El estudio está en silencio. Entre cables y pantallas, un hombre repite un loop hasta encontrar la nota que todavía no existe. Hace años marcó la música rioplatense desde detrás del escenario, pero ahora decide levantar la voz propia. Después de dejar su huella como productor de artistas como No Te Va Gustar, Cuarteto de Nos, Zoe Gotusso, Drexler y Kevin Johansen, entre otros, y de destacarse en proyectos colectivos como Bajofondo y Peyote Asesino, Juan Campodónico enfrenta algo que nunca había hecho: un álbum solista. Todo esto tampoco soy yo es un viaje sonoro íntimo y expansivo que condensa múltiples facetas de su trayectoria: la electrónica heredada de Bajofondo, el pulso hip hop y rock de Peyote, la sensibilidad indie de Campo y los cruces con la música popular latinoamericana que siempre fueron parte de su lenguaje musical.

El disco incluye colaboraciones de Sebastián Teysera, Jorge Drexler, Eli Almic, Joséan Log, Zeballos y Cami Rodríguez, en un repertorio que combina diferentes estilos y matices. “La idea es venir a presentarlo en marzo, pero quizá venga antes a pasar unos discos, en modo DJ para invitar amigos y celebrar. Es el primer álbum que tiene mi nombre en la portada. Eso es una diferencia importante”, afirma.

Entre loops y silencios, Juan Campodónico encuentra su voz íntima

El proceso creativo arrancó hace dos o tres años. “En un momento vi mi perfil de Spotify, Juan Campodónico, y había dos remixes: uno era el que hice con la Mala Rodríguez y otro que no me acuerdo. Era un artista que no tiene obra. Entonces, ahí como que dije, si soy una página en blanco, sería interesante contar quién es Juan Campodónico como artista. Y hacer un disco era la manera correcta”.

Ese impulso coincidió con un momento personal que lo marcó: “Ser padre también me puso a pensar. Mi pareja quedó embarazada y quise tener un poco más de tiempo para estar ahí, más quieto en casa, cerca, manejando mis tiempos”, recuerda el montevideano.

“Lo más parecido a un disco propio había sido Campo, pero casi sin darme cuenta se había transformado en un proyecto colectivo. Ahora tenía ganas de hacer ciertas cosas que no entraban en ninguno de los proyectos que tuve y me di cuenta que necesitaba algo más personal. Entonces uní ganas y la necesidad y el impulso de hacer lo que hacía para otros pero bajo mi total dirección. Así me metí en este hermoso baile”.

Trabajó sin apuro, cuidando cada detalle: “Era una alegría ir a probar sonidos, a indagar realmente qué era lo que tenía para decir. Fue una de esas cosas en las que uno se queda tranquilo porque dejó todo, dio lo mejor. Pero esta vez con el objetivo de demostrar qué ideas y colores tengo para aportar”.

El músico quería mostrar lo que sabe y lo que aprendió en proyectos como Bajofondo —que, según cuenta, sacará un disco el año que viene— y en otros discos emblemáticos. “Quise hacer un álbum que señale un poco el trayecto. Pero también desde una óptica y un enfoque más íntimo, basado en temáticas e ideas que me interesaban a nivel personal. De hecho, el disco empieza con un tema que se llama ‘Milo’, que es el nombre de mi hijo, y termina con la canción ‘Simplemente la belleza’, que tiene un sampleo de la voz de mi padre hablando sobre la belleza. Él era un actor y director de teatro muy reconocido de Uruguay. Y bueno, encontré unas grabaciones en la casa de mi madre de algunos de sus discursos y recorté unas cosas que tenían mucho que ver con lo que estaba imaginando. Como reflexiones sobre que en épocas de oscurantismo simplemente recurrir a la belleza es ser parte de una resistencia. Lo bello es patrimonio nuestro y no de los que no le prestan atención”.

Su entorno y su historia familiar marcaron su trayectoria y -evidentemente- hoy también lo inspiran: “Sin dudas siempre hay una influencia del entorno. Y hoy trato de dársela también a mi hijo Milo, que aún es pequeño. Pero bueno, esto es lo que soy. Eso lo repito otra vez porque estoy en una edad en la que me di cuenta que estoy conforme con el camino recorrido”, afirma desde un café en Buenos Aires.

“Hay una tradición musical rioplatense de la que me siento parte”, agrega, consciente de que su música lleva esa impronta, aunque muchas veces de manera inconsciente. “Todas las canciones de este, mi disco debut, así le podemos decir, tienen letras sentidas y sonidos experimentales que fueron armando este tetris. Durante más de dos años fui probando hasta dar con lo que quería. Algunas composiciones son viejas y otras surgieron de invitar músicos amigos. Por suerte se sumaron el enano Sebas, Jorge, Zeballos, un rapero joven de allá de Uruguay que es capo. Está Cami Rodríguez, la cantante de Niña Lobo, una banda indie nueva que es muy linda. Gente con la que me llevo bien. Algunos los conozco hace mucho, otros no tanto, y me gusta esa mezcla. Y bueno, también es parte de lo que soy: como productor y colaborador, pero esta vez los traje un poco a jugar en mi cancha, con una propuesta musical propia. Me gusta trabajar con gente que también tiene una impronta, una personalidad, una voz. También mi estilo como artista es abrirme a esos diálogos”.

Entre loops y silencios, Juan Campodónico encuentra su voz íntima
Todo esto tampoco soy yo – Juan Campodónico

1. “Milo”.
2. “Frik”.
3. “La duda”.
4. “Milongueado”.
5. “Onda expansiva”.
6. “De un fulgor a otro”.
7. “Presentimiento”.
8. “La distancia”.
9. “Romántico”.
10. “El pinar”.
11. “Simplemente la belleza”.