Malvinas: el petróleo le dará nuevas espaldas financieras y políticas al gobierno kelper

Por: Randy Stagnaro

En 18 meses arranca la producción de crudo. Eso generará un crecimiento del PIB de las islas y aumentará los ingresos del fisco malvinense. Milei y la autodeterminación.

En poco más de un año y medio serán extraídos los primeros barriles de petróleo desde el lecho marino al norte de las Islas Malvinas. Así surge del informe que la petrolera Rockhopper envió a sus accionistas para avisarles que el directorio había tomado la decisión final de avanzar con el proyecto de extracción de petróleo del yacimiento Sea Lion, a unos 200 kilómetros al norte de Puerto Argentino, la capital de las islas bajo control ilegal británico.

Rockhopper tiene un socio en Malvinas, la petrolera israelí Navitas, que asumió la mayoría del costo de las inversiones para sacar el petróleo de Malvinas y, por lo tanto, se lleva el 65% del valor de lo extraído, luego del pago de intereses e impuestos.

El problema de la soberanía sobre las islas Malvinas está en el tapete nuevamente por la acción de los jugadores de la Selección de fútbol que juega el Mundial en Estados Unidos, quienes, tras el triunfo sobre Inglaterra, desplegaron una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas».

Millones y millones

Si lo informado en ese documento se cumple, las primeras perforaciones para sacar petróleo arrancarán en apenas seis o siete meses. A lo largo de 2027 se realizarán varios pozos más hasta que en algún momento de marzo de 2028 comenzará la extracción de crudo.

El informe agrega que en una primera etapa se espera producir 55.000 barriles de petróleo por día, equivalentes a un 6% de lo que se produce diariamente en el resto de Argentina. Ese porcentaje puede parecer bajo, sin embargo si a Sea Lion se lo incluyera en el ranking de los yacimientos con mayor producción de Argentina, pelearía el cuarto puesto con Bandurria Sur, que opera YPF en Vaca Muerta.

Pero Sea Lion podría escalar en ese ranking si se cumple otro paso de la hoja de ruta, que es llevar la producción de petróleo a unos 120.000 barriles por día. En ese caso, el yacimiento malvinero estaría peleando el primer lugar de áreas más productivas de la Argentina en competencia, nada menos, con Loma Campana, la perla de YPF y de donde se extrae en la actualidad más del 20% del crudo de Vaca Muerta.

Esta ola de valor va a impactar en la economía de la isla y, especialmente, en los ingresos fiscales del gobierno kelper. La legislación isleña prevé el cobro de una regalía del 9% anual sobre el valor de mercado del petróleo extraído. A un precio promedio de U$S 70 el barril, el gobierno kelper estaría ingresando unos U$S 120 millones anuales en la primera etapa de producción, la que tiene como meta extraer los 55.000 barriles diarios. Con la más que duplicación de la producción, el ingreso fiscal anual sería de unos U$S 270 millones.

Esto no es todo. Rockhopper y Navitas deben tributar el 26% de impuesto a las Ganancias. Se calcula que esos ingresos podrían sumar otros U$S 25 millones anuales en los primeros diez años. Además, Navitas está llevando adelante inversiones en la zona de Puerto Argentino para construir un muelle especializado en grandes barcos, un taller naval y viviendas y otras facilidades para centenares de obreros que se sumarán a la población estable de la isla y cuyo consumo aportará nuevos ingresos fiscales.

El impacto económico es superlativo. Según cifras de 2025, el PBI de Malvinas es de unos U$S 350 millones, de los que U$S 190 millones son aportados por la actividad pesquera y otros U$S 100 millones por la actividad estatal. Más atrás se encuentran los ingresos por la actividad ganadera y lanar y por el turismo.

Impacto político

La nueva realidad económica alimentará una nueva realidad política en las islas, donde el gobierno kelper tendrá la oportunidad de expandir su actividad bancada por sus nuevas espaldas financieras. En ese camino, la búsqueda de una mayor autonomía es una posibilidad que se agranda al ritmo de los dólares que ingresan a las arcas fiscales de las islas.

Hasta dónde pueden llegar las autoridades kelpers en ese camino es materia de especulación. Pero no hay que olvidar que tanto el gobierno del Reino Unido como el de las Malvinas tienen como eje diplomático el de la libre autodeterminación de los pueblos.

El problema es que el gobierno nacional ha adoptado el mismo criterio. Javier Milei ha expresado en varias ocasiones que «no se puede desconocer la opinión de los isleños» o frases similares.

La posibilidad de que las autoridades kelper avancen hacia la independencia no es contradictoria con la versión de que Estados Unidos está interesado en tomar el control militar de Malvinas, en un formato parecido al impuesto en la isla de Diego García, donde el Reino Unido entrega la soberanía a la República de Mauricio aunque la arrienda por 99 años. En esa isla se encuentra una estratégica base militar que el Reino Unido comparte con EE UU.

La incomodidad de Milei con los jugadores de la Selección de fútbol por su posición con Malvinas marca la distancia que la Casa Rosada mantiene con los intereses nacionales y las aspiraciones populares. «

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