¿Cuál es la encrucijada peruana del siglo XXI? Sin duda es la bifurcación entre una economía estable y una política agudamente inestable. Hay cuatro presidentes vacados por incapacidad moral permanente en la última década y cinco expresidentes presos. En la cárcel de Barbadillo hay cuatro y uno en prisión domiciliaria, Pedro Pablo Kuzcinsky.

Agreguemos a ello que Alberto Fujimori estuvo en prisión 16 años y que Alan García se suicidó en 2019 cuando iba a ser detenido.

Corrupción e inestabilidad son rasgos característicos de la política peruana en este siglo. Y el complejo prolongado proceso de escrutinio de la primera vuelta de las elecciones de abril 2026 es parte de esa caracterización.

Al respecto, Jorge Nieto, candidato del Partido por el Buen Gobierno , académico. periodista , ex Ministro de Cultura y de Defensa, hizo unas declaraciones el 19 de Abril.

Sus señalamientos fueron claros: 13%  de mesas no instaladas en Lima metropolitana son casi 850  mil votantes. En un país  donde las últimas elecciones se han definido por 50 mil votos de diferencia sfue una irresponsabilidad  de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales). De echo, el 21 de abril renunció el presidente de la ONPE. Nietto confió en que él estará en la segunda vuelta porque apuesta a que el Jurado Nacional de Elecciones cuente bien los votos “Estamos en plena pelea.Esto no ha acabado.La lucha continúa. Sin tregua. Sin pausa “

Incertidumbre en los resultados y certidumbre en las instituciones electorales es uno de los rasgos fundamentales de una democracia electoral.

Como dijo el expresidente de la ONPE, y académico, Fernando Tuesta Soldevilla: “Sin organismos electorales autónomos y confiables no hay democracia posible. La confianza en los resultados es el piso mínimo para la estabilidad política”.

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