israel con su guerra contra Irán una crisis económica internacional con estancamiento e inflación por el debilitamiento de la sostenibilidad energética y la sostenibilidad alimentaria. Crisis que perdurará aún después de que la fracasada guerra termine.
Un gobierno mentiroso compulsivo que cree sus propias mentiras puede causar un daño devastador y profundo, ya que la mentira se vuelve indistinguible de la realidad . Al no diferenciar la realidad, el gobierno mitómano defiende sus mentiras con convicción genuina. Cree sus mentiras y esa es una desconexión con la realidad. Cuando el gobierno mentiroso cree su propio relato, su capacidad de rectificación se debilita.

No existe una cifra única y oficial del número exacto de declaraciones falsas que el gobierno de Donald Trump ha hecho específicamente sobre la guerra o el conflicto con Irán, ya que estas afirmaciones suelen formar parte de un conjunto más amplio de declaraciones que supera a los verificadores de datos.
Sin embargo, varias organizaciones de verificación de datos y medios de noticias han identificado múltiples falsedades, engañosas o no probadas, hechas durante los dos gobiernos de Trump.
En el primero, el equipo de verificación del Washington Post documentó un total de 30,573 afirmaciones falsas o engañosas en total, un promedio de aproximadamente 21 por día. Los informes de datos de medios como CNN, The New YorTimes y otros, han analizado afirmaciones específicas del segundo gobierno de sobre Irán. Estas incluyen:
- Negar informes militares o de inteligencia. Por ejemplo: negar que el principal general militar de EE. UU se oponía a la guerra.
- Hacer afirmaciones exageradas sobre la efectividad de las operaciones militares estadounidenses, como declarar que el programa nuclear iraní fue «aniquilado» por completo.
- Atribuir ataques a Irán a pesar de pruebas contradictorias, culpar a Irán por un ataque mortal a una escuela que, según la evidencia, fue llevado a cabo por militares estadounidenses.
- Acusar a Irán de utilizar inteligencia artificial para crear imágenes y videos falsos de ataques militare, y criticar a los medios por difundir esta información.
- Hacer declaraciones falsas sobre las capacidades de misiles de Irán.
- Realizar afirmaciones incorrectas o sin fundamento sobre ataques iraníes previos a otros países de Oriente Medio.
- Asegurar que tenía el apoyo de otros expresidentes para bombardear Irán, lo cual no pudo ser verificado.
El único aliado del gobierno de Estados Unidos en la guerra es el gobierno de Israel que preside Benjamín Netanyahu, genocida que en Gaza ha ordenado el asesinato de casi cien mil palestinos, entre ellos cerca de 40 mil niños El genocida no es un enfermo crónico como el mitómano. Pero sufre de desconexión con cualquier forma de empatía, lo cual es un trastorno en una personalidad autoritaria.
Tanto en Estados Unidos como en Israel deberían legislar para que sus candidatos a gobernarlos pasen por un análisis psiquiátrico previo a cualquier evento electoral. Esa puede ser la más provechosa lección de esta fracasada guerra que Trump calificó como una “excursión” que duraría horas cuando se inició hace cuatro semanas y que especialistas militares consideran empantanada.
Otros datos de la realidad: Erick Sánchez cubano-estadounidense, ex colaborador de CNN, afirmó mucho antes de que se iniciara la guerra, en su programa Impacto Directo, que Netanyahu había entregado a la campaña de Trump 560 millones de dólares. Y nunca ha sido desmentido. Medios estadounidenses, entre ellos The New York Times afirman que la riqueza de la familia Trump se ha incrementado en varias decenas de miles de millones de dólares desde que comenzó la guerra contra Irán. Y tampoco ha sido desmentido por la Casa Blanca.

El periodista estadounidense Tucker Carlson afirma que Netanyahu y el lobby judío en Estados Unidos arrastraron al gobierno de Trump a la guerra contra Irán. Netanyahu tiene juicios por corrupción en Israel. Las guerras son su mecanismo para huir de ellos en nombre del antiguo sueño de impulsar “el gran Israel”. La respuesta del inquilino de la Casa Blanca ha sido descalificarlo, más no desmentirlo.
Igual ocurrió con el colaborador del gobierno de Trump Joe Kent, quien renunció a su cargo de director de la Oficina de Control del Terrorismo porque no podía apoyar una guerra contra un país que no representaba ninguna amenaza real contra Estados Unidos.
Una vez más sangre y lágrimas de muchos transformadas en poder y riqueza de unos pocos. Son capítulos de las neurociencias. Se llaman mitomanía, cleptomanía y megalomanía. Dignas de personajes de las novelas de Fiodor Dostowievsky. Goliadkin, en El doble, vive en un mundo de fantasía creado por su propia mente. Además, en sus citas célebres, advierte sobre el peligro de «mentirse a sí mismo» hasta perder la capacidad de distinguir la verdad. En El jugador el escritor ruso analiza la adicción y el comportamiento compulsivo como una forma de cleptomanía emocional. Rodión Raskólnikov, el personaje de Crimen y Castigo, es un megalómano que desarrolla una teoría donde se considera un «superhombre» , creyéndose superior a la moral común y con derecho a cometer crímenes para lograr fines superiores.
Cualquier semejanza con la realidad de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Iran es mera coincidencia.