El avance hacia la etapa final del proceso licitatorio no aplacó las disputas entre los pesos pesados que quieren quedarse con el jugoso negocio multimillonario que supone la concesión de Hidrovía Paraná – Paraguay. Atentos de los movimientos de las placas tectónicas político-mediáticas que se sucedieron sutilmente en los últimos días, en el gobierno están convencidos que Mauricio Macri volvió a la carga para boicotear la licitación más importante de la gestión de Javier Milei, a la que pretende quedarse a través de la empresa neerlandesa Royal Boskalis B.V.

Desde hace varias semanas, y con énfasis desde que se avanzó en línea recta hacia el camino hacia la concesión, un actor hasta el momento silencioso comenzó a cuestionar el proceso licitatorio. Con columnas de opinión en poderosos diarios nacionales y con espacio para disertar en importantes foros académicos, el ingeniero agrónomo master en Economía Agraria, Alejandro Bustamante, no titubea al defenestrar los métodos elegidos para la licitación que dispuso la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), a cargo de Iñaki Arreseygor.

En las tres columnas de opinión que lleva publicadas en La Nación y en cada entrevista que concede, el profesor de la UCEMA insiste en la necesidad de dividir la concesión en tres tramos para garantizar una mejor explotación del negocio. Para Bustamante, fragmentar el dragado, mantenimiento y balizamiento de la Hidrovía permitiría un mejor desarrollo de la misma. Los argumentos esgrimidos por el profesional para justificar sus dichos son exactamente iguales a los que la empresa Boskalis -que decidió no presentar ninguna oferta en este nuevo llamado- profesó desde el comienzo del proceso.

Como contó este diario en varias oportunidades, la empresa de dragado neerlandesa, que tiene entre sus principales accionistas a la reina Máxima Zorreguieta, íntima de Macri, apuesta desde el extinto Cambiemos a quedarse con el negocio. Voces con historia dentro de la ex Administración General de Puertos recuerdan que el por entonces ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, trabajó para que el pliego licitatorio -que tenía al 2021 como año de renovación contractual- se acomodara a las necesidades de Boskalis. Todo estaba listo para ser ejecutado hasta que la voluntad democrática dejó afuera al ingeniero de la reelección y los sueños húmedos de hacerse de un negocio multimillonario se evaporaron junto con sus anhelos electorales. Es bien sabido, sin embargo, que Mauricio nunca se conforma.

Con Javier Milei en el poder, el ex presidente ojos de cielo estaba seguro que iba a poder desembarcar con sus tropas en sus áreas de interés. La rivalidad manifiesta que Santiago Caputo mantiene desde siempre con el líder del PRO se encargó de evitarlo. Imposibilitado de accionar personalmente, quienes están al tanto de los movimientos dentro del mundo del agronegocio dicen reconocer las huellas del bostero en los intentos de impedir el avance de la licitación.

“Mauricio llamó a todo el mundo para criticar la licitación y nadie le da bola porque ésta vez el proceso cuenta con el aval de todos los sectores interesados”, confiaron fuentes del gobierno a este diario. Convencidos de que las apariciones mediáticas de Bustamante son auspiciadas por Macri y Boskalis para intentar presionar al oficialismo a cambiar las reglas de juego, desde el Ejecutivo no sólo le restan importancia a la jugada, sino que redoblan la apuesta: “Todas las empresa que asesoró están quebradas. Antes de laburar con Bustamante tiro una ficha en el casino, es más fiable”, expusieron con sorna sobre la credibilidad del profesional.

Lejos de apichonarse por el poder de fuego de la empresa neerlandesa y el ex presidente, en el gobierno afirman tajantes que no se moverán ni un ápice de sus planes. “Ambientalistas, gobernadores, la Sociedad Rural y hasta la ONU dicen que estamos haciendo las cosas bien, ¿qué nos importa lo que diga Macri?”, se preguntó, retórico, otra fuente.

