La política económica del gobierno nacional golpea de lleno sobre el sector industrial. Son más de 20 mil las empresas que cerraron sus puertas desde que asumió este gobierno. En el mismo período, ya rozan los 60 mil los puestos de trabajo perdidos en la industria, el sector más golpeado por la política de apertura comercial y apreciación cambiaria.
Pero la crisis impacta también en materia de suspensiones, atraso salarial, reformas de convenios y reestructuraciones empresarias que son la forma mediante la cual las compañías buscan descargar su crisis sobre la espalda de los trabajadores.
La conflictividad sindical que se ha desenvuelto hasta el momento no resulta acorde con la situación que plantea el industricidio que propone el gobierno. La resistencia de sindicatos combativos como el del neumático o aceiteros y, en algúna medida, el sector metalúrgico distan de reflejar la oleada de despidos que golpea a todos los sectores industriales.
Un rayo en cielo sereno
Por eso la actitud de los trabajadores de la química Sealed Air descolla en el escenario sindical. Es que la planta que la empresa de capitales norteamericanos tiene en la localidad bonaerense de Quilmes se encuentra paralizada desde el lunes por una medida de fuerza de sus trabajadores en rechazo a 65 despidos.
La decisión la tomó una asamblea general a la primera hora de ingreso luego del receso de una semana que, como es costumbre, la empresa determina en el período entre fiestas. La diferencia es que, el 29 de diciembre la patronal, ratificó el despido de 65 operarios luego de una conciliación obligatoria que los había reincorporado a sus puestos de trabajo y durante la cual se acordó el retiro voluntario de 45 operarios prestos a jubilarse.
¿Crisis?
La empresa produce packaging de plástico para sellado al vacío de productos alimenticios y la planta ubicada en Quilmes abastece el mercado regional en particular para Chile y Uruguay. Gran parte de la exportación se interrumpió cuando la compañía decidió inaugurar una nueva planta en China para abastecer otros mercados otrora destinatarios de productos nacionales.
AHORA Trabajadores de la Petroquímica Sealed Air, ubicada en el partido bonaerense de Quilmes, protestaron frente a la planta, después de que los propietarios ratificaron 65 despidos de los 90 anunciados en noviembre.
— Marcelo G. Cena (@marceloCena) January 6, 2026
Enrique Gariglio, para Prensa Mac.#Milei #MileiEsHambre pic.twitter.com/UaxA71KR1j
Sealed Air cuenta con plantas productivas en 60 países y emplea a 16 mil trabajadores en todo el planeta. A la vez, exhibe ventas anuales en 2025 por un momento superior a los U$S 5 mil millones con ganancias de U$S 1.350 millones.
Los trabajadores denuncian que la empresa, en realidad, busca imponer “una reforma laboral de hecho” a través de la reducción del personal y la intesnficación de la producción. Aseguran que, la merma en la producción no justifica el intento de despido de los 65 operarios que, dicen, podrían llegar a los 97 de un total de 204 operarios y 30 empleados administrativos.
Provocación
El sub delegado de la comisión interna del sindicato Químico, Pablo Senlle señaló a Tiempo Argentino que “la empresa pateó el tablero y aprovechó la situación para ajustar. No hay una merma del trabajo que está estabilizado. Cuando la situación es crítica se les abre la exportación y, cuando no, compensan con el mercado interno. No hay una crisis, hay una búsqueda de rentabilidad. Apuntan a achicar el costo laboral”.
La empresa, asegura el representante gremial, es rentable en tanto, además de la propia producción de envases, opera como vehículo para la venta de las máquinas importadas de su casa matriz que los frigoríficos y queserías necesitan para envasar sus productos con los cuales, además, rige un contrato de exclusividad en la provisión de los insumos necesarios.
Senlle señaló que “en 2004 o 2005 llegamos a ser 250 operarios y unos 80 empleados administrativos. Hoy, antes de los despidos, éramos 204 operarios y 30 administrativos”.
El delegado explicó que “el 3 de noviembre despidieron a 97 trabajadores. Conciliación obligatoria y luego voluntaria mediante, ratificaron 65 de los 97 a pesar de que durante las negociaciones aceptamos cambiar algunas condiciones de trabajo para producir más en los distintos sectores y adecuar las dotaciones a las plantas que la multinacional tiene en otros lugares”.
En detalle explicó que “una línea de proceso continuo acá trabaja con nueve personas y en EEUU lo hacen con cinco. Buscan equiparar pero omiten que acá no tenemos la estructura ni la tecnología de EEUU. Hay dos líneas de producción mientras que en EEUU hay 20. Allá entra un tren a la empresa trayendo los insumos y en Argentina descargamos las bolsas al hombro. Miden la dotación de gente sin contemplar que lo que acá hace un humano, allá lo hace una máquina”.
Senlle explicó que, en ese marco de negociación, aceptaron reducir algunas dotaciones y, “para evitar los despidos, acordamos 45 retiros voluntarios durante la conciliación que era gente que se quería ir. Así quedábamos todos contentos. Laburando un poco más pero nuestra idea era evitar el conflicto. La empresa en la última audiencia el 29 de diciembre vino con un escrito demasiado ambicioso, querían que esa línea que funcionaba con nueve lo hiciera con tres. Como no aceptamos, echaron a 65. Entre ellos hay compañeros que tienen hijos con discapacidad, enfermedades profesionales y hasta un caso que la mujer falleció días antes”.
Por eso, explicó que “estamos desde el lunes 5 de paro por tiempo indeterminado. Estamos tratando que la empresa retome el canal del diálogo. El sindicato apoya desde el primer momento acompañando la negociación y pudo gestionar que nos convoquen a ambas partes a una audiencia el lunes 12 a las 10 am. Seguimos con paro a no ser que la empresa nos llame y reincorpore”.
Según el propio delegado, “la adhesión al paro es total”. Es que, explicó “son 65 que despiden y al resto nos cambian las condiciones para hacernos trabajar más”.
En resumen, denunció, “es la antesala de la reforma laboral, las empresas avanzan con una reforma de manera encubierta”.
El límite lo pondrán los trabajadores, en cada empresa y conflicto y, a nivel general, cuando corresponda enfrentar el proyecto en el Congreso con un paro nacional. Los trabajadores de Sead Air, en defensa propia, hacen su aporte a la lucha que está planteada a nivel más general.