Un adolescente de 14 años murió por hantavirus y se convirtió en el caso fatal número 23 por esta enfermedad. La cifra se desprende del último Boletín Epidemiológico Nacional, que indica que durante 2025 se confirmaron 77 diagnósticos. Esto implica una letalidad del 29.8%.
El adolescente vivía en San Andrés de Giles. Fue llevado al hospital local por un cuadro de fiebre que se agudizaba con los días, y luego trasladado a Pergamino por la gravedad del cuadro. Su familia tuvo que realizar una campaña para pedir dadores de sangre. El 2 de enero se confirmó el diagnóstico de hantavirus, y al día siguiente falleció.
Se trata de una infección viral que puede transmitirse por el contacto con roedores o con personas afectadas a través de las secreciones.
Se manifiesta en general con fiebre mayor a 38,5°, mialgias, cefalea, vómitos y artralgia. La curva histórica de casos muestra que el 90% se concentran entre los meses de septiembre a abril.
🚨Alerta Hantavirus
— Sociedad Argentina Infectología (@SADI_arg) March 22, 2025
👉🏻En los últimos días hubo que lamentar el fallecimiento de una persona por la enfermedad en Bariloche. Al menos otras 24 tuvieron que ser aisladas. pic.twitter.com/OtCHjbbesO
El último Boletín advierte que “puede observarse que a nivel nacional la cantidad de casos para el período comprendido entre julio y diciembre de 2025 (temporada 2025-2026) se encuentra en el umbral de alerta, respecto a los casos esperados en relación a los años previos”.
El dato más alarmante tiene que ver con el aumento de la letalidad: entre julio y diciembre de 2025 llegó al 27,9%, superando niveles previos que oscilaban entre entre 10% y 22%. “La mayor letalidad registrada en el período podría estar relacionada a la subnotificación de casos leves, aunque continúan en investigación otras causas”, indicó el Ministerio de Salud.
Cómo prevenir
En tanto, las medidas preventivas generales indicadas por la cartera sanitaria nacional, sobre todo en zonas con roedores y ámbitos rurales, tienen que ver con evitar la convivencia con roedores y cualquier contacto con sus secreciones; impedir el ingreso de roedores y anidación en las viviendas; sellar orificios en puertas, paredes y cañerías que puedan servir de acceso.
En cuando a la limpieza preventiva, se recomienda: “realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una solución compuesta por 1 parte de hipoclorito de sodio y 9 partes de agua, dejándola actuar durante 30 minutos antes de enjuagar; humedecer el piso antes de barrer para evitar la dispersión de polvo; ubicar huertas y leña a más de 30 metros de las viviendas y en el caso de la leña, elevarla a 30 centímetros de altura del suelo; mantener pastos y malezas cortados en un radio de 30 metros alrededor del domicilio”.
También se sugiere ventilar durante al menos 30 minutos antes de ingresar a las viviendas, galpones, o refugios ubicados en ambientes rurales y/o silvestres en zonas endémicas que hayan permanecido cerrados por periodos prolongados y utilizar barbijo N95 al ingresar. En vehículos que hayan permanecido en desuso por tiempo prolongado, ventilar antes de ingresar y encender el ventilador del vehículo con ventanas o puertas abiertas por un tiempo prudencial para expulsar el polvo o aire proveniente del motor, donde podrían haber anidado roedores.
El Boletín Epidemiológico indica “tener especial precaución en la puesta en marcha de ventiladores y de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber tenido contacto con polvo contaminado, roedores o excretas de estos. Antes de utilizarlos realizar la limpieza adecuada previamente y utilizar barbijo N95”. Asimismo, al acampar hacerlo alejado de maleza y basurales y evitar dormir directamente sobre el suelo, además de consumir siempre agua potable.