Los becarios que pertenecen al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) luego de haber permanecido durante unas horas en las oficinas esperando una respuesta, recibieron la información de que finalmente les adjudican el aumento del 15% que venían pidiendo desde el verano.

Luego de la comunicación, se realizó una asamblea que decidió exigir el cronograma de pago de los aumentos y una recomposición salarial que se incluya en los acuerdos de las paritarias.

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“El Conicet no paga históricamente los derechos laborales y tampoco tiene acceso directo a las paritarias de los acuerdos estatales. Entonces, una vez que se arreglan esos aumentos se arma una mesa de negociación para combinar el aumento al resto del Conicet”, explica a Tiempo Argentino uno de los becarios, Santiago Sosa, que representa al sector dentro del Consejo Directivo del Instituto Leloir.  

Sin embargo, este año no había sucedido nada de esto y en enero ya se sospechaba que no iban a tener acceso a los aumentos. Meses después lo confirmaron. Hace una semana tuvieron una reunión donde le confirmaron que efectivamente no iban a recibir ningún aumento.

“Fue una situación terrible porque trabajamos más de 40 horas semanales, atravesamos varias evaluaciones y estamos cobrando algo que nos ubica por debajo de la línea de pobreza. Necesitamos el aumento porque nosotros tenemos una cláusula de exclusividad es decir que no podemos tomar otro trabajo”, expresa Sosa.  

Ante la falta de respuestas, el jueves se realizó una reunión con los 500 damnificados y se decidió tomar pacíficamente el lugar. La reunión y la ocupación se repitieron en todas las provincias.

De acuerdo a lo que informó Sosa, son diez mil becarios quienes están en esas condiciones, es decir, el 40% del personal.

En los últimos años, los becarios consiguieron algunos derechos laborales que les correspondían como el de tener obra social, pero lo lograron poder tener una actualización de los suelos que en la actualidad, según afirman tuvo una caída estrepitosa.

Además del problema salarial que atraviesa el sector, Sosa explica que los subsidios con los que suelen financiar las investigaciones que se realizan no son suficientes. “Se ha hecho una inversión muy grande en la formación de personas, cuando los proyectos no pueden tener continuidad  termina siendo plata que el Estado pierde. Mantener un científico es caro, si luego no tenemos donde trabajar estamos hablando de que hay un despilfarro”