En la antesala de un nuevo 24 de marzo, cuando se cumplirán 50 años del golpe de Estado de 1976, vuelve a escena una obra dedicada a la figura de Haroldo Conti: Huellas de Haroldo. El reestreno propone recuperar su historia desde el lenguaje teatral, en un contexto atravesado por debates sobre memoria, verdad y justicia.
La puesta retoma la vida y la desaparición del escritor como eje, articulando su obra con el clima político que precedió a su secuestro. La elección de reponerla en este momento no es casual: busca inscribir su figura en una conversación contemporánea donde el pasado reciente vuelve a estar en disputa.
Nacido en 1925 en Chacabuco, Conti fue uno de los narradores más singulares de la literatura argentina. Integrante de la llamada generación del 60, construyó una obra marcada por los márgenes, el paisaje del río y personajes que habitan los bordes. Entre sus libros más destacados se encuentran Sudeste, Alrededor de la jaula, En vida y Mascaró, el cazador americano, novela con la que obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1975.

Su escritura, de tono poético y sensibilidad social, nunca se planteó como panfleto, pero sí estuvo profundamente atravesada por una mirada política. Además de escritor, fue docente, periodista y guionista, y participó activamente en espacios culturales como la revista Crisis, desde donde expresó posiciones críticas frente al clima que se vivía en el país.

Ese compromiso tuvo consecuencias directas. El 5 de mayo de 1976, pocas semanas después del golpe, un grupo de tareas irrumpió en su casa de Villa Crespo, lo secuestró y lo desapareció. Tenía 50 años. Testimonios posteriores señalan que habría sido llevado al centro clandestino El Vesubio, aunque su destino final nunca pudo establecerse.
Su desaparición interrumpió una obra en plena madurez y lo convirtió en una figura emblemática entre los escritores víctimas del terrorismo de Estado. A diferencia de otros intelectuales que eligieron el exilio, Conti decidió quedarse en el país, aun en un contexto de creciente persecución.
A casi cinco décadas, su legado sigue vigente. Su literatura -atravesada por la exploración de lo humano en los márgenes- continúa siendo leída como una de las más personales de su generación. Pero su figura también persiste como símbolo: la de un escritor comprometido con su tiempo, cuya ausencia forma parte de una memoria que aún se sigue construyendo.
Huellas de Haroldo
Dramaturgia y dirección: Alfredo Martín. Elenco: Marcelo Bucossi, Ariel Haal, Pablo Mingrino, Lara Olgiati. Funciones: viernes a las 21 en el Teatro Payró, San Martín 766 (CABA).
