Con la muerte de Amal Khalil, reportera libanesa de 43 años del medio Al Akhbar víctima de un ataque de Israel, ya son nueve las y los periodistas asesinados en siete semanas de ofensiva en Líbano, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ). Si se amplía la mirada a todos los frentes de Medio Oriente en los últimos años, la cifra asciende a 260 trabajadores de prensa asesinados por Israel desde octubre de 2023.

De acuerdo con los datos relevados por esta organización, la gran mayoría de las víctimas eran periodistas palestinos en Gaza, aunque el registro incluye también a 31 periodistas fallecidos en Yemen, 15 en Líbano y cuatro en Irán.

“Periodisticidio”, escribió este miércoles en su cuenta en X el veterano periodista y presentador de la BBC John Simpson. El asesinato de Amal Khalil ocurrió mientras estaba en vigencia, desde el jueves pasado, un supuesto alto el fuego por diez días.

Los años 2024 y 2025 fueron los más letales para el periodismo en el mundo desde que el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) empezó a documentar estos casos en 1992. En ambos años, Israel fue responsable del 70% de las muertes registradas. A los 264 periodistas fallecidos se suman otros 174 heridos y 106 encarcelados desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza.

Repudios mundiales

Naciones Unidas condenó este jueves “el asesinato de la periodista libanesa Amal Jalil”, quien murió el día anterior en la localidad de Tiri, en el sur de Líbano, como consecuencia de un ataque perpetrado por el Ejército de Israel. Según se informó, Jalil y otra reportera permanecieron asediadas durante horas bajo sucesivos bombardeos. Por estos hechos, el secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó una investigación.

“Condenamos el asesinato de la periodista libanesa Amal Jalil en un presunto ataque aéreo israelí en Tiri”, declaró en conferencia de prensa el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric. Además, transmitió las condolencias del organismo a “la familia, amigos y compañeros de Amal” y expresó su deseo de una “pronta y completa recuperación” de la segunda periodista herida en el mismo episodio, Zeinab Faraj, ambas del diario libanés Al Ajbar.

El vocero también señaló que el secretario general “recuerda que los civiles, incluidos los periodistas, deben ser respetados y protegidos en todo momento” y reiteró el pedido de “una investigación pronta e imparcial de este asesinato”.

“Atacar a civiles y obstaculizar la ayuda humanitaria constituyen violaciones del Derecho Internacional Humanitario”, subrayó Dujarric, quien agregó que Guterres “reitera que los periodistas deben poder desempeñar sus funciones esenciales sin interferencias, acoso ni nada peor”.

Por su parte, Human Rights Watch advirtió que “atacar intencionalmente a civiles es un crimen de guerra” y sostuvo que “es hora de que la comunidad internacional adopte medidas concretas ante las violaciones reiteradas de Israel en la región”. “Las condenas, por más contundentes que sean, no son suficientes”, agregó.

En tanto, la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación (IWMF, por sus siglas en inglés) se manifestó “profundamente consternada” por la muerte de la periodista y por las circunstancias del operativo de rescate, según indicó en un comunicado.

“Este terrible incidente ocurrió durante una tregua entre Israel y Líbano, en la que cualquier ataque deliberado contra civiles o interferencia con las tareas de rescate constituiría una violación de ese acuerdo”, subrayó la organización, que también denunció que “los periodistas nunca deberían ser objetivo de operaciones militares”.

“Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que Israel está atacando a reporteros”, señaló, antes de exigir “que se esclarezcan las circunstancias de estos ataques y que se rindan cuentas por la muerte de Jalil”.

GS con información de Europa Press y Xinhua