Cien conciertos en 12 meses no son una estadística sino una forma de entender la vida y el mundo. El año pasado, Juan Falú cerró una agenda de 101 presentaciones en escenarios de todo el país y del exterior. El comienzo de 2026 lo encuentra con el mismo entusiasmo y convicción. En ese movimiento constante se inscriben la reciente publicación del libro de partituras Música contemporánea argentina. Volumen II, el disco-libro Tucumano soy y un nuevo álbum junto a Marcelo Moguilevsky, En vivo en Montevideo. Todos estos trabajos no son “accidentes” o hitos aislados; funcionan como testimonios de un recorrido creativo alimentado de pasión y convicciones.

“Es muy importante para mí tener un libro de partituras porque son obras que no siempre se transmiten fácilmente. La canción tiene letra, melodía, acordes. En cambio, el arreglo guitarrístico exige otro trabajo”, explica con entusiasmo Falú en referencia a Música contemporánea argentina. Volumen II. Para un artista cuyo sello es la improvisación y la creación interpretativa, estas partituras funcionan como una guía indispensable para quienes quieren tocar su obra. Una manera de plasmar en la partitura arreglos que viene desarrollando hace mucho tiempo en la guitarra. En el papel se ve ese trabajo de maduración de un proceso solitario.

Juan Falú: “La música de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria”

“Sobre lo que está escrito igual hago otras cosas, cambio, voy variando, cada versión es diferente. Es un modo mío de hacer la música. No es que sea necesariamente un atributo, pero sí un ejercicio, como una especie de sentido de libertad para interpretar, que también es un modo de compensación, porque no le dedico mucho tiempo a estudiar la obra tal como está escrita”, confiesa.

“En ese sentido, cuando conozco la composición tomo elementos del arreglo y si siento que puedo hacerle una versión o un adorno o volcarle una idea en el momento mismo de la interpretación, lo hago. De algún modo eso expresa la identidad del intérprete. Cuando veo eso en otros intérpretes, y cuando a la música escrita le incorporan algo propio, aplaudo la iniciativa”, puntualiza.

El libro surgió luego de la convocatoria de la editorial Mil Campanas, para continuar una serie musical iniciada con el pianista Diego Schissi. “Él representa el tango; yo vengo a representar el lenguaje folklórico”, explica Falú. Esa continuidad estilística da nombre a un volumen que contiene obras de distintas etapas, que aún no habían sido cedidas a otras editoriales. “Eran de las más recientes, de los últimos cinco años”, cuenta. “Entre ellas conviven gatos compuestos en pandemia, homenajes a guitarristas queridos, o zambas que nacieron al día siguiente de un duelo”.

Juan Falú: “La música de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria”

De alguna manera, este libro de partituras es una excusa, una forma de plasmar una memoria y un recorrido junto a la música. Un relato biográfico de sus últimos años componiendo, pero que también reúne las voces de todos aquellos que Juan Falú se fue cruzando en su camino de vida.

Como es tradición en el género folklórico, casi todas las piezas están destinadas a alguien. La constelación de nombres es un hilo conductor de este material. “Cada dedicatoria tiene su historia”, asegura. En el libro aparecen figuras cercanas, colegas admirados, amistades nacidas en viajes, guitarristas que transcribieron sus obras cuando aún no estaban escritas, músicos que murieron demasiado pronto o que lo marcaron para siempre: Carlos Moscardini, Ilan Cardoso, Pato Gentilini, Alberto D’Alessandro, Miguel “Zurdo” Martínez, Hilda Herrera, Federico Monjeau y Jorge Marziali, entre otros. Personas que en el relato de Falú adquieren el tono de un álbum familiar.

Cada homenaje guarda un episodio, una escena musical. “Catucho”, la zamba que compuso pensando en Pato Gentilini, el músico catamarqueño afincado en Tucumán, nació de un giro melódico que lo remitió inmediatamente a su estilo. “Lo exageré un poco, como si me pusiera en su lugar”. Al Zurdo Martínez, referente del litoral argentino, también le dedicó una obra, el chamamé canción “El río solo”. “Ese tema lo hice al día siguiente de su fallecimiento porque realmente me pegó fuerte. Tuve un enorme aprecio por el Zurdo en todas sus dimensiones: humanas, políticas, ideológicas y musicales. Se llama así ‘El río solo’ porque imaginé al río sin el Zurdo”, cuenta.

Juan Falú: “La música de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria”

En paralelo a ese proyecto, publicó el libro-disco Tucumano soy, de la mano de la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán que reúne toda su obra inspirada en su provincia de origen. “En ese libro y su correspondiente grabación está toda mi música tucumana. Son 39 temas. Hay partituras, letras, textos míos, fotos, ilustraciones y los audios, que están subidos a las plataformas. Son seis décadas de poesía, partituras, fotos y recuerdos”, explica. “Me di cuenta de que Tucumán estaba metida hasta los huesos en mi vida de músico”.

