El ajuste en ciencia no es gratis para la población. Se puede ver en ejemplos concretos de la vida cotidiana. Es el caso de los ascensores. El Laboratorio de Ensayos para el Transporte Vertical (LETV) del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) es clave para que todos los días casi 10 millones de personas utilicen de manera segura alguno de los 220 mil ascensores que hay en el país. Sin embargo, es uno de los 900 servicios que el gobierno de Javier Milei quiere eliminar del organismo. Algo que fue frenado, por ahora, en la Justicia, aunque el Ejecutivo apelará.

Empecinado en ir contra los trabajadores, la producción y el Estado, Nación dispuso el cese de las tareas de certificaciones, asistencia técnica, ensayos y procesos de innovación productiva. Las instalaciones, situadas en el Centro de Mecánica del Parque Tecnológico Miguelete, partido de San Martín, fueron creadas “a partir de un pedido en el 2010 de la Cámara Argentina de Fabricantes de Ascensores y sus Componentes, para desarrollar capacidades y evaluar la seguridad en una instalación, ante la falta de un laboratorio regional”, recuerda Jorge Schneebeli, ex vicepresidente del INTI, donde trabaja hace 37 años, cuando ingresó como becario mientras estudiaba en una escuela técnica.

Con orgullo, este ingeniero mecánico señala que el laboratorio estaba a disposición de un sector industrial “en el que más del 80% de los fabricantes de componentes de ascensores e instaladores es pyme nacional, con lo cual ellos estaban muy interesados en que existiera esta capacidad en el INTI, no solo por una cuestión de ensayar sino porque es una herramienta para modernizar e innovar”.

El INTI, que no es autoridad de control ni de regulación sino técnica, desarrolló el Laboratorio que fue el primero en la región, permitiendo que los componentes comercializados en Argentina (nacionales o extranjeros) debieran ser ensayados y certificados. La iniciativa “abarca diversos tipos de transportes (por cables, ferroviarios), y sirve no solo para certificar para el mercado nacional, sino también para facilitar la exportación de fabricantes argentinos al cumplir con normas internacionales”.

Desde allí impulsaron mejoras tecnológicas en materiales, diseño, reguladores de velocidad y sistemas de tracción (como correas en lugar de cables) y colaboraron en el desarrollo de un ascensor neumático argentino (que solo lo hace una empresa de Entre Ríos) y en la mejora de cerraduras y limitadores de velocidad.

Cuando el laboratorio no existía, las empresas locales solían hacer estas pruebas en España. “El desarrollo de conocimiento ha permitido la formación de personal, convenios con cámaras para cursos a instaladores y asistencia en peritajes –resume el experto–. El INTI no compite con el sector privado, sino que promueve el desarrollo de capacidades y, en ocasiones, actúa como iniciador de actividades para luego transferirlas”.