Al abrir las sesiones ordinaria de la Legislatura bonaerense, el gobernador Axel Kicillof renovó sus críticas al gobierno de Javier Milei y dijo que «es necesario cambiar el rumbo nacional», al tiempo que llamó a toda la dirigencia a «construir una alternativa productiva, federal y bien nacional» para 2027. «Hay otro camino», aseguró.
El discurso que dejó abierto el 154° período de la Legislatura comenzó a las 18.30 horas y se extendió a lo largo de casi una hora y media. En su mensaje, el mandatario fue lapidario con el gobierno de La Libertad Avanza, repasó los principales logros de su gestión como contracara de la nacional y habló en modo federal llamando a toda la dirigencia opositora nacional a trabajar por un país «que no se entregue ni arrodille».

Acompañado por el presidente de la Cámara baja, Alejandro Dichiara, y la vicegobernadora Verónica Magario, el mandatario habló ante los 92 diputados y 46 senadores que integran la asamblea legislativa, legisladores nacionales, gremialistas de la CGT y las dos CTA, rectores de universidades nacionales, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, jueces de la Suprema Corte de Justicia bonaerense y ministros provinciales.
En la larga lista de invitados que dijeron presente estuvieron Estela Barnes de Carlotto, el exgobernador Felipe Solá, la jueza de la Corte, Hilda Kogan, y los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza), Julio Alak (La Plata), Mario Secco (Ensenada), Marisa Fassi (Cañuelas), Mariel Fernández (Moreno), Andrés Watson (Florencioa Varela), Leonardo Boto (Luján), Federico Otermín (Lomas de Zamora). Federico Achaval (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza) y Damián Selci (Hurlingham), entre otros. También participaron los legisladores nacionales Victoria Tolosa Paz, Jorge Taiana, Hugo Yasky, Hugo Moyano (Junior) y Juan Marino.
Kicillof arrancó su discurso recordando que este año se cumplen 50 años de la última dictadura militar y reivindicó la lucha por los derechos humanos, además de agradecer a las Madres y Abuelas por su lucha. Y en este marco sostuvo que, si bien hoy Argentina no vive en una dictadura, el país «se convirtió en un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y a la humillación como método político».
Sostuvo también que Milei gobierna «a fuerza de represión, violencia y amenazas, con persecución judicial y condenas injustas», en una mención que pareció referirse a la condena que cumple la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque no de modo explícito.

El diagnóstico
Luego dedicó un extenso tramo del discurso a detallar el impacto de las políticas nacionales en cada uno de los sectores con números de la caída en la actividad productiva. «Desde Paolo Rocca a Cavallo, desde Mirta Legrand a Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien», disparó y sostuvo que no se cumplieron «ninguna» de las promesas del presidente.
En materia de consumo, Kicillof aseguró que las ventas en minoristas y en supermercados están 10 puntos por debajo, mientras que en mayoristas cayeron un 20%. «Los datos son escalofriantes: leche, carne vacuna, frutas y verduras y hasta yerba mate están en mínimos históricos de consumo».
Afirmó que las familias se encuentran además cada vez más endeudadas. Y que en el último año «se triplicó» la morosidad. «Un 9,3% del total de los créditos no se pagan, el número más alto en décadas. En créditos personales llegó al 12%. Por fuera del sistema bancario es mucho peor, llega al 24,6%. La parte del ingreso que se utilizaba para pagar cuotas pasó del 7% al 18%», precisó.
Dijo que casi todos los sectores productivos se desplomaron: enumeró que la industria cayó un 10%, la construcción un 26% y el comercio un 6%. Recordó que en la temporada de verano que acaba de terminar «se movilizó un millón menos de turistas» a los destinos bonaerenses, con un consumo 35% menor.
«El panorama es alarmante: se están destruyendo empresas en todas las ramas, en todas las provincias y de todos los tamaños. Desde que asumió Milei, escuchen, cerraron cerca de 30 empresas por día. En toda la Argentina ya son 21.938, de las cuales 5.832 corresponden a nuestra provincia», remarcó.
En este punto, mencionó una larga lista de empresas que cerraron o suspendieron trabajadores como Whirlpool de electrodomésticos, cerámicas Ilva y Cerro Negro, Molinos, Georgalos, Tía Maruca y Nestlé, Fate y Pirelli. Y aclaró que las que no cerraron «tienen la mitad de las máquinas paradas literalmente».
«Desde que llegó Milei, cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado», puntualizó y aseguró que ya son 299.600 los trabajadores registrados que se quedaron en la calle. «En síntesis: la macro está mal y la micro está horrible. Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico del Gobierno Nacional es un fracaso», disparó.
Habló entonces de una posible reelección de Milei y advirtió que si eso ocurre el país «corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y como sociedad». Y explicó que el problema es el plan económico del gobierno con un dólar artificialmente barato, tasa de interés elevadas, apertura de importaciones, paritarias y jubilaciones freezadas, entre otros ejes centrales.
Tras realizar el diagnóstico, le habló a los empresarios, a los trabajadores, a los despedidos, al emprendedor, al artista, a los jóvenes, al trabajador de plataformas casi como un futuro candidato presidencial: «No sos vos, es el ajuste. Es el rumbo económico y su insensibilidad». Y agregó: «No sos vos, es Milei»
Defendió el rol del Estado como una herramienta para «corregir desigualdades, generar trabajo y fomentar el desarrollo». Y recordó que el mercado no construye autopistas ni vías de tren, ni tampoco genera puestos de trabajo y sintetizó: «La mano invisible del mercado no existe, es un verso». La frase fue festejada por la militancia que había copado los palcos con el cántico «La patria no se vendeeeee».

