Cerca de 15.000 enfermeras iniciaron la mayor huelga del sector sanitario en la historia de Nueva York y acusaron a las gerencias de tres hospitales privados de negarse a negociar contratos justos, que garanticen dotaciones seguras de personal, financien las prestaciones de salud y protejan de actos de violencia los lugares de trabajo .
Desde hace seis meses, el sindicato de enfermeras, el New York State Nurses Association, se ha reunido con los responsables de los hospitales para discutir mayores salarios y condiciones seguras para ejercer su tarea y consecuentemente beneficiar a los pacientes, quienes no pueden ser atendidos con poco personal, emergencias abarrotadas, y son alojados en los pasillos por falta de camas y atención lenta.
No es la primera vez que las enfermeras hacen una huelga. Ya en 2023 paralizaron por tres días sus tareas y lograron el 23% de aumento salarial y un compromiso para mejorar la dotación de personal y seguridad para los mismos. En el primer tiempo hubo algunos avances -según los sindicatos- pero la lucha continuó debido a acusaciones de incumplimiento de los acuerdos, de parte de los hospitales.
En este momento, la lucha se centra contra las tres corporaciones hospitalarias privadas más importantes de Nueva York: el Mount Sinai Morningside (con una atención de tres millones de pacientes anuales, 476 mil en la emergencia y ganancias de 11 mil millones de dólares), el West Montefiore (140 mil pacientes anuales, 600 mil en emergencias y ganancias de 7 mil millones) y el New York Presbyterian (dos millones de pacientes anuales, 620 mil en emergencia, con ganancias por 7 mil millones de dólares).
A pesar de estos beneficios, los responsables de dichos hospitales se rehúsan a escuchar y responder a las demandas de los profesionales de la salud.
Las enfermeras participan en los piquetes de huelga, junto a cientos de personas, con el apoyo de legisladores y la presencia del alcalde Zohram Mamdani, quien mencionó: “La ciudad de Nueva York apoya a las enfermeras y exige negociaciones de buena fe para lograr justicia y atención médica para todos”.
La mayor manifestación se llevó a cabo frente al Hospital Montefiore, en el Condado del Bronx, donde la comunidad negra alcanza el 45% y los latinos son el 32 por ciento. Las voces de los líderes sindicales criticaron a los administradores de los hospitales, a quienes acusan de tergiversar sus demandas contractuales y aclararon que la lucha no sólo es por ellos, sino también en defensa de los derechos de los pacientes, quienes merecen la misma atención de aquellos que viven en comunidades ricas.
La lucha seguirá, ya que no pareciera que por ahora lleguen a un acuerdo, Los ejecutivos de los hospitales están tomando represalias contra el personal de enfermería en huelga, mediante difamaciones y despidos. Mientras acusan a los enfermeros de ser los responsables de los recortes en la salud, ellos no dejan de incrementar sus salarios. El CEO de Presbyterian recibe 26 millones de dólares anuales; el CEO de Montefiore, 16 millones y el de Mount Sinai, 7 millones.
Entre las consignas de los participantes en los piquetes, se escuchó: “Todos los pacientes son importantes y no deben ser objetos de lucro”. No parece que estas palabras sean escuchadas por las Corporaciones Hospitalarias, quienes entre el 2011 y 2023 han incrementado las tarifas a los pacientes en un 150 por ciento.
La directora de NYSNA (Asociación Nacional de Enfermeros del Estado de Nueva York), Pat Kane, declaró: “Los directivos de los hospitales están aumentando los costos de la atención médica, mientras se quejan de que no pueden financiar la atención médica del personal de enfermería”.
Así, la ciudad de NY enfrenta una crisis de asequibilidad con recortes a la cobertura médica. Y si no se encuentra una solución, afectará no solamente a las enfermeras en huelga, sino a 44 mil de sus colegas, sus familias y a los 50 hospitales del Estado. «