El gobernador bonaerense Axel Kicillof cerró este sábado su gira por España, que incluyó reuniones con presidentes de la región y otros líderes internacionales, un guiño a su eventual candidatura en 2027 y una exposición en la Movilización Global Progresista, en la que volvió a cuestionar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y lanzó: “Es un fracaso”.

El mandatario inició su actividad oficial el jueves en Madrid. Allí se reunió con empresarios y con la vicepresidenta segunda de España, Yolanda Díaz, y luego se trasladó a Barcelona para participar de la cumbre progresista a la que fue invitado por el mandatario español Pedro Sánchez y su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

La movida, que reunió a más de cinco mil referentes políticos y sociales de las izquierdas de todo el mundo, buscó consolidar un frente común en defensa de la democracia, frente al avance de la ultraderecha y, en especial, frente el liderazgo del presidente estadounidense Donald Trump. Al gobernador, quien fue el máximo representante argentino en el foro, le permitió llevar su mensaje contra Milei a nivel internacional y posicionarse como la contracara.

En la última jornada del foro, este sábado, Kicillof participó del panel Respuesta Progresista Local: Primera Línea de la Democracia, donde trazó un diagnóstico crítico sobre la situación argentina y el avance de las derechas a nivel mundial. «Desde que uno de los líderes más extremos de la ultraderecha, como Javier Milei, gobierna la Argentina, se intentó instalar que sus políticas han generado estabilidad económica, inversiones e inserción internacional, pero la realidad demuestra todo lo contrario», planteó Kicillof. Y aseguró que las políticas de La Libertad Avanza «son un fracaso» y están destruyendo «el aparato productivo, los salarios, la educación y la salud».

Planteó que los gobiernos provinciales y locales debieron asumir un rol activo para contener el impacto de esas políticas neoliberales. Explicó que esto no sólo implica destinar recursos a áreas sensibles como salud y educación sino también ofrecer «certezas y perspectivas de futuro» frente a un contexto que describió como atravesado por la «crueldad» y el «abandono».

También dejó sentada la postura de la provincia y de la Argentina en contra de la guerra. «Desde la provincia de Buenos Aires, y en representación del pueblo de la Argentina, decimos que estamos en contra de las matanzas y de la persecución, y a favor de la justicia social. Milei no representa lo que sienten y lo que piensan los bonaerenses y los argentinos», remarcó.

En el final de su intervención consideró que es necesario construir una alternativa global frente al avance de la ultraderecha y valoró los espacios de articulación como la cumbre en Barcelona para dar una respuesta a esa ideología a nivel internacional. «Es esencial que le expliquemos a todo el planeta que no es por el camino que está tomando la ultraderecha como se van a alcanzar soluciones reales», sostuvo, y concluyó: «Ante esta ideología, la respuesta tiene que ser también internacional y aquí la estamos construyendo».

El mandatario habló junto a los alcaldes de Barcelona, Jaume Collboni; de Roma, Roberto Gualtieri; de Muğla (Turquía), Ahmet Aras; la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tüttő; la concejala de la ciudad de Toronto Alejandra Bravo; y la jefa de la oficina de Asuntos Internacionales de la ciudad de Nueva York, Ana María Archila.

En paralelo a la cumbre, Kicillof mantuvo también una reunión con Luiz Inácio Lula da Silva y con el expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. En tanto que el viernes sumó bilaterales con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien le hizo un guiño político al mencionarlo como el posible próximo presidente que «saque a la Argentina del colapso». También se reunió  con el expresidente de Chile, Gabriel Boric, y con la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Katarina Barley, entre otros referentes.

Discursos en la cumbre

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, fue el encargado de clausurar la cumbre en Barcelona. Ante un auditorio colmado, el dirigente decretó el fin de la era de las ultraderechas, al tiempo que condenó la guerra y la estigmatización que se hace del progresismo. “La derecha ya no lidera, languidece. No importa cuánto griten, ni cuántos bulos inventen. La gente se está dando cuenta de que no tienen proyecto ni soluciones. Sólo odio, eslóganes vacíos y unas políticas equivocadas que nos han traído cuatro cosas al mundo: guerra, inflación, desigualdad y fractura social. Eso es todo lo que han dado al mundo”, disparó.

También apeló al “orgullo” de la tradición política progresista ante el intento de estigmatización de las derechas. “La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre. A partir de ahora la vergüenza para ellos, para nosotros el orgullo de ser pacifistas, ecologistas, sindicalistas, feministas, de ser de izquierda y socialdemocrátas, porque el progresismo hoy es más necesario que nunca”, señaló y agregó: “El orgullo por estar del lado correcto de la historia por defender la paz y el derecho internacional”.

En la misma línea, Lula Da Silva consideró que la cumbre de Barcelona es “el inicio” de un movimiento que tiene que actuar “todos los días del año” para “restablecer lo más sagrado en el mundo que es la democracia y el multilateralismo”.

Y en el tramo más encendido de su discurso de cierre, el mandatario brasileño pidió a los presidentes de los cinco países que forman parte permanente del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido- que garanticen la paz. “Por amor de Dios, cumplan con sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo”, les dijo tras apodarlos los “señores de la guerra”. E insistió: “Paren con esa locura de guerras porque el mundo no las soporta más”.  «