El Departamento de Seguridad Nacional admitió en un informe enviado al Congreso de Estados Unidos que fueron dos los agentes federales que dispararon contra Alex Pretti, el segundo estadounidense muerto a tiros a manos de las fuerzas de seguridad en la campaña antimigratoria desplegada por la Administración de Donald Trump en el estado de Minnesota.

«El personal de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) intentó detener a Pretti. Pretti se resistió a los esfuerzos del personal de la CBP y se produjo un forcejeo. Durante el forcejeo, un agente de la Patrulla Fronteriza gritó ‘Tiene un arma’ varias veces», describe el informe, recogido por la cadena estadounidense ABC.

El texto continúa relatando que, «aproximadamente cinco segundos después, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó su ‘Glock 19’ (…) y un agente de la CBP también disparó su ‘Glock 47‘ (…) contra Pretti». Ambas armas fueron «expedidas» por la CBP, de acuerdo al documento.

«Después del tiroteo, un agente de la Patrulla Fronteriza informó que tenía en su poder el arma de fuego de Pretti», señaló Seguridad Nacional, si bien no precisó cuándo se produjo la retirada del arma, mientras que varios vídeos difundidos en redes sociales muestran que Pretti fue desarmado antes del primer disparo.

La muerte a tiros del enfermero estadounidense de 37 años se produjo después de que, según la cartera dirigida por Kristi Noem, una mujer «corriera en su dirección» en busca de ayuda después de que un agente de Aduanas y Protección Fronteriza la «empujara» a ella y a otra mujer para sacarla de una carretera mientras los agentes realizaban «acciones de seguridad».

A continuación, el agente «intentó apartar a la mujer y a Pretti», pero «no se movieron», por lo que los roció a ambos con spray pimienta y, tras ello, «el personal de la CBP intentó detener a Pretti». Éste, según el documento de Seguridad Nacional, «se resistió» y acto seguido se «produjo un forcejeo» en el que finalmente los agentes acabaron con su vida.

Respaldo

El informe de Seguridad Nacional fue emitido en medio de una intensa oleada de críticas a la labor de la campaña antimigratoria de la Administración Trump, que ha llevado a múltiples figuras políticas a pedir la dimisión de Kristi Noem, también del lado republicano, como ha sido el caso de los senadores Thom Tillis y Lisa Murkowski, que declararon este mismo martes a NBC que Noem «debería irse».

La muerte de Pretti, con todo, también abrió fisuras en el hasta ahora sólido apoyo de la Casa Blanca al desempeño de la operación ‘Metro Surge’ en Minnesota. El presidente Trump afirmó este martes que quiere una «investigación honesta» sobre los acontecimientos y que tendrá que «verla él mismo», si bien respaldó una vez más a la secretaria de Seguridad Nacional, alegando que «ha hecho» y «está haciendo un muy buen trabajo».

Paralelamente, el jefe de personal de la Casa Blanca, Stephen Miller, ha concedido en declaraciones a CNN que los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza «podrían no haber seguido» el protocolo referido a la cartera de Noem en la intervención en la que murió Pretti a tiros.

Miller aseguró que la Casa Blanca había «proporcionado directrices claras al Departamento de Seguridad Nacional para que el personal adicional enviado a Minnesota para la protección de las fuerzas (de seguridad) se utilizara para realizar operaciones contra fugitivos y crear una barrera física entre los equipos de arresto y los disruptores».

«Estamos evaluando por qué el equipo de la CBP podría no haber seguido ese protocolo», afirmó en un notable cambio de tono tras haber tachado a Pretti de «asesino en potencia» en los momentos que siguieron a su muerte, mientras que Noem lo acusaba de haber cometido «un acto de terrorismo doméstico».

BB con Europa Press