Si hay un lugar en el mundo para conocer una vez en la vida es el Fin del Mundo, Ushuaia. En estos días, la vigilia y el 2 de abril aparecen en el calendario como una cita con nuestra soberanía, presente y la historia. La vigilia llega hasta el alma y se realizan dos, una en Río Grande y otra en Ushuaia. Quizás, en otra vida, también llegar a la Antártida, los cruceros parten desde aquí. Es la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (Isla Grande, Islas de Los Estados, Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur), un anclaje particular en esta semana tan especial.

Además, acaban de presentar “Otoño del Fuego”, la campaña de turismo para estos meses donde la región “se enciende” con los colores del bosque autóctono, rojos, naranjas, marrones y ocres. Se trata de un programa de beneficios desde el 15 de abril hasta el 30 de mayo, donde unos 70 establecimientos y prestadores de servicios turísticos se sumaron con descuentos y promos. (www.findelmundo.tur.ar). Hay de todo, porque entre los nuevos circuitos como la Ruta de la Centolla que conduce hasta el pueblo de Puerto Almanza, famoso porque desde allí parten los pescadores que traen las centollas. Además, las familias abren comedores rústicos donde apenas “blanqueados”, estos manjares resultan imperdibles o restaurantes súper gourmet, casas de té y un sinfín de opciones para conocer este recorrido en los alrededores de una ciudad que es marca mundial: Fin del Mundo. La cárcel de Ushuaia, hoy museo donde están las historias de presos políticos, ex gobernantes y anarquistas y de asesinos, como así también un recorrido exclusivo en el Tren del Fin del Mundo y el Parque Nacional TDF, el único donde el bosque balconea sobre el mar y después navegar el Canal de Beagle, son apenas parte de las opciones que ofrece este territorio.

Hoy hasta el viñedo más austral del mundo se puede conocer. Además de las historias de los Selk`nam (onas) y Yaganes ( Yámanas), entre otras etnias y de los europeos que llegaron hace más de un siglo y hoy se pueden visitar algunas de las estancias que montaron con cría ovina y son parte de la historia del último siglo. Ahora,
Ruta Azul
Este gran Corredor Ruta Azul se despliega desde Comodoro Rivadavia en Chubut, hasta Río Gallegos, la capital santacruceña, sigue la traza de la Ruta Nacional 3 junto al litoral marino costero de la Patagonia argentina. En su trayectoria hay historias de naturaleza pura, petróleo, lanares y ciudades puerto que junto a los pueblos de la meseta patagónica, describen un recorrido único donde la avifauna marino costera es la estrella. Orcas, ballenas, lobos marinos, elefantes marinos, pingüinos, cormoranes y más. El momento ideal para su travesía es desde octubre hasta mayo.

Aquí la historia de Malvinas está en cada pueblo o ciudad. Y la Semana Santa, también tiene su razón. En cada rincón de la Argentina, los ex combatientes de Malvinas están presentes. La ubicación tan próxima de las Islas Malvinas y la cercanía que mantuvieron los soldados con la gente de cada ciudad quedaron sellados en la memoria. En Puerto San Julián, Santa Cruz, entre muchas historias, la semejanza del paisaje costero permitió ser la escenografía para el film “Iluminados por El Fuego” del cineasta Tristán Bauer.

