El pueblo kurdo de Irán se encuentra en una encrucijada desde que EE UU e Israel desataron la guerra contra Teherán. Ubicados en el noroeste del país (territorio kurdo originario llamado Rojhilat), conforman una comunidad de entre ocho y diez millones de personas. Desde los tiempos de la dinastía del Sha Pahlavi y con la instauración de la República Islámica en 1976, los kurdos son negados hasta la actualidad. Las dos versiones del Estado iraní en el siglo XX y lo que va del XXI siempre les prohibió sus derechos políticos y culturales. La región donde viven, rica en recursos naturales, es una de las más atrasadas, no por una “característica” propia de los kurdos, sino porque el Estado la desfinanció sistemáticamente, al mismo tiempo que la inundó de bases militares y cárceles.
Días atrás, CNN difundió la versión de que fuerzas militares kurdas ingresarían desde Irak a Irán para sumarse los ataques de Washington y Tel Aviv. La noticia se esparció como un reguero de pólvora hasta que los propios kurdos la desmintieron. También lo hicieron funcionarios de la Casa Blanca.
En Rojhilat existen al menos siete partidos políticos kurdos -todos ilegalizados y perseguidos- que tienen sus guerrillas o milicias armadas. En la actualidad, seis de esos partidos integran una coalición que luego de meses de discusiones se presentó con un programa mínimo de propuestas: ninguna de ella busca la desintegración territorial ni tampoco crean un Estado kurdo independiente. Las iniciativas demandan autonomía, autodeterminación, federalismo, que los derechos de los kurdos -en especial los de las mujeres- sean respetados y que el Estado iraní detenga la persecución permanente contra la población. Del total de las organizaciones, sólo el Partido de la Vida de Kurdistan (PJAK) tiene a sus guerrillas en los montes Zagros, la cadena montañosa que forma la frontera natural entre las regiones kurdas de Irán e Irak.
El gobierno regional del Kurdistán iraquí (Bashur), liderado por el Partido Democrático de Kurdistán (PDK), rechazó las versiones de un avance militar hacia Irán. La segunda fuerza en importancia en Bashur, la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK), se sumó al rechazo del rumor. Ambos partidos mantienen vínculos estables con Irán, al punto tal que esta semana mantuvieron conversaciones telefónicas con el canciller persa.
Los partidos políticos kurdos en Irán se encuentran dentro del arco opositor al régimen de Teherán. Pero sospechan que hoy en día no existe gobierno en el mundo que les asegure un apoyo real y concreto que permita resolver alguno de sus reclamos históricos. En el plano militar, las guerrillas y milicias kurdas no cuentan con una fuerza poderosa para enfrentar el aparato castrense construido durante décadas por la República Islámica.
Desde hace décadas, el pueblo kurdo es blanco de la represión sistemática por parte del Estado iraní. El asesinato de la joven kurda Jina Amini, en 2022, por parte de la policía moral en Teherán es una muestra mínima de lo que vive a diario. Los miles de presos políticos kurdos -y sus ejecuciones públicas- están por demás de documentadas.
La versión de CNN parece responder a una necesidad un tanto desesperada del presidente estadounidense Donald Trump de encontrar un socio real para su política de guerra total contra Irán. Hasta ahora, el mandatario -y su socio Benjamin Netanyahu- no emitieron una sola declaración sobre qué buscan realmente en Irán, más allá de la destrucción y el posterior control regional.
El pueblo kurdo -y sus formaciones políticas- saben que nadie les asegura nada y que la construcción política y social en la región -sostenida con una militancia clandestina- no puede desvanecerse por una guerra que observan con mucha desconfianza.
Desde la coalición de partidos kurdos de Irán sí dejaron en claro que defenderán su territorio histórico ante cualquier ataque y que la prioridad es que la población no se convierta en carne de cañón de una guerra impuesta a un pueblo que, como dice el dicho popular kurdo, tiene como únicas amigas a las montañas que se levantan como fortalezas en esa tierra negada llamada Kurdistán.