La actividad manufacturera en Argentina continúa transitando un sendero sinuoso. El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero del Indec registró en enero una caída interanual del 3,2%, marcando el séptimo retroceso consecutivo para el sector.
Si bien la comparación mensual contra diciembre mostró un tenue alivio con una suba del 3,1% (y un 0,8% en la serie tendencia-ciclo), el panorama general sigue siendo de debilidad estructural.
Desde julio del año pasado, la industria no conoce de números positivos en la comparación interanual. La secuencia es elocuente: tras el leve traspié de julio (-0,7%), la sangría se profundizó en noviembre con un desplome del 8,8%, para luego moderarse pero mantenerse en terreno negativo hasta el presente enero.
Dos tercios de la industria, en caída
Con todo, la crisis no afecta a todos por igual, pero la negatividad es mayoritaria: 10 de las 16 divisiones industriales cerraron a la baja. Los sectores vinculados al consumo duradero y la inversión de capital son los más golpeados por la incertidumbre económica y la pérdida del poder adquisitivo: vehículos automotores y autopartes mostró el mayor desplome (-25,7%); textiles (-23,9%); calzado (-20,6%); y maquinaria y equipo (-20,2%).
En la vereda opuesta, apenas tres sectores lograron asomar la cabeza con variaciones positivas marginales: tabaco (2,5%), madera y papel (0,2%) e industrias metálicas básicas (0,2%). La estabilidad relativa en alimentos y bebidas (-0,7%) evitó que el índice general fuera aún más catastrófico.
Las cifras oficiales encuentran eco, y a veces matices más crudos, en las mediciones de las principales consultoras privadas del país. La consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF) ha venido advirtiendo sobre una contracción que, en sus mediciones de meses previos, suele anticipar la tendencia oficial. Para OJF, la caída de la inversión en maquinaria es el factor determinante que impide un rebote sólido.
Mientras el dato oficial de enero muestra una suba mensual, los relevamientos de Ferreres suelen poner la lupa en que la capacidad instalada sigue operando en niveles históricamente bajos, lo que dificulta una recuperación de «V».
Por su parte, la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) coincide en el diagnóstico de una recesión industrial prolongada. FIEL destaca que la producción automotriz y la metalmecánica son los «termómetros» de la industria.
El dato de enero (-25,7% en autos) valida las proyecciones de la fundación, que observa una demanda interna paralizada y costos de producción que siguen presionando los márgenes, a pesar de la incipiente estabilidad cambiaria.
Perspectivas: ¿Rebote o estancamiento?
A pesar de la suba intermensual del 3,1% —que el gobierno lee como una señal de recuperación, aunque hay que tomar en cuenta que mide contra un diciembre sin expansión industrial—, los analistas privados son cautos. La caída acumulada de siete meses ha dejado una base de comparación muy baja