El proyecto cuenta con participaciones de Lucho Hoyos, Juan Quintero, Nadia Szachniuk, Silvia Iriondo, Florencia Bernales, Juana Luna, Marcelo Moguilevsky, Jorge Marziali, Vanesa González, Mora Martínez, Liliana Herrero, Diego Rolón y Cuni Dimami. “Gran parte de la música es fruto de meterme dos años en el estudio para grabar versiones personales de mis composiciones. Muchas ya habían sido grabadas”, detalla. “Nunca me propuse componer con determinada temática tucumana, pero la tucumanidad me atraviesa y evidentemente deja una marca en la música que hago”.

Otro capítulo del presente de Falú es En vivo en Montevideo, el disco que acaba de publicar junto a Marcelo Moguilevsky. “Hace 40 años que tocamos juntos con Mogui. Y sacamos un disco cada diez. Primero, Improvisaciones. Después Semitas, Ayer es siempre y ahora En vivo en Montevideo, que grabamos en el Teatro Solís, el 30 de noviembre de 2024”, repasa. “Son doce temas. Es un disco que supera todos los anteriores. Con Marcelo alcanzamos una comunión íntima de sonidos, silencios e invenciones musicales”.

Juan Falú: “La música de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria”

El día a día de Falú siempre es intenso y se traduce en viajes, conciertos y grabaciones constantes. Pero también en reflexiones. “Lo que percibo en mis viajes, tocando por el país, es como un denominador en todos los lugares. Me di cuenta de que lo que se produce es la expectativa del encuentro, no solo del que va a encontrarse con el artista, sino del encuentro entre la gente en sí misma”, puntualiza. “La música argentina de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria, es una vía extraordinaria para juntarnos”.

Cada uno de esos encuentros musicales es también una trinchera de resistencia, un espacio para pensar otro país posible, mirar el mundo de otra manera, en un contexto donde una parte de la sociedad respalda al gobierno actual. “No tengo un público que sea mileísta, obviamente. Podría ser que se mezclen en algunos casos, pero creo que ya estoy identificado por mi manera de pensar y por mi posicionamiento político, que nunca escondí. Entonces, en estos encuentros naturalmente se da una concentración de público crítico del actual gobierno, que al mismo tiempo carece de una voz que desde la política los aglutine”, señala.

Para Falú, en ese vacío, la música ocupa un lugar singular. “Aunque sea transitoria, aunque sea por un rato, esa voz termina siendo la canción. La canción con memoria. No se trata de una memoria política explícita, sino de la memoria en el sentido más estricto. Y en tiempos en que se fomenta la desmemoria, esto se transforma en un acontecimiento político”.

El guitarrista y compositor entiende el arte como un espacio para decir cosas, pero no como una solución en sí misma. “Hay un vacío de una voz política que conduzca y comunique. Estamos esperando angustiosamente que aparezca eso. Mientras tanto, el arte puede decir mucho, por supuesto. Igual no creo que seamos desde el arte los mensajeros ni los salvadores de nada. Espero otro tipo de mensaje para mi pueblo y mi país, donde la voz sea la de la clase trabajadora. Mientras tanto hago lo que puedo».

Juan Falú: “La música de raíz propone un encuentro maravilloso con la memoria”
Una obra profunda y sin descansos

Música argentina contemporánea Vol. 2 incluye 16 composiciones, entre ellas sus últimos trabajos junto al poeta Jorge Marziali: “Huella de la siembra” y “Antiguo rezo”. También aparecen otras composiciones como “La trunca Herrera”, dedicada a la pianista Hilda Herrera, otra maestra del género, o “Repiqueteadita”, que ya fue grabada.
“Lo que lamento es que muchas de estas composiciones no las toco mucho en vivo. Es una deuda que tengo”, cuenta el guitarrista. Mientras que Tucumano soy, que reúne cuarenta canciones, con letras de autores como Pepe Núñez, Néstor Soria, Rubén Cruz y Jorge Marziali, entre otros, también incluye partituras, textos y un importante archivo fotográfico. A esto se sumará, en pocos meses, otro libro de más de cien composiciones que editará la Universidad Nacional de Villa María: “No es todo lo que hice; debo tener unas doscientas piezas, y eso viniendo de alguien que es extremadamente exigente consigo mismo, que exige mucho”, cuenta Falú.
Mientras organiza su agenda, durante enero realizara unas pocas fechas mientras prepara una nueva gira por Japón.