Modelo Milei versus Modelo Kicillof
En otro tramo del discurso, repasó la gestión del último año en la provincia, poniendo el énfasis en el contraste con el modelo libertario. Antes de arrancar, recordó la deuda de 15 billones de pesos que la Nación tiene con Buenos Aires por obras paralizadas, programas discontinuados y recursos fijados por ley no girados.
«Representa un tercio de nuestro presupuesto de este año. Solo ese recorte representa una porción enorme de lo que el Gobierno nacional exhibe como su falso superávit. En otras palabras, es un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno, ya que se queda con los recursos de los bonaerenses», denunció.
Luego, enumeró las medidas más importantes tomadas en las áreas sensibles como educación, seguridad, salud. Sostuvo que la salud es un derecho y afirmó que su gestión reconstruyó un sistema que en 2019 estaba “devastado”. Destacó la construcción de 202 Centros de Atención Primaria, la inauguración y puesta en funcionamiento de hospitales, la incorporación de ambulancias y la digitalización de la historia clínica.
También remarcó el impulso a la salud mental y la implementación de programas de acceso a medicamentos. En contraste, cuestionó al Gobierno nacional por el recorte de recursos, el aumento del precio de medicamentos y la mayor presión sobre el sistema público. En ese contexto, anunció el reenvío de la ley para fomentar la producción pública de medicamentos, que perdió estado parlamentario en diciembre pasado.
En Seguridad, destacó la inversión realizada en la compra de patrulleros y motos, así como la incorporación de más efectivos a la policía. Aseguró que la tasa de homicidios bajó a niveles históricamente bajos y que mejoró el esclarecimiento de delitos. «Hemos alcanzado una tasa del 96% de esclarecimiento de homicidios. Eso significa que prácticamente no hay crímenes impunes», puntualizó.
En este punto, le pidió a la Legislatura que apruebe la nueva ley para el personal policial, «que actualiza la normativa, y regula el reclutamiento y la carrera policial con los parámetros propios de una policía del siglo XXI». Y anunció que enviará un proyecto de modificación integral de la Ley de Seguridad Pública que tiene más de 30 años de antigüedad y debe ser también actualizada.
En materia educativa, Kicillof destacó la construcción y reparación de miles de escuelas, la inauguración de 296 nuevos edificios, la creación de nuevos cargos docentes y la extensión de la jornada escolar que alcanzó a 633 mil estudiantes. También mencionó como logros la distribución de 11 millones de libros y la ampliación del Servicio Alimentario Escolar (SAE) que asiste a 2,5 millones de estudiantes.
También se refirió al paro nacional docente que impidió que se iniciaran las clases en la provincia de Buenos Aires por primera vez desde que gobierna. «Mientras el estado nacional despidió en todas las áreas a más de 60 mil trabajadores y empeora sistemáticamente sus condiciones de trabajo nosotros, aun en esta emergencia, seguiremos poniendo todo para sostener la educación pública, gratuita y de calidad», se defendió en relación a las críticas de la oposición. Y remarcó que la educación pública «no es un gasto: es la base del derecho al futuro. Y ese derecho al futuro hoy está siendo atacado».
Ya en el final del tramo educativo anunció que este martes un decreto para universalizar en toda la provincia el acceso a la sala de 3 años del jardín de infantes, como parte de la política de ampliación del derecho a la educación.
En materia de obras, destacó las obras en 5500 kilómetros de caminos rurales, la continuidad de proyectos hidráulicos como el Plan Maestro Integral de la Cuenca del Salado que, según indicó, fue paralizado por el gobierno nacional. También mencionó inversiones en energía, viviendas, urbanización y recuperación de espacios públicos.
Por último, anunció medidas destinadas a reducir la carga impositiva a contribuyentes que cumplen con el pago ante ARBA y el envío de un proyecto para regular el trabajo en plataformas digitales, con el objetivo de garantizar derechos laborales y mejorar las condiciones de quienes trabajan en ese sector. «Modernizar las normas laborales no significa quitar derechos, nada menos moderno que desproteger a quienes trabajan», señaló en una crítica a la ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso.

«Hay otro camino»
Ya en el final llegó el mensaje en clave electoral. Y llamó a todas las provincias y a la dirigencia política a construir una alternativa política a Javier Milei. Fue tras criticar al gobierno nacional por centralizar las decisiones fiscales y vincularse con las provincias «a través de la extorsión».
«Ninguna provincia se salva si el país se hunde. Ningún sector se salva si la mayoría se hunde. No existe una ¨isla¨ que prospere en un país que se desintegra. No existe un municipio o un gobierno provincial que pueda reemplazar a un Estado nacional que deserta», dijo y lanzó: «Es necesario cambiar el rumbo nacional».
Sostuvo que no alcanza con oponerse a Milei ni con describir la crisis, sino que el desafío es «ofrecer una salida y demostrar que los argentinos «no estamos condenados a este modelo», sino que «existe una alternativa mejor, productiva, federal y bien nacional».
Mencionó entonces la apertura de sesiones en el Congreso Nacional, cuestionó la «catarata de insultos» pronunciada por el Presidente y planteó que «al odio no hay que responder con odio». «El presidente rompió sus propios récords de violencia verbal, desplegando una catarata de insultos a la que se me ocurre responder con una verdad que se aprende de chico: cuanto menos resultados, cuanto menos argumentos, más insultos. Por mi parte, sigo convencido de que no tenemos que imitar lo que aspiramos a derrotar», dijo.
Finalmente, lanzó su consigna central y aseguró que «hay otro camino» para bajar la inflación «sin destruir la industria y el trabajo», y para integrarse al mundo sin someterse. «Hay otro camino, con oportunidades reales, con un Estado que acompaña, con un proyecto de desarrollo que promueva a todos los rincones de la patria. Hay otro camino hacia el futuro», cerró.