Ana Kauffmann, de Las Tussi: “Todo el hate que recibimos por tocar con Korn nos alegró la semana”

Por: Belauza

La bajista se toma con humor las críticas que recibió la banda en el mega show del grupo de Johnatan Davis. También reflexiona sobre la nominación a los Gardel y la identidad de un grupo que no encaja en ningún molde.

«Si no es un insulto tener una banda de chicas, lo ronda. Es como: ‘Ay, ¿por qué tenés una banda de chicas? ¿Porque odiás a los hombres? ¿No podés tocar con chicos?’. La cantidad de argumentos que nos han dicho…”, cuenta la bajista Ana Kauffmann, casi a modo de presentación, sin proponérselo, de Las Tussi, la muy buena banda de rock -el tiempo dirá si también grande- que hace unos meses sacó El álbum rosa y fue nominada a los recientes premios Gardel en el rubro Mejor Nuevo Artista. “Somos grandes, tocamos hace un montón de tiempo, y la verdad es que esos comentarios nos hacen reír muchísimo. Todo el hate que recibimos por tocar con Korn (como teloneras), la verdad, nos alegró la semana (risas y carcajadas). Lo que nos reímos no tiene nombre”, completa la involuntaria presentación, que con la misma falta de voluntad sirve para entender por qué todo el mundo define a Las Tussi como una banda punk.

Las Tussi son un power trío formado por tres mujeres marplatenses: la mencionada Kauffmann, María Ridolfi (batería) y Mecha Touceda (guitarra y voz). Más oficialmente, se definen como «ignorant punk», una de las tantas gracias que producen a quienes las miran con odio, resquemor y amor. Aunque algunos creen que coquetea con una droga de moda, su nombre juega con una forma despectiva del alemán para decir chica, mina, novia; minita, en argento.

“La verdad es que no lo esperábamos, pero nos gustó”, dice sobre la nominación a los Gardel. “No sabemos cómo funciona todo el tema de la selección y eso, no teníamos ni idea. Y fue una re sorpresa. No sabemos nunca a quiénes proponen, quiénes están para ser elegidos, no sabemos nada. Entonces, unos días antes de que se publicaran, nos dicen: ‘Necesitamos una foto de Las Tussi para los Gardel’. ‘¿Cómo que en los Gardel?’, dijimos. Pero bueno, estuvo buenísimo.”

Quien venga del siglo anterior, también quien venga degustando el punk como estilo desde siempre, encuentra en las afirmaciones y el tono de Kauffmann, en principio, una cierta inocencia no ingenua. “De repente encontrarte con Chechi de Marcos, que es una re buena artista, con muchos de los artistas de Sony. Reorgullosas, la verdad. Una re buena experiencia. De repente estás ahí con gente muy grosa, compartís escenarios con un montón de gente. Habíamos estado en Bahía Blanca con Marilina Bertoldi, compartiendo camarines y rancheando toda la noche con ella, y de repente te la encontrás acá, en los Gardel, y está retuneada, hermosa, y hace un show de la puta madre. Y te decís: ‘Guau, qué grosa’. Esas cosas, desde el lado del cholulismo, se ven increíbles.”

Y claro, el cholulismo no era un valor a reivindicar para el viejo punk. Ni siquiera resultaba un valor. “Las entregas de premios son muy cholulas. Ese concepto de entrega de premios es cholulo porque, en verdad, el premio como artista es tocar en vivo y que la gente te vaya a ver. Después, que alguien te dé un premio como reconocimiento también está bueno, pero esto no es abierto a todo el público, no sabemos bien quién te lo da. Es la industria, más o menos, la que te hace un reconocimiento. Que también está buenísimo. Y nosotras estamos muy acostumbradas a tocar y tocamos con varios de ellos, pero cuando tocás, la gente es gente, no son artistas. Entonces está buenísimo ver los dos lados.”

Las Tussi.

Al periodista se le ocurre que Las Tussi le han dado una impronta del siglo XXI a un estilo, el punk. Y que eso no es novedad alguna en el mundo de la música, tampoco en el artístico: nuevas olas del inmenso mar que nunca se detiene y no deja de ser mar, aunque siempre es distinto, precisamente para poder seguir siendo mar. “La actitud punk -que también hay un poco de punk en nuestra música- es: esto lo vamos a hacer, les guste o no, porque es lo que queremos hacer nosotras. Si les gusta, joya, buenísimo, porque vamos a seguir haciéndolo. Y si no, bueno, es bueno escuchar otras bandas.”

Otra de las cosas punk que se le puede atribuir a esta banda, que en El Álbum Rosa busca y consigue un sonido más sofisticado y una lírica que, en vez de apuntar hacia afuera, se mete con un adentro acaso igual de desquiciado, es que en la Mar del Plata que las vio nacer y las mantiene unidas en pertenencia y sentido, van a ver todos los shows que pueden, cuanta banda nueva aparece, y siempre suben como telonera a alguna banda en sus inicios.

“Mar del Plata tiene una cultura muy de punk rock, muy tradicional. A mí me encanta, consumo muchísimo. Voy a ver bandas todo el tiempo. Pero creo que no estamos en ese lugar nosotras, por eso siempre queremos separarnos un poquito. Por más que me guste y lo consuma, no tocamos este tipo de música. Hay cosas que sí, porque es parte de lo que escuchamos y consumimos, y también tenemos esa actitud bastante frontal y al choque. Y además porque me gusta ver qué está pasando. Mar del Plata es una gran cuna de cosas nuevas, todo el tiempo están saliendo bandas. La movida acá se achicó un montón con este momento hermoso que estamos pasando en este gobierno tan amable con el pueblo. Así que creo que es un gran momento para estar haciendo el aguante a los artistas. A todos los artistas, no solo a los que sabés que llenan un lugar, sino a los que tal vez no lo llenen.”

Incluso lo hacen sin una previa por Spotify o YouTube: les avisan de la amiga de tal, del conocido de aquel, del amigo de una banda o artista ya conocido. Y ellas van, ignorants, a ver qué les depara el encuentro.

Con formación en música clásica (en contrabajo), Kauffmann sostiene que el nuevo disco “es bastante distinto todo”. En especial porque “ya entró María tocando la batería, y eso es mucho”, porque es otro “estilo que el de Nina, que estuvo en los tres EP”. Y el ingreso de María llevó a “probar qué se podía armar, qué no se podía armar”. Y más tiempo.

“Estuvimos dos o tres meses solamente ensayando, probando cosas, un proceso que no habíamos hecho con ninguno de los EP. Los EP eran: este tema lo venimos tocando, vamos a grabar. Y podemos sacar El Álbum Rosa tranquilamente: ¿con quién nos estamos midiendo? Con cualquiera. ¿Cuál es la vara? El infinito”.

Las Tussi – El álbum rosa

Las Tussi. Son: Ana Kauffmann (bajo), Mecha Touceda (guitarra y voz), María Ridolfi (batería).

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