La candidata de la ultraderecha peruana, Keiko Fujimori, no descartó este jueves la posibilidad de no reconocer los resultados de la segunda vuelta presidencial que se celebrará este domingo, en la que enfrentará al candidato de izquierda Roberto Sánchez.
«Bueno, vamos a ver. Que se pronuncie el pueblo peruano», respondió Fujimori durante una recorrida por la ciudad de Chiclayo, cuando fue consultada por la prensa acerca de si aceptaría los resultados en caso de perder.
A lo largo de toda la campaña electoral, la candidata de ultraderecha reavivó denuncias y sospechas sobre un eventual fraude electoral, tomando como referencia las irregularidades registradas durante la primera vuelta del 12 de abril.
"Keiko Fujimori asegura el estado de derecho y la democracia"
— Mariale B🍉 (@MarialeBernedo) June 4, 2026
Periodista: ¿Va a respetar los resultados si es perdedora?
Keiko: Vamos a ver pic.twitter.com/oAOp5TAUy5
Se trata de una postura que ya sostuvo en otras oportunidades. En 2021, por ejemplo, no reconoció el triunfo de su rival Pedro Castillo y denunció un supuesto fraude en las urnas que nunca logró demostrar.
La última encuesta de Ipsos, publicada la semana pasada, le otorga a la candidata de Fuerza Popular el 38 por ciento de intención de voto, frente al 35 por ciento de su rival de Juntos por el Perú. A fines de abril, ambos aparecían empatados en los sondeos.
Cierre de campaña de Fujimori
Fujimori y Sánchez realizaron este jueves en Lima sus respectivos actos de cierre de campaña de cara al balotaje del domingo.
Fujimori, de 51 años, logró acceder a la segunda vuelta luego de imponerse en la primera con el 17,19 por ciento de los votos válidos. En esta oportunidad reunió a miles de simpatizantes en el Arena Monumental, ubicado en el distrito limeño de Ate.
🗳️El candidato presidencial Roberto Sánchez realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña con miras a la segunda vuelta electoral que se desarrollará este domingo. pic.twitter.com/MJ6MvwYOZI
— Agencia Andina (@Agencia_Andina) June 5, 2026
En el estadio cubierto, los seguidores de la dirigente derechista se hicieron presentes con pancartas y banderas naranjas identificadas con la emblemática letra K, además de enseñas nacionales peruanas.
«Estoy agradecida con cada uno de ustedes que me han abierto las puertas de su casa, que me han recibido en sus comunidades, que hemos tenido encuentros en una loza deportiva, en el mercado, en un emprendimiento», afirmó durante su discurso.
La hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) relató que durante sus recorridas por el país observó numerosas necesidades insatisfechas. También cuestionó que, pese a la existencia de importantes recursos y presupuestos estatales, los gobiernos anteriores hicieron muy poco para responder a las demandas sociales.
Ante la multitud, aseguró enfáticamente que «todo esto va a cambiar» y asumió el compromiso de reformar el funcionamiento tradicional de la gestión pública en todo el país.
La líder de Fuerza Popular también remarcó ante sus militantes que, si llega a la Presidencia, hará que «el Estado sea ágil», con una elevada capacidad de gestión y un fuerte sentido de urgencia para responder de manera inmediata a las necesidades de la población.
Asimismo, reclamó la conformación de un gabinete ministerial alejado de los escritorios y enfocado en resolver los problemas cotidianos. En ese marco, prometió encabezar un «Gobierno confiable que respete la ley y la Constitución» y que defienda al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Sánchez apuesta por un «Gobierno del pueblo»
Por su parte, Sánchez, que obtuvo el 12,03 por ciento de los votos en la primera vuelta, encabezó su cierre de campaña ante miles de simpatizantes desde un escenario montado sobre la avenida de la Peruanidad, en el emblemático Campo de Marte, en el distrito limeño de Jesús María.
El candidato presidencial, de 57 años, caminó entre la multitud vestido con una camisa blanca y su característico sombrero, hasta llegar al escenario principal para brindar su último mensaje antes del esperado balotaje.
Durante su intervención, Sánchez aseguró que, tras las elecciones del próximo 7 de junio, en las que espera imponerse, «el pueblo unido gobernará» y «recuperará» la democracia peruana, al tiempo que prometió un cambio profundo en la administración del poder político nacional.
Luego de afirmar ante sus seguidores que «podremos ser pobres, pero no somos corruptos», cuestionó que los ciudadanos hayan recibido de la actual democracia únicamente situaciones de «exclusión, pobreza, marginación e impunidad».
En ese contexto, sostuvo que la principal prioridad de un eventual «Gobierno del pueblo» será implementar una política de Estado destinada a «luchar a fondo contra la corrupción», basada en la honestidad, los controles y la participación popular.
Sánchez consideró que solo mediante la derrota de la corrupción podrán obtenerse los recursos necesarios para impulsar el desarrollo de los sectores más postergados, consolidando así el crecimiento político alcanzado por su espacio hasta esta instancia decisiva del proceso electoral.
Antes de estos actos de cierre, tanto Fujimori como Sánchez encabezaron multitudinarias actividades de campaña en distintas regiones del país durante los días previos, con el objetivo de asegurar el respaldo del electorado de las provincias antes del inicio del silencio electoral.
GS con información de Xinhua y Europa Press