Cuando se habla del rock argentino, queda claro que, más allá de sus precursores, linajes y fundadores, hay dos columnas sobre las que se asienta el canon completo, cada una identificada con nombre y apellido: Charly García y Luis Alberto Spinetta. Como el yin y el yang, ellos constituyen carne y espíritu, la dualidad mítica y mística que concentra el ADN que define la identidad del rock criollo. Charly ha alcanzado hace rato el estatus de mito viviente, mientras que el Flaco dejó este mundo el 8 de febrero de 2012 convertido en leyenda. Sus obras, personales e inconfundibles, siguen fascinando a sus seguidores de siempre, pero inspirando también a las nuevas generaciones, confirmando su vigencia y vitalidad.

Una buena prueba de ello puede ser la reciente reedición del libro Guitarra negra, el único y mítico volumen de poesías que Spinetta publicó en 1978, que representa una continuidad notoria del trabajo lírico que el cantante, guitarrista y compositor realizó en sus canciones inolvidables.

Reeditan "Guitarra negra", el único y mítico libro de poesía publicado por el Flaco Spinetta
Luis Alberto Spinetta junto a Charly García.
Foto: Gabriel Rocca

Compuesto de ocho secciones y un total de 70 poemas, Guitarra negra es una extensión poética perfecta de la obra spinettiana. La reconocible estética surrealista que caracteriza a las letras de sus canciones encuentra en estas páginas un terreno más maleable en el cual desarrollarse, libre de las métricas estrictas que caracterizan a los textos destinados a ser calzados dentro de una estructura musical. Al mismo tiempo, los poemas que componen el libro están repletos de imágenes sensoriales, a través de las cuales Spinetta da cuenta de lo que ve, lo que oye, lo que percibe.

“Oigo su gemido de papiro”, “una flor transparente”, “sus colores son la luz que se ahuyenta”, “le oigo decir innumerables veces” son algunas de esas imágenes que forman parte del poema “voz de dios”. Listas similares podrían realizarse a partir de la mayor parte de los otros 69 poemas que componen el libro. La de Spinetta no solo es, entonces, una poesía de lo onírico y lo surreal, como suelen ser caracterizados los textos de sus canciones, sino también de lo sensible. Un espejo deforme de la percepción.

Guitarra negra y la genealogía poética de Spinetta

En un extenso texto publicado en 2017 en la Revista Chilena de Literatura, volumen 96, n° 2, Gabriel Meza Alegría sostiene que “no se observan aún estudios críticos desde el ámbito literario que instalen a Guitarra Negra en algún momento de la tradición literaria argentina o que hayan delimitado la poética del autor”. Por supuesto que desde el título del segundo disco de Pescado Rabioso, Artaud, Spinetta dejó una clara filiación con la obra del poeta francés Antonin Artaud.

Pero Meza Alegría rastrea otras influencias declaradas por el cantante en algunas entrevistas. “René Daumal, Rimbaud, Baudelaire, Cocteau, Lautréamont, y se refiere a autores como Sade, Kafka, Blake y Brontë”, enumera en ese texto en el que busca saldar la deuda crítica en relación a Guitarra negra que él mismo señala.

Reeditan "Guitarra negra", el único y mítico libro de poesía publicado por el Flaco Spinetta

Sin embargo, aunque intenta encontrarle una rama dentro de la genealogía de la poesía argentina, Meza Alegría curiosamente no menciona un nombre que parece fundamental: el de Alejandra Pizarnik. Son varios los puntos de contacto entre los poemas de Guitarra negra y la obra de Pizarnik. En especial en sus vínculos con el surrealismo y la naturaleza hermética de sus textos. Vale recordar que la figura de Pizarnik era sumamente visible en el panorama poético de fines de la década de 1960 y comienzos de la siguiente, hasta su suicidio en septiembre de 1972.

De la misma forma, también existen elementos que distinguen a las obras de uno y otra, en especial en lo que se refiere a la síntesis poética y el caracter esencial que Pizarnik alcanzó en sus textos, en contra de las florituras y arabescos lingüisticos que identifican la obra de Spinetta, cuyos textos también pueden ser definidos como barrocos.

Publicado en 1978 por Ediciones Tres Tiempos y tras el cierre del sello seis años más tarde, Guitarra negra debió esperar hasta 1995 para que La Marca Editora lo rescatara con la primera de sus reediciones. Otras cuatro verían la luz en los años siguientes, la última de ellas en 2012, tras la muerte de Spinetta.

Desde entonces Guitarra negra no había vuelto a reeditarse. Un lapso que concluyó a fines de 2025, cuando fue lanzada esta sexta edición (la primera con tapa dura), al cumplirse el 30° aniversario de la primera realizada por esta editorial. Quizás los últimos versos del poema “el miserable”, se refieran a esa persistencia del libro, que vuelve a estar disponible casi 15 años más tarde: “¡de entre las brasas de tu albergue cantarás nuevamente tu canción diabólica!”

Que así sea.