En medio de las tensiones cada vez menos solapadas, la noticia sobre la salida de la empresa DTA Engenharia de la disputa por la concesión llamó la atención en más de una terminal. Para salir de manera elegante, la empresa no presentó una garantía de mantenimiento de oferta de u$s 20 millones que exigen las reglas licitatorias, circunstancia que la deja descalificada dentro del proceso. Hay quienes dicen que la noticia sobre una reunión entre importantes miembros del oficialismo y una de las competidoras habría apabullado a la firma brasileña, famélica de vínculos dentro del gobierno.

De esta forma, la puja final por la custodia por otras tres décadas de la Hidrovía se dará entre las belgas Dredging, Environmental and Marine Engineering (DEME) y la actual concesionaria, Jan de Nul. Creer o reventar. La puja por el negocio, sin embargo, está lejos de ser una novedad. En 2024, cuando Javier Milei todavía intentaba hacer pie en una gestión que le parecía ajena, actores de la más amplia varieté intentaron meter las narices dentro de la pecera que promete inversiones por más de USD 10.000 millones y ganancias de obscena cantidad de ceros.

Quienes por entonces formaban parte del ecosistema todavía se acuerdan que el eyectado Guillermo Francos tenía una particular fijación por avanzar con la licitación. Los más memoriosos, incluso, recuerdan a Martín, uno de los hijos del segundo jefe de gabinete de Milei, trabajando a sol y a sombra para que DEME pudiese acceder a reuniones e información con importantes figuras del oficialismo. Hay quienes creen haber visto al heredero del ex menemista sentado en el mismo lado de la mesa que los representantes de la empresa belga en una reunión que tuvo lugar en el Ministerio de Economía hace dos años atrás. Seguramente una alucinación. El hijo del jefe de gabinete jamás pondría en riesgo por conflicto de intereses un negocio tan importante para la gestión por la que su padre se deslomaba.

En el primer intento, los interesados en quedarse con el negocio abundaban. En aquella ocasión, una cuenta anónima de Twitter denunció operaciones políticas y judiciales para frenar la licitación. “Tengo la tira completa de los conspiradores que están trabajando contra el gobierno, empezando por Ezequiel Cassagne, la Sociedad Rural y los otros que no voy a nombrar porque tengo códigos”, rezaba por entonces @mileiemperador, un ignoto usuario de X que gustaba de utilizar su perfil para anticipar movimientos del gobierno libertario y amenazar opositores que se interpusieran en la marcha de sus planes.

Por entonces, en un sector del gobierno estaban convencidos de que la entidad que preside Nicolás Pino intentaba boicotear la transparencia del proceso licitatorio y que el mismo quedase en manos de la belga DEME. Rumores de aquellos tiempos advertían el uso y abuso del lobby judicial en manos del estudio de abogados que representa jurídicamente a la SRA en complicidad de Pieter Jan De Nul, heredero del dueño de la empresa que actualmente concesiona la Hidrovía, quien desde hace varios años está distanciado de su padre por desacuerdos empresariales.

Como era de esperarse, el primer intento para avanzar en la renovación de la privatización de la ruta fluvial fue un fracaso. Luego de estar frenados varios meses y dispuestos a no volver a caer ante la tentación de la rapidez, la ANPYN reabrió el camino a la licitación, pero esta vez con la intención manifiesta de achicar al mínimo el margen de error. Con mesas de trabajo intercolegiadas, reuniones mensuales con empresarios, gobernadores y entidades interesadas y una auditoría externa garantizada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Ejecutivo se aseguró de transparentar al extremo todo el proceso.

El ganador de la licitación se conocerá en las próximas semanas, una vez que se completen todos los procesos evaluatorios, que incluirá el análisis de antecedentes operativos y la capacidad técnica y financiera de los oferentes. También se evaluará la capacidad de los mismos con un sistema de puntajes el Plan de Trabajo, en el que se detalla la forma, equipos y profesionales que realizarán las obras establecidas. Según estiman desde el oficialismo, la adjudicación se daría antes de mitad de este año.