El proceso de privatizaciones de empresas estatales que inaguró Javier Milei desde su llegada al poder en diciembre de 2023 tiene por estos días un nuevo protagonista. El proceso de concesión de la explotación del predio de Tecnópolis, ubicado en la localidad bonaerense de Villa Martelli, comenzará en los próximos días y pretende convertirse en uno de los hitos de la gestión del líder libertario. Sin embargo, la oferta para quedarse con la explotación del negocio multimillonario esconde una larga puja entre el gobierno nacional y la sociedad empresarial que manejan el Grupo Clarín y el diario La Nación, principales aspirantes a quedarse con el manejo de la operación.

El predio de más de 54 hectáreas, ubicado en el límite entre la Ciudad y Provincia de Buenos Aires, fue por más de una década el símbolo de la herencia más concreta del kirchnerismo en materia de ciencia, tecnología y políticas de recreación. Ya sin mucha novedad, en los últimos años se convirtió en el blanco de un sinfín de operaciones mediáticas, políticas y judiciales que apuntaban a destruir la permanencia del predio. Durante la gestión de Mauricio Macri, por caso, el entonces presidente tuvo particular interés en desmantelar la mayor parte de las actividades, instancia que fue frenada con la llegada de Alberto Fernández a la gestión nacional. Ya en el presente, el mileimato vuelve a la carga con su privatización, pero esta vez apelando al recurso de la concesión.

La privatización de Tecnópolis abre un nuevo capítulo en la puja entre el Gobierno, el Grupo Clarín y La Nación
Tecnópolis será concesionado por 25 años.

La licitación anunciada por la Secretaría de Cultura, dependiente del karinista Leonardo Cifelli, lanzó a mediados de diciembre la convocatoria a concurso público para la concesión de uso y explotación del predio por 25 años (300 meses), con posibilidad de extender a uno más. Un esquema similar al que se adoptó hace más de tres décadas con la Hidrovía Paraná-Paraguay que también está en proceso de concesión en manos del director de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Arreseygor. En el caso de Tecnópolis, el manejo quedó a cargo de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que tuvo como director a Nicolás Pakgojz hasta diciembre del 2025 cuando dejó su cargo para asumir como legislador porteño.

La UTE de Clarín y La Nación que puja por quedarse con el control de Tecnópolis

En el pliego se prevé que el predio mantenga su uso para actividades recreativas, culturales, de esparcimiento, talleres, deportes no competitivos, integración comunitaria y propuestas educativas, incorporando inversiones privadas para su desarrollo y funcionamiento anual. Hasta aquí todo normal. Sin embargo, fueron los cortísimos plazos para el armado de la carpeta de presentación de la propuesta lo que despertó el enojo de varios interesados, entre los que se encuentran PUBLIREVISTAS S.A.U. y ARTE GRÁFICO EDITORIAL ARGENTINO S.A, una unión transitoria de empresas (UTE) compuesta por el Grupo Clarín y La Nación.

La unión de los multimedios en materia de negocios se extiende desde hace más de una década con milagrosos éxitos en su haber. Como contó este diario semanas atrás, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le preadjudicó a la UTE la concesión del predio de Costa Salguero, cuyos ingresos superan los 65 mil millones de pesos. La batalla por aquella concesión también incluyó a La Rural, cuya oferta fue descartada por no superar “el estándar de razonabilidad exigido por el Artículo 36 del Pliego Único de Bases y Condiciones” a pesar de ofertar un canon mensual 29% superior al de los ganadores.

De vuelta a Tecnópolis, el pliego presentado establece que el privado asuma el control del predio a partir del 1 de julio de 2026 y que mantenga los acuerdos público-privados de programación comprometidos para el resto del año. El apuro del oficialismo por entregar el predio advierte un cortísimo tiempo de preparación de la carpeta con la propuesta de cada empresa, una circunstancia que enfureció a los particulares interesados, en especial a la sociedad entre los dos medios más grandes del país.

La privatización de Tecnópolis abre un nuevo capítulo en la puja entre el Gobierno, el Grupo Clarín y La Nación
Héctor Magnetto, director del Grupo Clarín, y Bartolomé Mitre, fallecido presidente de La Nación.

Quienes están al tanto de estas negociaciones multimillonarias advierten que el gobierno tiene intenciones de confeccionar una licitación dirigida específicamente a un grupo empresario. El principal apuntado por varios interesados del sector es Foggia Group, la productora perteneciente al matrimonio que componen el empresario Marcelo Dionisio y Mara Gorini, mano derecha y secretaria personal de Karina Milei. “Es un poco sospechoso”, deslizan en estricto off the record desde un importante directorio empresarial.

En el oficialismo, por su parte, recogen el guante y se defienden. “Este gobierno jamás va a direccionar una licitación porque está moralmente en contra de lo que creemos como fieles creyentes del libre mercado y la competencia”,  dijo a Tiempo una fuente al tanto de las discusiones subterráneas que se dieron con los grupos de medios. Y redobla: “Se enojan porque dejaron de tener prioridad en la información de los negocios. Se enteran, como tiene que ser, por el Boletín Oficial y eso les molesta. Por eso nos salen a operar en medios con datos falsos”.

