“Un poco se dio pasilleando en el trabajo. Dijimos: che, hagamos música, y empezó como una jodita. Después empezamos a tener canciones, empezamos a tocar ahí, en cumpleaños, como pasan estas cosas”, dice, con la naturalidad de quien va a comprar algo y se pierde en el camino tentado por su imaginación, Fidel Fourcade, guitarra, bajo y voz de Los Yiya, debutante en formato álbum, que acaba de lanzar Dignísimo. Título que puede entenderse a modo de declaración de principios y, en buena medida, lo es. El trío, formado en la Ciudad de Buenos Aires en 2024 y que completan Alejandro Hosen (voz) y Franco Ybañez Miqueo (batería, guitarra, bajo), tiene un nombre que de inmediato remite a la famosa Murano, pero no viene de ahí, aunque alguna relación mantiene. “Estamos ante un quilombito legal en puerta. Pero Yiya también se le dice al narguile, la pipa turca, que Alejandro se había traído de Turquía. Y nos juntamos a tocar y a fumar de la Yiya, y surgió el tema del nombre.” Pero como eso de las joditas es más que solo un inicio, el flamante EP arranca con Pegar de la mala, cuyos primeros acordes son de “Canción de tomar el té”, de María Elena Walsh, que dice: “Estamos invitados a tomar el té”. “¿Y por qué se hizo famosa Yiya?”, ríe Fourcade.
Así que sí, así pasan estas cosas: cinco temas bien representativos de la banda, un pequeño abanico de estilos de pop y rock que no ocultan influencias ni homenajes y que tiene un sello distintivo: la irreverencia. “Nos llevó el desparpajo de hacer cosas distintas. Y también somos tres personas distintas, que mamamos mucha música, entonces fue más fácil. Nos pareció que lo que hilaba todas las canciones, o estas cinco —tenemos más de quince—, era eso. Teníamos que poner primera y grabar algo porque, la verdad, nos estaba comiendo el tiempo. Y las canciones, en definitiva, son una foto. Y esa foto a veces te queda vieja. De hecho, siento que estas canciones nos quedan un poco viejas, pero, bueno, había que grabarlas, había que dar el primer paso.”
El desenfado también fue un distintivo desde los orígenes de cada banda y artista que supo hacer prevalecer su impronta. El tiempo dirá si Los Yiya se sumarán a la lista. Por lo pronto, puede decirse que Dignísimo está marcado por “el sentido del humor: nos pareció algo que nos atraviesa”. Y vuelve un poco al principio: “Es como te digo, son chistes que se vuelven canciones”. Eso no significa que los temas peguen de casualidad: tienen una estructura pensada y trabajada, arreglos que más de uno dirá que no son los mejores, pero nadie dudará de que fueron los necesarios para que salgan con punch y pongan a circular estos cinco temas.
“Es medio una ópera prima, una especie de, sin ser pretencioso, (Frank) Zappa. El norte fue ese. Un poco la fanfarria y la sátira de Zappa, y un poco el norte musical es Sumo, que es algo que solo existe en el universo de Sumo. Funcionan con la dinámica del humor, que es premisa, desarrollo y remate, con mucho punchline. Pero siempre habla de cosas medias, cosas que le pasan a gente que conocemos. Tiene luces y sombras, lo pensamos como el yin y el yang: hay cosas muy divertidas y cosas muy duras, el tipo que le roba a la abuela jubilada para ir a comprar droga; cosas mántricas como Arabic Dream, que para nosotros es la mejor canción, y creo que tiene solo diez palabras, doce palabras.” Y un cierre con Ayudame loco, un grito desesperado en un in crescendo que recuerda a “Criminal mambo”, en la versión de Sumo. “Total. Ese tema lo iba a grabar alguien y al final lo terminé grabando yo porque no lográbamos el verdadero grito de ayuda.” Y, haciendo una actualización de época, podría decirse, agrega: “A mí me inspiró un poco Militantes de Clímax, que es una banda que hace diez años que voy a ver y tiene mucha perfo”.
En la gacetilla dicen que el disco está editado de forma “independiente por tres trabajadores de la universidad pública, la que defienden y militan”. Esos fueron los pasillos testigos de las primeras “joditas”. También de experiencias que, a su manera, les permiten ver el lado B —incluso el jota o el hache— de sus vidas de clase media (venida a menos, pero clase media al fin). Porque en sus temas no hay moralización. De esa gente “hecha pija”, como dice Fourcade, extraen parte de las historias que cuentan. “Creo que en ese sentido venimos de ground zero, ¿viste? Nosotros estábamos hechos pija; digo, el contexto de la banda. Ale fue papá, Franco se tuvo que mudar, yo me tuve que cambiar de profesión, como que viene ahí. Es un disco que realmente viene del llano. Es como decir: bueno, che, ¿en qué anda esta juventud, o esta parte de la sociedad en la que estás? Bueno, viene de acá, viene de la ironía, estamos todos pijeados, estamos medio sobreviviendo con lo que tenemos, tratamos de darnos una mano entre algunos, pero otros te quieren pisar la cabeza: eso es muy de instituciones así de grandes como la universidad. El disco no es una fiesta, pero es gracioso.”
Dignísimo. Los Yiya
«Pegar de la mala»
«Arabic Dream»
«Ayudame loco»
«Hecha pija»
«What I Need to Know Is What the Hell the Floor Is Like».
Alejandro Hosen (voz), Franco Ybañez Miqueo (batería, guitarra, bajo) y Fidel Fourcade (guitarra, bajo, voz).
