La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su descontento después de una nueva embestida del presidente Javier Milei contra los industriales Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint; y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y de la fábrica aluminio Aluar

La entidad fabril difundió un comunicado en el que manifestó su “profundo malestar y preocupación” por las declaraciones del mandatario “en las que calificó a ‘aquellos que defienden la industria nacional’  –es decir también los industriales argentinos– con expresiones que creemos injustas e infundadas porque distorsionan el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país”.

Unas cuantas horas antes, el martes, en Nueva York, en el marco del evento Argentina Week, pensado originalmente para seducir inversiones en los Estados Unidos, Milei definió a los industriales como “chorros” y volvió a cargar contra los dirigentes mencionados a quienes acusó de extorsionadores y prebendarios.

Las palabras del presidente escandalizaron a los empresarios argentinos que acompañaron al gobierno en el evento, quienes consideraron los dichos como “innecesarios”, especialmente en el marco de un meeting diseñado para convencer a capitalistas estadounidenses de realizar desembolsos en la Argentina.

El comunicado de la UIA reivindicó a las industrias de todo el país que “todos los días abren sus puertas y hoy están atravesando un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad”. 

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Paolo Rocca, blanco de las críticas de Milei.
Foto: Soledad Quiroga

Y agregó: “Detrás de cada una de ellas hay empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo nacional en contextos muchas veces complejos, y están haciendo un esfuerzo inmenso para adaptarse al nuevo escenario que propone el gobierno nacional”. 

Dentro de la UIA se dirime una disputa por el perfil de la conducción, hoy en manos del bonaerense Martín Rappallini, en un contexto de caída sostenida de la actividad, cierres de empresas y despidos por el derrumbe del mercado interno y por las dificultades para competir contras las importaciones que alienta la política oficial.

La conducción hace equilibrio para no confrontar de lleno con Milei, que ataca pese a los esfuerzos dialoguistas.  

El comunicado difundido este miércoles lamentó que “cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir”.

En especial “cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable”, sumó el comunicado.

Cabe remarcar que la industria, como el resto de los sectores de la economía, sumó numerosos beneficios en el marco de las reformas estructurales que impulsa el gobierno de Milei.

Desde otro segmento de la producción fabril, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) declaró que “el desafío de la Argentina no es atacar a quienes producen, sino generar condiciones para que la industria crezca, invierta y genere trabajo”.