El 18 de diciembre de 2025, ante la Plaza de Mayo colmada de manifestantes, uno de los cosecretarios generales de la CGT, Jorge Sola, amenazó con convocar un paro general en caso de que el gobierno se negara a abrir un diálogo con la representación formal de los trabajadores para deliberar sobre el proyecto de reforma laboral.

A apenas 48 horas del tratamiento del proyecto de ley en el Senado, ese ámbito de discusión no se constituyó a pesar de que la cúpula de la CGT no puso fecha a esa medida de acción. Por el contrario, el Consejo Directivo del viernes 6 de febrero descartó la posibilidad de un paro general para el 11 de febrero y limitó el plan de acción a una movilización a la Plaza de los Dos Congresos.

El cónclave dio libertad de acción a los sindicatos confederados para que, si así lo consideraran, tomaran medidas de ese tenor pero en forma particular. Ese es el camino que adoptarán varios sindicatos como los que integran la poderosa CATT, la UOM, Aceiteros, el SiPreBA y los que integran el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) con dirigentes referenciados en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Las dos CTA también anunciaron un paro de actividades con impacto en la docencia de todos los niveles y los empleados públicos nacionales.

La cúpula de la CGT ratificó su ilusión de lograr cambios en la reforma laboral a través del diálogo con el gobierno
El 18 de diciembre en la Plaza de Mayo Jorge Sola amenazó con un paro general si el gobierno no abría un diálogo.
Foto: Eduardo Sarapura

Con todo, uno de los principales dirigentes de la CGT, su eterno secretario adjunto e ideólogo de la mesa chica, Andrés Rodríguez ratificó la posibilidad de abrir un diálogo de última hora con el oficialismo que de lugar a algunos cambios en la letra del proyecto.

En diálogo con radio 10 el dirigente de los estatales nacionales evalúo que la CGT realizó “un gran trabajo en redes sociales que llega a la población para explicar los derechos que se conculcan”. A la vez confió que “pareciera haber una instancia de negociación” con el oficialismo.

El dirigente de la UPCN señaló que “hicimos gestiones en muchos frentes. Hemos hablado con gobernadores, con legisladores, con algún integrante del Gobierno”.

Rodríguez recordó que “en el caso de que el oficialismo tenga mayoría para aprobarlo, después tiene que pasar a diputados”. Allí, apostó, “todo lo que pueda ser modificable a favor de preservar los derechos laborales lo vamos a intentar«.

Pero el dirigente aseguró que los cambios pueden producirse incluso antes del miércoles y sin necesidad de ir a un nuevo paro general. El titular aseguró que “en principio, pareciera haber una instancia de negociación con el Gobierno», aunque, se atajó, “hasta no tener seguridad no queremos aventurar ningún pronóstico”.

La estrategia dialoguista con el gobierno, sin embargo, no solo no parece tener eco en el oficialismo sino que tampoco parece coherente con las aspiraciones que formalmente presenta la CGT. Es que, ratificó Rodríguez, “igual nuestra postura es de rechazo de todo el proyecto de ley. Esta modernización laboral no va a generar empleo”.