Si bien en el oficialismo advierten que no están interesados en ahondar en discusiones de “chiquitaje mediático”, sí profundizan su postura frente a lo que consideran una avanzada de Clarín y La Nación contra el gobierno. “Quizás les molestó que no se haya dado todo como en Costa Salguero”, lanzó otra voz que forma parte de la mesa de intercambios, al tiempo que siembra una duda insoslayable: ¿los dos grupos de medios más importantes del país accedieron a información privilegiada para quedarse con un negocio multimillonario? Sorpresa.

La guerra entre titanes, que se mantiene muy por debajo del radar, se desató desde el inicio de la llegada de Javier Milei al poder. El presidente, inclaudicable en su lucha contra el periodismo, aún tiene fijado en su perfil de Twitter un posteo que reza: “Clarín, la gran estafa argentina.” El mismo está fechado el 2 de marzo del 2025, épocas en las que el grupo buscaba quedarse con la compra de Telefónica y controlar el inmenso monopolio de las comunicaciones. “Están acostumbrados a actuar así. Presionan y operan a los gobiernos para obtener beneficios aún si es a costa de los argentinos”, insiste el primer mandatario que pese a su descontento -y la avanzada contra los acreditados en Casa Rosada del diario- mantuvo su preferencia por periodistas pertenecientes al grupo para brindar entrevistas.

Con La Nación el conflicto es un poco más matizado. Recién en las últimas semanas se puso en marcha una ofensiva detalladamente orquestada y promulgada por las hordas digitales que patrullan la calle online. La marca se la llevó el propio Santiago Caputo, quien desde su cuenta oficial de Twitter apuntó contra el diario por publicar una noticia que advertía de las negociaciones entre el gobierno y Venezuela para liberar al rehén, Nahuel Gallo. “Hace tres días escribí sobre lo admirable de ciertos medios americanos que se negaron a publicar la información sobre la operación americana en Venezuela y hoy nos desayunamos con una nota en un medio argentino hablando de supuestas tratativas confidenciales para liberar a Nahuel Gallo, detenido-desaparecido en Venezuela por el régimen del narcoterrorista de Maduro. Todo dicho”, lanzó notablemente enojado el asesor.

Si bien desde el gobierno se encargan cada vez que pueden de advertir que no es su intención chocar contra los dos grandes medios, lo cierto es que el fin de la preferencia debida que durante décadas Clarín y La Nación custodiaron celosamente en todos los ámbitos existentes es toda una declaración. “Nosotros no venimos acá a beneficiar a nadie. El que quiere competir que compita, no profesamos el favoritismo”, afirman. En la misma línea, desde Casa Rosada explicaron ante este diario que el proceso de concesión de Tecnópolis tiene para el oficialismo una importancia suprema, por lo que no están dispuestos a “sólo pensar en el canon económico”.

La privatización de Tecnópolis abre un nuevo capítulo en la puja entre el Gobierno, el Grupo Clarín y La Nación
Javier Milei en la bolsa de Nueva York.

“Tuvimos reuniones con la intendenta de Vicente López (Soledad Martínez), gente del gobernador (Axel Kicillof) y del jefe de gobierno (Jorge Macri). Todas las partes estamos de acuerdo en que hay que poner en valor el predio. No es sólo una cuestión económica”, explican. “Si así fuese, hubiésemos aceptado que pongan un estadio y nos negamos. Queremos que Tecnópolis mantenga su esencia de ser un espacio para la comunidad, pero manejado por agentes privados que le permitan al Estado dejar de mantener un predio tan costoso”, cerraron.

Ante este escenario, lo cierto es que ni dentro ni fuera del gobierno tienen en claro cuáles son las intenciones del oficialismo ante la relación con los dos gigantes de la comunicación, cuya influencia hace décadas se extiende mucho más allá del arca periodística. En medio de esta discusión, está previsto que Milei no acepte firmar la fusión Telecom-Telefónica, lo que habilitará al Grupo Clarín a sentirse castigado e iniciar así, ya sin culpa, una nueva embestida contra el presidente de turno. En La Nación la circunstancia roza el terreno personal. Quienes tienen acceso directo al líder libertario dan cuenta que mantiene desde hace meses un encono con varias autoridades del diario a quienes apunta como “operadores” por investigar a su hermana en los supuestos casos de corrupción que le fueron apuntados en los últimos meses.

Pese a todas las contingencias, el gobierno prevé que la apertura de sobres de la licitación se dé entre enero y febrero de este año. De esta forma, y si todo marcha acorde al plan, en cuestión de seis meses el predio que marcó un hito para la gestión de Cristina Fernández de Kirchner en 2011, dejará de estar en manos del Estado nacional y pasará a abultar una larga lista de empresas que el oficialismo está decidido a privatizar.