El sector de la indumentaria cerró 2025 con una caída del 9,4% de sus ventas y encadenó dos años en rojo, afectado por la caída de la producción, el aumento de las importaciones y la baja demanda del mercado interno, informó la Cámara Argentina de la Industria de la Indumentaria (CIAI), que agrupa a las empresas de confección de ropa y las marcas.

La acumulación de dos años de actividad negativa coincide con el período de La Libertad Avanza al frente del gobierno y la economía, que impacta de manera similar en toda la industria y el comercio interior. 

El último dato del año implicó una desaceleración de la caída en comparación con el bimestre previo, en el que las ventas habían caído un 13,3%. Sin embargo, aportó a la consolidación del derrumbe que sobrevino en 2025 después del estancamiento de 2024.

En el período noviembre-diciembre de 2025, siete de cada 10 empresas del sector reportaron caídas de sus operaciones, lo que supone que sólo una quinta parte se mantuvo en zona de crecimiento.

Los datos resultan más llamativos si se considera que el tramo en cuestión es el de las Fiestas de fin de año. Las ventas navideñas de indumentaria cayeron 1,3% promedio, con picos negativos del 13% en ropa de bebés y niños; del 6% en el subrubro Lencería y corsetería; y del 3% en Indumentaria femenina.

En ese sentido, la disminución de la demanda fue el principal problema que señalaron los empresarios del sector, aunque el indicador cayó 10 puntos porcentuales respecto del bimestre octubre-noviembre.

La segunda inquietud del sector fue el aumento de los costos, que avanzó 10 puntos porcentuales en la consideración general con el 17% de las respuestas. El 60% de los empresarios aseguró que le fue imposible trasladar esos costos a los precios finales en un contexto de poca disponibilidad de dinero en las familias.

A la par, un 27% de los consultados por la cámara empresaria aseguró que pudo trasladar menos de la mitad de sus costos a precios; y un 12% aseveró que trasladó más de la mitad. Sólo un 2% reconoció que trasladó el 100% de sus costos a sus clientes. 

La encuesta reveló mejoras en el último bimestre en la gestión de inventarios (aumento de la percepción de stocks equilibrados) y en la cadena de pagos (aparente baja de los atrasos ocasionales) pero las definió como leves. 

También consignó que las compañías implementaron estrategias de ajuste laboral como renuncias no reemplazadas, recortes de horas extras y adelantos de vacaciones

En la consideración a futuro, las perspectivas muy malas cayeron 12 puntos porcentuales, si bien la posibilidad de una recuperación concreta volvió a ser baja en el último bimestre. Apenas algo más del 10% de los consultados manifestó expectativas de aumentos de sus ventas en el corto plazo.