La forzada convivencia que Javier Milei y Jorge Macri debieron firmar para sobrevivir en sus territorios amenaza con quebrarse por el incumplimiento del pago de más de U$S 5300 millones de deuda de coparticipación que Nación arrastra con la Ciudad desde agosto del 2024. Pese a las promesas y la gran cantidad de reuniones de equipos técnicos, la gestión libertaria sigue sin cumplir con los acuerdos de envío de fondos semanales que la Corte Suprema de Justicia obligó al estado nacional a devolver al gobierno porteño tras un largo litigio, que inició en tiempos de Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta.
La situación tensiona el vínculo con el oficialismo capitalino, desde donde amenazan con volver a tomar medidas judiciales para resolver el conflicto.
Por decisión del máximo tribunal, desde hace poco más de dos años la Ciudad percibe dos tipos de transferencia por coparticipación. Al igual que cada una de las provincias, la gestión porteña recibe a diario un ingreso de fondos de manera automática que está fijado en 1,44% de la masa coparticipable. A ese porcentaje, en concepto de devolución de deuda, la gestión libertaria le sumó el pago del 1,55% restante de manera semanal, instancia que, confirman desde ambos lados del mostrador, está frenada. El jorgemacrismo advierte que Luis Caputo “financia el equilibrio fiscal a costa de la plata de los porteños”. En el Ministerio de Economía, como es habitual, reina el silencio.
Quienes están al tanto del conflicto Ciudad-Nación advierten que las razones de Milei para no cumplir con los acuerdos son más que meramente económicas. La tensión se arrastra desde finales del 2024, cuando desde la Rosada dejaban trascender sin titubeos que la primera experiencia electoral de La Libertad Avanza como gobierno se daría utilizando el sello propio y sin apostar a una coalición, como por entonces pretendía el PRO.
La disputa se profundizó cuando el jefe de gobierno decidió desdoblar las elecciones y llegar a las urnas con una propuesta propia, siendo el primero en desafiar la ola violeta que Karina Milei y Pilar Ramírez apostaban por inaugurar en la Capital. Las campañas de Manuel Adorni y Silvia Lospennato fueron a matar o morir. El ahora jefe de gabinete se impuso con 30 puntos. La diputada amarilla apenas alcanzó los 14 puntos. Desde entonces, la relación entre ambos Ejecutivos se volvió fría y calculadora, al punto de que el propio Milei le negó el saludo a Macri durante una misa en la Catedral Metropolitana.
Si bien tras el destrato la relación entre Ciudad y Nación dio muestras de sanidad, en las últimas semanas los reclamos por la deuda porteña volvieron al centro de la escena. La caída del ya famoso Capítulo XI del proyecto en Diputados, además de echar por los aires el intento de derogación de la Emergencia Universitaria y en Discapacidad, volteó el artículo que incluía un compromiso de pago que Cristian Ritondo negoció mano a mano con Diego Santilli y Martín Menem. “La falta de códigos, de respeto por los compromisos asumidos, corre por cuenta de LLA y de quien preside esta Cámara”, lanzó furioso el bonaerense luego de que el gobierno también dejara afuera al PRO de la repartija de la AGN.
Días antes de que finalizara el 2025, fue el propio Jorge Macri quien volvió a la carga contra el oficialismo y, pese a reconocer el diálogo semanal entre los equipos técnicos de ambas administraciones, advirtió con malestar la falta de avances. “Con el pago de la deuda puedo hacer tres líneas de subte y me sobra. O son veintipico de resonadores o tomógrafos para hospitales”, graficó. Luego de aquellas declaraciones, las versiones sobre una posible nueva judicialización se multiplicaron como bacterias. En Casa Rosada no tardaron en responder.
“El gobierno siempre tuvo intención de pagar. De hecho, la deuda de coparticipación podría haberse saldado hace tiempo si la Ciudad, al igual que otras provincias, hubiese firmado el Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas”, explican desde el oficialismo. El sistema implementado por la gestión mileísta prevé la cancelación de deudas provinciales mediante el traspaso de obras públicas de nación a provincias y/o la entrega de terrenos estatales. El mismo cuenta con la adhesión de dieciocho jurisdicciones. CABA, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Formosa, La Rioja y Santiago del Estero fueron las únicas que, hasta el momento, decidieron no firmar.
Ante la consulta de este medio, en Ciudad no dieron respuestas concretas frente a la negativa de adherir al régimen. Sin embargo, sí dejaron saber que tienen intenciones de avanzar con el pedido de cesión del predio de 30 hectáreas donde funcionaba el Mercado de Hacienda de Liniers, que hoy se encuentra bajo control de la Agencia de Administración de Bienes de Estado (AABE), encargada, a su vez, de ser la veedora del proceso de entrega. “Si en el 2025 Macri se hubiese ocupado de otra cosa que no fuese sólo el cierre de listas, el traspaso ya se hubiese concretado. Como ahora tiene la soga al cuello, se quiere apurar”, dijo una fuente al tanto de las negociaciones a Tiempo.
Según la misma voz, pese a la voluntad del gobierno, el traspaso de los terrenos no se hará de forma inmediata. “El proceso es largo. Primero la AABE tiene que evaluar el costo del inmueble, asegurarse de que no pertenezca a una Sociedad Anónima, firmar la resolución y que se publique el decreto en el Boletín oficial con la firma del presidente… van a tener que esperar”, explicaron desde Balcarce 50.
Como siempre, la voluntad de Javier Milei será fundamental para desmarañar el futuro de la relación con Jorge Macri. Como su propia hermana hizo saber a fin de año, el presidente inició oficialmente con su campaña por la reelección. Y no es una novedad que LLA buscará quedarse también con la silla de la jefatura porteña. Para esa hazaña tiene anotados al menos dos alfiles. Además de Adorni, al que muchos ven como el candidato natural, Patricia Bullrich no descarta pelear por ser la elegida de los Milei para el territorio porteño. Jorge Macri lo sabe y la multiplicación de las obras en la Ciudad son una muestra de la batalla que se dará. Mientras tanto, la guerra fría continúa. «