Capaz de brindar brillo y alimento, el olivo se convirtió en el árbol sagrado de Grecia y fue, a partir de una leyenda de la mitología helénica, el más poderoso símbolo de sabiduría, paz y prosperidad para los atenienses y un legado para el mundo. Ese oro líquido hoy se vuelve tendencia en tierras bonaerenses.
Cuenta la leyenda que cuando el Rey Cécrope creó la nueva ciudad buscó una deidad que protegiera el lugar. La disputa concluyó entre la diosa de la sabiduría Palas Atenea y el dios de los mares, Poseidón. La asamblea del pueblo propuso que los candidatos ofrecieran un regalo. En esta instancia, Poseidón ofreció un caballo para ganar batallas, mientras que Atenea expuso un brote de olivo, para tener el árbol que diera alimento. Y con su aceite, luz.
El pueblo eligió la propuesta de la diosa, la ciudad se llamó Atenas y la humanidad heredó la sabiduría. Es una apretada síntesis pero pone en valor y refresca la memoria para conocer la importancia del olivo.
El olivo más antiguo del mundo se encuentra en el pueblo de Vouves, en la isla de Creta, Grecia
— Unamuno 📜 (@UnamunoAgain) December 24, 2025
🫒 Se estima que tiene 3500 años pic.twitter.com/7BkT76ahmS
El olivo en Argentina
Más acá en el tiempo y en la Argentina, las provincias cuyanas y del noroeste se lucieron con este cultivo estrella: el olivo. En especial el suelo riojano ofrece también una leyenda. Es en Aimogasta, departamento de Arauco, donde cuentan que los españoles intentaron colonizar la región y reprodujeron este cultivo que competía en producción contra estación con España. Así las cosas, el cambio político en el viejo continente hizo que el rey Carlos III en el siglo XVIII mandara a arrasar con esta plantación.
Dice la tradición local que una anciana metió un brote del árbol verde en un hueco en la tierra que hoy es un olivo de más de cuatro siglos, árbol histórico nacional: el olivo cuatricentenario. Se puede visitar y cada otoño, sufrido y noble, sigue dando frutos.

Pero el olivo en la Argentina está lejos de circunscribirse a una sola región. Y en la Provincia de Buenos Aires su producción va en aumento, junto con el turismo que lo acompaña. En los últimos 15 años, productores y productoras se pusieron su elaboración tradicional al hombro y hoy son once fincas productivas. La mayoría las abre al turismo. Por eso el gobierno de PBA lo impulsa como ruta productiva, que va desde Coronel Dorrego hasta Bahía Blanca, pasando por Alsina y Puan.
Días atrás, el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia, Javier Rodríguez, encabezó la inauguración de la Ruta del Olivo y se convirtió en una iniciativa estratégica que articula producción, turismo y agrega valor en el sudoeste, con la adhesión de fincas olivícolas, prestadores turísticos y gastronómicos, y la conformación del Consejo Promotor de la Indicación Geográfica del aceite de oliva regional.

El Plan de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense
“Actualmente ya son once las fincas adheridas. A través de la página web del Ministerio se pueden conocer las distintas propuestas: visitas guiadas, recorridos por el campo, acceso a los espacios de elaboración y catas de aceite de oliva”, expresó Rodríguez. Y destacó que la Ruta del Olivo “permite complementar la actividad productiva del olivo, que viene creciendo de manera sostenida, con una propuesta turística”.
Es un recorrido muy interesante, tanto para visitar varias de ellas como para elegir una en particular y conocer en profundidad su trabajo”, explicó el funcionario.
Durante la presentación entregaron certificaciones de adhesión a productores olivícolas que integran la Ruta del Olivo. Además, distribuyeron folletería y material identificatorio (siempre clave para los paseos turísticos), cartelería para los ingresos a las fincas y se firmó el acta de constitución del Consejo Promotor de la Indicación Geográfica Aceite de Oliva Virgen Extra del Sudoeste Marítimo Bonaerense.
La creación de la Ruta del Olivo forma parte del Plan de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense impulsado por el Ministerio para esta región que ocupa el 25% del territorio provincial pero que concentra solo el 4% de su población. “El sudoeste tiene características productivas, climáticas y logísticas propias, y eso exige políticas específicas”, explicó el funcionario.
Aprendizaje y perseverancia
Unos 588 kilómetros al sur de CABA, en Tornquist, el olivo ofrece un poema visual de resistencia a los vientos y atardeceres de belleza. Los climas secos y los suelos pedregosos se convirtieron en perfectos aliados para una familia que decidió transformar sus predio de 14 hectáreas. Lo que comenzó como un proyecto de cabañas turísticas dio un giro inesperado tras una visita a olivares en Puan. La imagen de esos árboles nobles y productivos encendió una nueva pasión.
Tras varios estudios de suelo, crearon su propio olivar. En 2016 plantaron los primeros ejemplares. Vinieron años de aprendizaje y perseverancia. “El clima, los tiempos lentos del olivo y la incertidumbre casi nos hacen desistir”, reveló Yanina Torres, propietaria de la finca. Este año lograron una cosecha récord.

“Cosechamos unos diez mil kilos de aceitunas, los llevamos a Bahía Blanca o Cabildo para que las muelan y volvemos con el aceite. Son unos mil litros, que envasamos y etiquetamos de forma manual”, contó.
Los productores abren las tranqueras para mostrar cómo se elabora uno de los aceites más nobles del país. Ofrecen visitas guiadas, charlas técnicas, cata con maridaje, y para los pequeños curiosos sobresale Exploradores del Olivar: bitácora, binoculares y lupa para aprender sobre el proceso de los aceites.
Coronel Dorrego, la capital provincial
La Semana del Olivo se desarrolla la tercera semana de marzo de cada año como antesala de la Fiesta Provincial del Olivo que se realiza en Coronel Dorrego donde se concentra el 48% de la producción bonaerense.
La Provincia de Buenos Aires ocupa el quinto lugar como productora de aceite de oliva del país y el tercer lugar en superficie con 839 hectáreas destinada a la producción de frutales del suelo bonaerense.
Pero la clave es cómo su elaboración viene en aumento sostenido los últimos años.
En materia comercial, durante 2024 las exportaciones de aceitunas de mesa crecieron un 28%, mientras que las de aceite de oliva registraron una caída interanual del 30 por ciento. En contraposición, el sector es otro más que sufre la avalancha importadora: en los primeros diez meses de 2025, hubo una suba de las importaciones de aceite de oliva y aceitunas de mesa, en un contexto de retracción.