El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, aseguró este lunes que Teherán “no quiere una guerra, pero está totalmente preparado para una”, en un contexto de fuerte tensión con Estados Unidos y frente a las amenazas de intervención formuladas por el presidente estadounidense, Donald Trump. Al mismo tiempo, el funcionario iraní se mostró dispuesto a avanzar en negociaciones, aunque aclaró que deben ser “justas” y basadas en el respeto mutuo.
“Irán no quiere una guerra, pero está totalmente preparado para una guerra”, sostuvo Araqchi. “También estamos preparados para unas negociaciones, pero unas que sean justas, con los mismos derechos y respeto mutuo”, afirmó durante un encuentro con embajadores extranjeros, según informó la televisión pública iraní IRIB.
En la misma línea, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, afirmó que el canal de comunicación con Estados Unidos “está abierto”. “Cuando es necesario, se intercambian mensajes a través del mismo”, explicó, antes de remarcar que Irán “siempre se ha ceñido al principio de la diplomacia y la negociación”.
TRUMP: «Si Irán ataca objetivos estadounidenses, los golpearemos con una fuerza que nunca han experimentado.» pic.twitter.com/kr27MltBoC
— Isaac (@isaacrrr7) January 12, 2026
Denuncian injerencia externa en las protestas
Poco antes, Araqchi había denunciado que las manifestaciones registradas en el país derivaron en episodios de violencia con el objetivo de generar una “excusa” para una intervención estadounidense. “Estaba totalmente claro que había planes para sacar a los manifestantes de su camino y generar caos social”, afirmó. Según el canciller, “el objetivo era aumentar la cifra de muertos en las protestas, porque Trump dijo que intervendría si aumentaba el número de fallecidos”.
Teherán denuncia “órdenes desde el exterior”
En declaraciones difundidas por la agencia Sputnik, Araqchi afirmó que los participantes de los disturbios en Irán recibieron instrucciones desde el exterior para disparar contra la población. “Tenemos grabaciones de mensajes de voz que recibieron del extranjero los terroristas (manifestantes): ‘si hay policía, disparen a la policía; si no, disparen a la población. Lo único importante es que aumente el número de víctimas, que se derrame más sangre’”, señaló el canciller, citado por la cadena iraní SNN.
Las protestas masivas estallaron a fines de diciembre pasado en medio de un fuerte deterioro de las condiciones económicas. La inflación ronda el 39% anual y la moneda local sufrió una pronunciada depreciación: pasó de 50.000 riales por dólar en el mercado libre en mayo de 2018 a más de 1,4 millones en la actualidad.
Estas dos semanas de manifestaciones representaron uno de los mayores desafíos para las autoridades iraníes desde la revolución islámica de 1979. Desde Irán acusan a Estados Unidos e Israel de haberlas orquestado.
En medio de la escalada, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió el domingo que la República Islámica no dudará en atacar objetivos en territorio israelí y bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente en caso de una agresión armada.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, dejó en claro que, si Irán avanza en ese sentido, su país responderá “con una fuerza que nunca antes han experimentado”.
GS con información de Sputnik y Europa Press