El miércoles 11 de marzo de 2026 asume el presidente electo de Chile José Antonio Kast. En ese acto estará presente el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quién hace unos días, revocó las visas y prohibió el ingreso a su país a tres funcionarios del gobierno del presidente Boric, y a sus familiares directos, entre ellos, al Ministro de transportes y Telecomunicaciones. El argumento es que los funcionarios “dirigieron, autorizaron,  financiaron o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructuras críticas  de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional”.

Prosigue el comunicado de Rubio: “…en su ocaso, el legado del gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional a expensas del pueblo chileno”.

El gobierno de Chile rechazo la acusación, señalando que la imposición de medidas unilaterales por parte de Estados Unidos, vulneran la soberanía nacional y el principio de no injerencia en asuntos internos. La amenaza, de acuerdo a los estadounidenses, surge por el proyecto de cable China-Chile Express impulsado por China Mobile, de Valparaíso a Hong Kong, proyecto anterior al actual gobierno.

En su primer mandato, en abril del 2019, Trump envió al secretario de Estado Mike Pompeo a “apretar” a Sebastián Piñera, declarando que consideraba un error por parte del gobierno chileno el acercamiento comercial hacia China y que no avancen los acuerdos en la Tecnología 5G: “si ustedes usan esos sistemas de información forzarán a Estados Unidos a tomar decisiones”, señaló.

Es conveniente recordar que las relaciones comerciales y culturales entre Chile y China son de vieja data e independientemente de los gobiernos de izquierda o derecha. Por ejemplo, la dictadura de Pinochet en las relaciones internacionales aplicó un “pragmatismo estratégico”, fortaleciendo el intercambio comercial con China, como socio estable y no interferente en los asuntos internos. ¿José Antonio Kast se doblegará ante Trump? ¿Abandonará el “pragmatismo estratégico” de la política exterior chilena de separar los “negocios” de la “ideología”?

En cuanto a la política exterior, ¿competirá con Javier Milei en ser condescendiente con Trump?

Por otro lado Kast anunció a Fernando Rabat en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y a Fernando Barros como ministro de Defensa. Los futuros ministros fueron abogados del dictador Augusto Pinochet en juicios por crímenes de lesa humanidad y, también, por malversación de fondos públicos, fraude, evasión tributaria a través del Banco Riggs de Estados Unidos, por medio del uso de nombres falsos.

En el Ministerio de Hacienda estará Jorge Quiroz. En el discurso, el futuro ministro es un defensor de la libre competencia. Pero su practica lo contradice. Entre 2008 y 2019 el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia sancionó las colusiones en los mercados de pollos, farmacias, el asfalto, el transporte marítimo, etcétera. En el caso de la colusión de los pollos, la consultora de Quiroz elaboró un modelo que permitió a las principales empresas avícolas repartirse el mercado mediante cuotas de producción. En el caso de las farmacias, asumió la defensa técnica del monopolio farmacéutico y negó públicamente la existencia de un acuerdo anticompetitivo. La postura de Quiroz fue refutada por la Justicia, que acreditó la colusión de las empresas avícolas, y las cadenas de farmacias fueron sancionadas por atentar contra la libre competencia. Quiroz también jugo un rol relevante como lobbista de las grandes pesqueras, lo que derivó en la aprobación de la  Ley de Pesca que beneficia a un reducido grupo de empresas.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores asumirá Francisco Pérez Mackenna, del holding Luksic. Este conglomerado empresarial es uno de los mayores de Chile con inversiones en el sector industrial, financiero y minero y un patrimonio estimado de 46.000 millones de dólares.

El perfil del Gabinete de Kast es de dos tercios de “independientes de derecha”, vinculados a Centros de estudios como Libertad y Desarrollo y el mundo empresarial, el tercio restante es de los partidos de derecha que lo acompañaron en la segunda vuelta presidencial, más algunos exmiembros de la democracia cristiana, para otorgar una imagen de transversalidad.

El gobierno de Kast estará atravesado por la disputa geopolítica de EE UU y China, con la  presión de Trump para que los trasandinos abandonen su política exterior de “pragmatismo estratégico”, y así alejarlo de las inversiones y comercio exterior de su principal socio comercial, China. Nada garantiza que en el futuro Trump ponga presión sobre otros items: cobre, minerales críticos, agricultura, etcétera.

Ya en el encuentro del sábado 7 de marzo en Miami, el denominado «Escudo de las Américas», convocado por Trump, participarán el propio Kast, y también Milei y Bukele. El electo presidente de Chile junto con su futuro canciller Perez Mackenna deberían defender el modelo chileno de libre comercio, que Estados Unidos y su mandatario predican, pero no practican. «