El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que las demandas de los manifestantes son válidas y deben abordarse mediante el diálogo, y enfatizó que el restablecimiento de la estabilidad económica y la respuesta a las demandas públicas deben ser la base de las reformas a favor del pueblo, según consigna un cable de la agencia oficial Irna.

La declaración surge luego de varios días de protestas violentas en calles de distintas ciudades persas que sirvieron de excusa para acusaciones y amenazas tanto del presidente Donald Trump como del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acerca de posibles intervenciones en defesa de las libertades civiles, ante un cuadro en que los medios occidentales destacan una fuerte represión que habría causado más de una decena de muertos. Si, Trump y Netanyahu.

Es así que las autoridades iraníes anunciaron la detención de un «agente afiliado» al servicio de Inteligencia de Israel que supuestamente estaba participando en las protestas por la crisis económica en el país centroasiático.

El detenido explicó durante su declaración ante la policía persa el método de reclutamiento y comunicación con el Mossad, que incluía contactos a través de redes sociales como Instagram o Telegram, mientras que continúan las investigaciones sobre la red creada por el acusado, informa la agencia iraní de noticias Tasnim.

«Al principio nos decían que fuéramos a las casas de la gente, y luego rápidamente nos ordenaban que fuéramos al mercado. Los misiones cambiaron gradualmente y todo se basaba en recibir dinero», dijo, según ese medio de comunicación.

Netanyahu se apuró a señalar que Israel se «identifica con la lucha del pueblo iraní» y «sus aspiraciones de libertad y justicia», manifestando que Teherán podría haber llegado a «un momento decisivo, en el que el pueblo iraní tome las riendas de su futuro».

En su intervención ante el parlamento, Ghalibaf indicó quje el ayatolá Ali Jamenei sabe cómo distinguir a los manifestantes legítimos de los alborotadores y agregó que “todos los esfuerzos deben centrarse en restablecer la estabilidad económica”.

En un discurso pronunciado en un encuentro con familias de militares de alto rango en aniversario del imam Alí, -para los chiítas el sucesor legítimo del Profeta Mahoma como líder espiritual y político del Islam- Jameneí denunció una operación de guerra blanda y desestabilización con componentes económico contra Irán.

Algo que tiene estrecha relación con el convulsionado mundo que está creando Trump desde que volvió a la Casa Blanca hace un año y que apunta a nudos estratégicos -como Groenlandia y Panamá- o productores de petróleo que aprovisionan al archienemigo de Estados Unidos, China.

Es el caso de Venezuela, atacada este sábado, e Irán, que no casualmente está en la mira a estas horas. De allí que haya llamado la atención el acercamiento especial de Delcy Rodríguez para saludar a los embajadores ruso, chino e iraní en Venezuela durante la ceremonia de su jura como presidenta encargada.

ALG con Europa Press