El fin del siglo XX los vio nacer. Era 1999 y en la ciudad de Concepción, Chile, nacía Los Bunkers, la banda de pop y rock integrada por Álvaro López, Gonzalo López, Mauricio Durán, Francisco Durán y Mauricio Basualto (ya no más en la banda, reemplazado por la baterista Cancamusa). La aparición del grupo, que ahora llega por primera vez a la Argentina, produjo un shock en la escena: consumaban lo que se conoció como la chilenización del rock. En su debut en vivo, en julio de ese año, se presentaron en la Universidad Federico Santa María. Se vistieron como los Beatles, rompieron un bajo como los Who y cerraron con un cover de los Kinks.

“Tiene dos aristas el nombre -cuenta Mauricio Durán, guitarrista y compositor de la banda-. Primero queríamos un nombre que tuviera relación con los nombres de las bandas chilenas que hubo pre dictadura. Eran bandas de rock and roll cuyo proceso se interrumpió con el golpe. Y como en ese tiempo estábamos muy pegados con la música vieja, la escuchábamos mucho, queríamos tener un nombre que respondiera a esa tradición”.

El otro motivo que impulsó el nombre de la banda fue la edad. “Éramos chicos. A esa edad estás buscando tu lugar en el espacio y sentíamos que teníamos una cierta cofradía donde la música era lo único que nos permitía relacionarnos con el resto: era nuestro vehículo de crecimiento”.

Y como todo búnker, se hizo sólido. Su música se convirtió en parte del repertorio popular y todo marchó sobre rieles. Pero en 2014, después de una seguidilla de más de 300 conciertos, hicieron una parada técnica, por decirlo de algún modo, que derivó en un receso indefinido: cada uno emprendió proyectos distintos.

El regreso tuvo una épica inolvidable para el público chileno. “Creo que lo que vivimos en esa junta para el 2019, cuando fue toda la revuelta social que ocurrió en Chile, nos dejó la impresión de que estaba todo dado para volver. Siempre dijimos que había como un cansancio de material, como dicen los maestros de la construcción. Y lo que realmente nos motivó fue lo frescas que estaban las canciones en el público”.

En aquellas manifestaciones multitudinarias se vieron varios carteles con letras de canciones de Los Bunkers. “Es como si las canciones hubiesen cambiado de categoría, en términos de vinculación con su entorno. No tiene que ver con que a la gente le sigan gustando nuestros temas porque sí, sino que están metidos en medio de la cultura popular: la gente las había hecho crecer”, señala Durán.

La sorprendente historia de Los Bunkers, la banda chilena que volvió cuando sus canciones tomaron las calles

“Fue un proceso de mucha emotividad dentro del grupo -completa López-. Era como que nos necesitábamos. La gente aún tiene una relación de mucho cariño con nuestras canciones, con nuestro catálogo. Y realmente aquí no hay ningún problema: somos hermanos, somos amigos”.

“Canción para mañana… ‘Mañana habrá promesas’ -recuerda López-. O ‘La ciudad en que marchaste’, con las piedras que tiene: era como lo que estaba pasando”, complementa Durán al recordar algunas de las canciones que aquellos jóvenes llevaban a las manifestaciones.

Esa unión con los manifestantes no les fue exclusiva. En ese momento Mauricio y su hermano Francisco, junto con el mexicano Ricardo Nájera, hacían Lanza Internacional. “Justo estábamos grabando un disco -recuerda Mauricio-, y con el ingeniero del disco, que también es chileno, todos los días nos juntábamos a las 10 de la mañana y nos pasábamos sin trabajar hasta como la 1 de la tarde porque primero hablábamos de lo que estaba sucediendo en Chile”.

“Estábamos muy, muy pendientes. Y en Chile los músicos se alinearon desde un primer momento con el movimiento social. Muchos músicos antes que nosotros acompañaban las marchas, las ollas comunes, las poblaciones. Me acuerdo que una vez estaba en Ciudad de México y vi que en Twitter una chica escribió: ¿Y dónde están Los Bunkers? Y a mí me vino un dolor de guata, ya sabes, como un golpe en la boca del estómago”.

El regreso de Los Bunkers

El regreso no se hizo esperar y Los Bunkers se reunieron en Chile. Alquilaron una sala y, con tres días de ensayo, salieron al ruedo. Pero todo el asunto de la gente en la calle y la represión no hacía la cosa sencilla.

La sorprendente historia de Los Bunkers, la banda chilena que volvió cuando sus canciones tomaron las calles

“La parte logística ya era otro tema, porque era muy difícil -cuenta Durán-. Había que meter un camión en plena protesta, ponerse de acuerdo con muchas agrupaciones que estaban dominando el espacio: la agrupación de familiares de detenidos desaparecidos, las barras de los equipos de fútbol, las federaciones de estudiantes. Había ahí un quilombo más o menos, digamos”.

“Todos los viernes esa plaza era tomada por la ciudadanía -agrega López-. La idea era que la gente no tuviera idea hasta una hora antes. Ni siquiera que estábamos ensayando, que nos habíamos visto o que habíamos quedado en tomar un té, para que el impacto fuera mayor. Y fue un momento realmente especial”.

Con apenas horas de antelación, el grupo anunciaba su presentación. “Veíamos cuadras y cuadras de gente, cómo se enfrentaba con las fuerzas de seguridad -dice López-. Salíamos al escenario con pañuelos, con unos líquidos que teníamos por si era necesario intentar respirar para cantar”.

Sin embargo, Los Bunkers no volvieron de inmediato: no les parecía honesto ni legítimo con su público aprovechar esa oportunidad. “Lo primero que sentíamos era que si hacíamos una gira de inmediato no queríamos que se viera como ‘ah, tocaron y armaron una gira al tiro’, sino que queríamos separar muy bien el significado de habernos juntado en ese momento, en esa circunstancia”, explica Durán.

“Entonces tratamos de separar lo máximo posible nuestro regreso con respecto a ese hecho en particular. Y también coincidió un poco con la pandemia, mientras nosotros planeábamos un regreso en grande. Diría que ese tiempo nos sirvió para organizar muy bien lo que queríamos hacer”.

La sorprendente historia de Los Bunkers, la banda chilena que volvió cuando sus canciones tomaron las calles

Así que también hicieron disco nuevo. “Si no, era como engañar al respetable”, hace reír Durán. El disco y la gira fueron en formato acústico, pero en Lollapalooza Argentina y en el show más exclusivo de Niceto la presentación será una vuelta al formato eléctrico.

El próximo 14 de marzo la banda se convertirá en la primera headliner chilena en la historia del festival. “Hay que salir a ganar a los guitarrazos”, mete Durán otra ocurrencia. “Mostrar nuestra artillería, lo que somos, lo que son Los Bunkers”, suma López.

“Una de las cosas que ha caracterizado nuestro regreso ha sido una renovación muy grande del público -comenta López-. Hay un público bastante más chico que nunca vio a Los Bunkers en su primera etapa y los vio ahora en esta reencarnación”.

Ambos entienden que, además de la historia, lo que convoca a esos nuevos oyentes es la relación de la banda con la música. “Siempre fuimos una banda de vocación transversal -dice López-. Pero hoy los muchachos están acostumbrados a ver espectáculos con todo tan secuenciado, tan ordenado y con tantas pistas grabadas que siento que en Los Bunkers todavía pueden ver una banda donde lo que suena está tocado”.





Los Bunkers en al Argentina

Sábado 11 de abril en Niceto (Niceto Vega 5510).