La mítica novela de Stephen King inspiró una película inolvidable y ahora encuentra una nueva versión en el teatro local. El actor destaca que la puesta también permite lecturas de nuestro presente social.

Juan Gil Navarro se pone en la piel del escritor Paul Sheldon y Julia Calvo encarna a la villana Annie Wilkes en la versión teatral dirigida por Manuel González Gil de una obra ya devenida clásica e inolvidable, sobre todo tras la popular versión cinematográfica interpretada por Kathy Bates (ganadora del Oscar en aquella ocasión) y James Caan.
En relación con las dificultades de transmitir emociones cuando tiene que estar todo el tiempo sentado en escena, Gil Navarro declaró: “Yo no soy un escultor de la escuela de la composición. Un actor es siempre uno mismo, y sobre eso lo que uno hace es jugar con las circunstancias dadas. Estas circunstancias son las cosas que pasan en la obra, y lo que uno hace es imaginar qué es lo que uno haría en esas circunstancias, cómo se comportaría con esas reacciones, y después uno sigue los lineamientos de la acción y cuenta la historia que tiene que contar.
Teniendo en cuenta que uno de los temas de la obra son los riesgos de la fama y que, en una decisión histórica, el propio Gil Navarro se bajó de un producto famoso y masivo, Floricienta, porque no le satisfacía en términos artísticos y personales, el actor habla de su propia relación con el hecho de ser una celebridad: “La fama es como el poder: muestra lo que uno es. Hay gente que tiene un cachito de fama y se sube a un poni, hay gente que tiene mucha fama y que le escapa, huye de ella como de la peste. Supongo que la fama es algo que ocurre, aunque hay gente que la puede diseñar sobre la base de escándalos, romances o peleas mediáticas para generar repercusiones. No es mi caso, en realidad siempre he sido referido a partir de mi trabajo. Creo que hoy las redes multiplican esa fantasía que antes podían citar solamente las revistas y los programas de televisión. Yo no sé muy bien jugar ese rol. Hay una canción de David Bowie que se llama ‘Fame’, en la que le canta a la fama y le dice ‘lo que tenés, lo tenés que pedir prestado’. En el trabajo uno no tiene que pedir prestado nada, en la fama sí”.
Gil Navarro señala que Misery «se maneja más dentro del género del suspenso que del terror. Lo que ocurre son situaciones terroríficas y extremas, pero en realidad lo que se trabaja es la tensión, que es propia del suspenso, del thriller psicológico. No hay un payaso diabólico asustando a las chicas. Es una situación en donde este escritor cae cautivo de esta señora, que es una desquiciada, y tiene que ver qué es lo que hace con su inteligencia para poder resistir y escapar».
El actor continúa reflexionando: “Además del tema de los precios de la fama, yo en la obra veo más, que es lo qué hace uno con la esclavitud y la estupidez. Por eso la obra tiene mucho que ver con estos tiempos. Porque en esta época turbulenta, plena de discursos de odio y agraviantes, de riqueza obscena y corrupta, de políticas nefastas, las personas tienen que usar el ingenio para no morir bajo la esclavitud. Vivimos en la era de la estupidez. Quieren imponernos la estupidez, toda clase de estupideces: la estupidez de las redes, la estupidez política, la estupidez humana. Hay que usar la inteligencia y el arte para luchar contra la estupidez y este tiempo de estupidez”.
Conversando sobre los problemas de salud mental que padecen sendos personajes de Misery, Gil Navarro agrega: “Recuerdo que el médico que presidía la Organización Mundial de la Salud durante la pandemia había dicho que la próxima pandemia iba a ser de salud mental. Nunca me olvido de eso. Y a eso le sumo otra cosa: somos una de las pocas sociedades del mundo que tiene frases según el tiempo que transita. A mí me gusta mucho escuchar cómo habla la gente. Hoy las frases que se escuchan son tales como ‘hay que dar tiempo’ o ‘fingir demencia’. Mientras tanto apalean a jubilados, les quitan derechos a los trabajadores y a las personas con discapacidad. Fingir demencia tiene consecuencias y eso creo que Misery lo aborda sanamente y desde otra perspectiva”.
Con respecto al presente político argentino, el actor precisa: “No me parece casual estar haciendo Misery en esta época histórica, en este momento político. La obra habla sobre los fanatismos extremos, locos y trastornados que pueden conducir al crimen y a la muerte. Con sus personajes, Misery viene a reflejar cómo estamos como sociedad. Estamos muy rotos y va a llevar mucho tiempo poder emparchar esta situación, y eso me parece triste en principio y peligroso después”.
Para aclarar esta afirmación, Gil Navarro define y describe a cada uno de sus personajes: “Uno, Paul, el escritor que yo interpreto, es un monstruo omnipotente, narcisista, que cree que va a poder salir de la situación y cada vez está peor. Y la otra, Annie, la lectora fanática que interpreta Julia Calvo, es una mujer con una obsesión que cree que está comandada por un pedido de Dios. Es una especie de monstruo, de Juana de Arco al revés, que, en vez de liberar a Francia, quiere quedarse con este tipo y, si no puede hacerlo, lo va a matar. Cualquier semejanza con la realidad argentina no parece pura coincidencia. Estamos viviendo una situación límite, extrema. Supongo que todos tenemos pensamientos horribles y perversos. Pero después está que uno los lleve adelante: tiene que ver con a qué lado de la balanza quiere dar de comer, si al lado de la virtud o al lado del horror”.
De Stephen King. Dirección: Manuel González Gil. Con Juan Gil Navarro y Julia Calvo. Jueves, viernes y sábados a las 21:30 y domingos a las 21:15 en el Teatro Metropolitan, Corrientes 1343 (CABA).
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