El dúo estadounidense Knower se presentó por segunda vez en suelo argentino. La cita fue este martes en Niceto Club, el histórico reducto de Palermo que desde los 90 funciona como termómetro de la escena underground porteña. La banda, liderada por el multiinstrumentista Louis Cole y la cantante Genevieve Artadi, repasó clásicos de su catálogo independiente, en una gira que los trajo por primera vez a Sudamérica en formato de banda completa.
Fue una celebración del desorden con causa. Desde el primer golpe de batería de Louis Cole, la atención se volcó a la banda. No fue un show para quedarse quieto mirando el escenario: fue una invitación a moverse, a reírse de los cambios irresponsables de ritmo y a dejarse llevar por la voz de Genevieve Artadi, que flotaba sobre el caos como si fuera la cosa más natural del mundo.
El público, una mezcla de músicos con cara de fascinación y bailarines improvisados que no necesitaron mucha más excusa, respondió mayormente con movimientos esquizoides y aplausos que buscaban agarrar el tempo (misión bastante difícil), aunque el compás cambiara cada dos por tres, tres por cuatro o 7 por 8. Fue, en síntesis, un descontrol hermoso, de esos que te hacen preguntarte por qué estos tipos no vienen todos los años, o por lo menos, más seguido.

La fiesta de Knower y compañía comenzó bastante antes, cuando a las 20, largaron An Espil & Cirilo Fernández en un set sólido y digno de los músicos que iban a ocupar las tablas. Más tarde y como suerte de cierre de un ciclo que comenzó en la primera visita de la banda al país en 2019, cuando esa vez en La Trastienda, los teloneó Huevo, volvió a abrir otro proyecto del espectacular Tomás Saínz: Sacrum. ¿Es Tomás Sainz nuestro Louis Cole? O mejor aún: ¿es Louis Cole el Tomás Sainz de ellos?
Pasadas las 22:30 y luego de un desfile de grandes músicos de la escena local, comenzó el show que todos fuimos a ver. Puntuales, precisos y con un pista titulada “Knower Rulez” fueron apareciendo uno a uno los integrantes de la banda. Finalmente, salieron Louis en cuero y Genevieve disfrazada de Sub-Zero.
“The Abyss”, “Do Hot Girls Like Chords”, “Around”, “It Will Get Real” fueron las canciones elegidas para salir a ganarse el público de entrada. Entre ellas, Louis habló en su reencuentro con su público en un, al menos sospechoso, bastante decente español. Sonaron otras composiciones jazz-ñoñas como “Nightmare”, “Things About You” y “Same Smile, Different Face” para que la noche del martes desemboque finalmente en el miércoles.
Al show de Knower no le faltó nada, y logró comprimir en poco más de hora y media, todas aquellas virtudes por las cuales se los requiere en estas latitudes del mundo y por las cuales, pese a las dudas por los elevados precios de las entradas, reventaron Niceto. Para la recta final de la jornada eligieron “Hanging Out” , “Different Lives” y “Crash the Car” en otra muestra de virtuosismo y tempos anormales.
Para esta gira latinoamericana, Knower se presentó en formato de sexteto. Acompañaron a Louis Cole y Genevieve Artadi en esta ocasión el virtuoso tecladista Eldar Djangirov, la también tecladista Chiquita Magic, el bajista Sam Wilkes, y el guitarrista Thom Gill. Un combo de lujo que dejó en claro por qué este proyecto suena tan distinto en vivo: allí donde los discos son una explosión controlada de samples y sintetizadores, el show en vivo es una sesión de descarga visceral. Funk, jazz, electrónica y virtuosismo de dos freaks del ritmo.
Knower: el laboratorio de Louis Cole
Saber quiénes son Knower ayuda a entender el desparpajo de la noche. Louis Cole comenzó subiendo videos a YouTube gracias a un consejo de su amigo Jack Conte (Pomplamoose) y encontró en Genevieve Artadi —una cantante con una formación jazzística impecable— a la compañera perfecta para armar un dúo que no le teme al ridículo. Con cinco discos autogestionados a cuestas y una filosofía que reza “hacemos la música que nosotros queremos escuchar”, Knower se convirtió en un fenómeno de culto para los amantes de las armonías complejas y los memes musicales.
El show de Knower es, ante todo, un acto de equilibrio: las frases disonantes y los cambios de métrica propios del jazz se estrellan contra bases electrónicas pensadas para ser bailadas. La voz de Genevieve Artadi, capaz de pasar de un susurro etéreo a un grito gutural en el mismo compás, es el ancla melódica de todo el caos, y esta noche de mayo en Buenos Aires pudimos dar cuenta de eso.
Louis Cole, por su parte, ejerce como un octopus humano: golpea la batería como si tuviera cuatro brazos, mientras activa samplers y canta, sin que ninguna de las tres tareas parezca costarle. En un ejercicio de disociación de extremidades envidiable, para músicos y no músicos.
Las canciones, una suerte de diario íntimo disfrazado de meme, son tan raras como pegadizas. “Hanging On” habla de tener un trabajo de mierda, “Time Traveler”, de tiempos imposibles, y “Real Thing” es un manifiesto contra la falsedad. Este costado los hace más humanos que artistas del mainstream, conecta con la audiencia y hace, por momentos, que se coreen cosas que no tienen mucho sentido. Eso también es Knower
El final del show fue todo un suceso, para el primer bis sonó “The President” y para el segundo -en lo que estaba más cerca de un sueño febril que otra cosa- subieron a Ezequiel Cantero para tocar las melodías más lisérgicas de “Overtime”, quizás junto a “Time Traveler”, los tres hits que tiene Knower, si es que una banda así puede tener hits.
En Argentina, la banda se reencontró con un público que, pese a la distancia geográfica y las pocas visitas, parece haber interiorizado el absurdo y la sofisticación de su propuesta como si fuera propia. Knower no es una banda fácil. Su propuesta, que desafía las convenciones del pop, requiere un público dispuesto a dejarse llevar por la rareza y el groove en partes iguales. Pasada esa barrera, la banda de Cole, Artadia y compañía no te va a dejar a pata.