Hay un Parque Interjurisdiccional Marino Costero, el PN Makenke, que expresa parte de este paisaje y un recorrido por la costanera los conducirá hasta el monumento que recuerda a todos los que lucharon, el avión Mirage Dagger. También en el aeropuerto local hay otro monumento, dado que la zona tuvo su rol estratégico como base de operaciones en aquel momento. Es increíble que, sobre la playa, haya otro hito de la historia: La Nao Victoria, una de las embarcaciones en las que el adelantado español, Hernando de Magallanes emprendió la primera vuelta al mundo. Es una réplica a escala, exacta. Además, es donde el 1ro de abril de 1520, Domingo de Ramos, el sacerdote español que acompañaba a Magallanes, dio una misa y se considera la primera misa en suelo argentino. Muchas historias en un solo lugar.
Los pueblos y las historias se suceden. Desde Puerto Santa Cruz, la capital histórica de esta provincia, también se tejen historias. Muy cerquita se puede visitar el Parque Nacional Monte León creado hacia 2004, el primero en su estilo por estar junto al mar y aún se puede ver el casco de la estancia de la familia Braun Menéndez quien se estableció hacia principios del siglo pasado para la explotación ovina. Esta ciudad es la capital histórica de la provincia y fue en un recorrido por estos lugares cuando Tiempo conoció a una de sus personalidades: James Lewis.
Nacido en las Islas Malvinas, sus padres se establecieron aquí y cuando tuvo edad de estudiar, fue educado en una escuela inglesa de Buenos Aires. Volvió y hace unos días le dijo a Tiempo. “De Malvinas no tengo recuerdos, recién tengo recuerdos cuando viajamos de Punta Arenas a Río Gallegos dónde encontramos un caballo tordillo con una mano en el guarda ganado. Era 1954”, cuenta.
“Para el 2 de abril de 1982, -relata James Lewis- estaba en la estancia Monte Dinero (cerca del km 0 de la Ruta Nacional 40) buscando carneros. No lo podía creer. Un error a mi juicio”, agrega. Todos saben que él fue a la ONU en Nueva York para contar su experiencia de cómo su familia se radicó en el continente, por la cuestión de derechos y soberanía. “ Fui con Alejandro Betts cuatro veces y con dos bisnietos de Vernet en 2005 y 2007…linda experiencia”, dice. Alejandro Betts es nacido y residente en Puerto Argentino. Se radicó en el continente luego de la guerra, en 1982, y su postura siempre fue reconocer los derechos argentinos sobre las Islas usurpadas por los ingleses.
Lewis y Vernet fueron peticionantes argentinos en la búsqueda de una resolución consensuada instando al «diálogo» con el Reino Unido. “En un país generoso como la Argentina, tanto yo, como miles de inmigrantes, se han podido desarrollar siguiendo sus costumbres y creencias en libertad y armonía con el resto de los habitantes”, dijo en una oportunidad ante la ONU.
En ese marco, Lewis recordó en la ONU que “la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1986, por una abultada mayoría, la Resolución 41/11 que declara al Atlántico Sur como una zona de paz y cooperación”. Entre sus últimos párrafos había señalado que “los derechos de la Argentina por descubrimientos y posesión anteriores a 1833 han sido reiteradamente reconocidos por amplias mayorías en este foro, y mi país ha estado y está siempre abierto al diálogo que contemple todos los temas, incluida la soberanía”, expresó”.
Malvinas, orgullosamente cerca
En Río Gallegos, además de naturaleza, reservas naturales, costanera, estuario y actividades náuticas, senderismo y travesías, hay museos y casas históricas y dos rutas emblemáticas. Aquí pasa la Ruta Nacional 3, del Corredor de la Ruta Azul y comienza la Ruta 40 con su kilómetro “0”, en Cabo Vírgenes, donde hay un faro de más de un siglo y muchas historias junto al Mar Argentino y el Estrecho de Magallanes. Incluso, se puede visitar y cada verano recibe huéspedes, la estancia Monte Dinero, la misma que mencionó Lewis de Puerto Santa Cruz, como su primera residencia en la Patagonia argentina continental.

A unos 125 kilómetros al norte de este punto, está Río Gallegos, la capital de la provincia. Su secretaria de Turismo, Mercedes Neil, le dice a Tiempo “la ciudad es una de las patagónicas que tiene a flor de piel a Malvinas. Siempre decimos “estamos orgullosamente cerca”. A los Héroes de Malvinas los recordamos en cada rincón”, resume. Algo similar pasa en el resto de la Argentina, con homenajes, recorridos con la soberanía en alto como consigna.
