De las 18 especies de pingüinos que pueblan el mundo, en la Argentina podés avistar en la costa patagónica a dos de ellas. Son el Pingüino de Magallanes y el famoso “penacho” amarillo al que se lo conoce más por el dibujo animado Happy Feet que por haberlo divisado. Para verlo, el lugar más cercano al continente es frente a Puerto Deseado en Santa Cruz. Luego, en las Islas Malvinas o en la Antártida, donde también es posible ver al Pingüino Rey y en una navegación por el Canal de Beagle, desde Ushuaia en Tierra del Fuego, también se puede observar a la especie “Papúa”. 

En el mundo hay unas 10 mil especies de aves. Y para comprender por qué son aves y no pájaros, a grandes rasgos, es porque no vuelan (como los ñandúes) y además porque se alimentan de peces, anfibios, reptiles o mamíferos mientras que los pájaros comen semillas, larvas, frutas e insectos.

La costa atlántica es ideal para disfrutar del verano por sus playas y el mar. Pero si de bichos se trata, los pingüinos son estrellas del verano en la costa patagónica. Llegaron en octubre, se van en abril y ya hay pichones. 

Caminar entre pingüinos

En la costa de Chubut, entre los meses de septiembre y marzo, se pueden visitar las distintas colonias de Pingüinos de Magallanes, aquel que vio y denominó con su nombre el adelantado español Hernando de Magallanes cuando protagonizó la primera vuelta al mundo de la humanidad, en 1520. 

Ahora la colonia más antigua está en Punta Tombo, ubicada a 180 km al sur de Puerto Madryn, y es una de las mayores reservas continentales de pingüinos de Magallanes. 

Está diseñada para pasar un día espléndido. Porque en la reserva hay un sendero de unos 3 km entre ida y vuelta construido con forma de deck, elevado del suelo de manera de no interferir en el camino habitual de cada pingüino, que van y vienen del mar a sus nidos para traer alimento y agua.  Cuando uno llega a Punta Tombo, detiene el auto en un área de estacionamiento y emprende una caminata que es ideal para ingresar por el centro de interpretación. El restaurante del lugar también es una invitación a permanecer un rato más, disfrutar de su comida, simple pero muy bien preparada y hasta tomar un café para ver desde los ventanales inmensos todo el paisaje que lo rodea.  Hay guías, guardafaunas y aquí descubrirá un sitio impecable para el avistaje y para disfrutar de una excursión top al mundo de los pingüinos de Magallanes.

La experiencia del turismo de naturaleza que ostenta Chubut brinda la calidad en cuanto al diseño de recorridos, avistajes y excursiones pensadas para la familia con todos los detalles. Hay recorridos dentro de la Península Valdés.

San Lorenzo

En la Estancia San Lorenzo, un clásico dentro de la Península, es una opción para conocer también una típica estancia de producción lanera, porque aquí la familia Machinea de origen vasco (le sonará el nombre porque uno de los descendientes integró el gabinete de gobierno de Raúl Alfonsin), llegaron aquí hacia 1900. Hoy la excursión y la propuesta es llegar tras recorrer unos 160 km gran parte de ripio por el interior de la península. Tómese su tiempo, para ingresar, registrarse y hacer el paseo hasta la pingüinera propiamente dicha. 

Se trata de un camión refaccionado impecable con asientos cómodos, barras de seguridad y abierto en la caja lo que permite ver el paisaje. Son unos quince minutos de andar hasta ver el mar, y toda el área donde anidan los pingüinos. El sendero está demarcado, hay un rinconcito con la historia de la región y restos de habitáculos de piedra, de dos siglos de otros tiempos. 

Ya estamos en diciembre y en  los nidos se ven los huevos, ponen dos, que están eclosionando. En muchos casos ya han nacido los pichones que son gordos, torpes y con el cuerpo cubierto de un plumoncito pequeñito de color gris, parecen de juguete. Son preciosos. La opción del lugar, siempre con reserva, es quedarse a almorzar un cordero con ensaladas, papas, lo que sea. La visita cuesta 15 mil pesos para argentinos y 7500 pesos para menores de 11 años. El almuerzo con cordero al asador con repetición (quedará llenísimo) con ensalada y pan casero tiene un costo de 15.400 pesos.

El Pedral

Es un lugar único dentro de la oferta de Chubut, en su litoral marino costero y también cerca de Puerto Madryn. Cuando decimos cerca, son horas de asfalto y ripio. En Patagonia las distancias se miden en tiempos, no en los kilómetros exactos que figuran en un mapa. Si llega en avión, preste atención porque justo el punto donde se encuentra esta estancia con historia de más de un siglo, se ve desde el cielo como un manchón rosa o lila. El casco fue construido hacia 1923, está rodeado de un monte de árboles, las habitaciones son amorosas y se puede pasar el día para visitar la pingüinera que está muy cerquita.

En Camarones

Más al Sur, también en Chubut, a la altura de la localidad de Camarones (unos 28 km), está el ingreso al Área Natural Cabo Dos Bahías, donde se encuentra otra pingüinera de pingüinos de Magallanes. El paisaje es agreste, la bahía es un destino también junto con caleta Sara, famosas porque recalan veleros de navegantes del mundo. Forma parte del  acceso al Parque Interjurisdiccional Patagonia Austral.

Una visita a Casa Rabar, un almacén de Ramos Generales que aún funciona como tal y muy cerquita, la Casa Museo de la Familia Perón, donde se instalaron Mario Tomás Perón y Juana Sosa en 1903, y donde pasaba sus veranos un jovencísimo Perón en sus vacaciones del Colegio Militar de la Nación son algunas de las perlas para ver.

¡Penachos!

En Puerto Deseado la naturaleza hace su anclaje tanto en la reserva Natural Ría Deseado como en el Parque Interjurisdiccional Isla Pingüino. Es parte del Corredor de la Ruta Azul, una propuesta que une las ciudades puerto, la meseta y el mar junto con la traza de la Ruta Nacional 3 y donde embarcados se llega a unos 21 km del puerto, a un peñon donde un siglo atrás funcionaba un faro y hoy se ven sus restos mientras que aquí habitan una colonia de pingüinos de Magallanes, una colonia de Pingüinos de Penacho Amarillo y el bonnus truck de ver una colonia de lobos marinos. 

La excursión es imperdible y los deseadenses están muy organizados para el turismo, de manera que son tres las pequeñas empresas que tienen guías de naturaleza y llevan en embarcaciones tipo Zodiac con motores superpoderosos para surcar el océano y llegar a esta isla. Allí se podrá sentir la dimensión exacta de la naturaleza en estado puro porque tan solo hay que desembarcar y caminar siguiendo en detalle las instrucciones de los guías, en silencio y sin interceder en el camino y la vida de cada grupo de bichos. 

Podrá sentarse a dos metros de distancia y ver cómo saltan de la solas hacia las rocas, cómo avanzan a los saltos de dos en dos y cómo llegan a sus nidos, pelean por su lugar y hasta se hacen mimos estos penachos. Son de ojos rojos, de cejas fosforescentes amarillas, patas rosadas y una cresta punk que en su imagen los hacen rudos pero son preciosos. Pequeños y con el gesto de “qué me importa” con la cabeza tan pegadita al cuerpo. 

Hay mucho más, desde Museos, corbeta inglesa hundida en 1770 y la parte de la Patagonia Rebelde con su circuito histórico “De Cara a la Livertá”, ideal para este momento de la Argentina, podrá unir historia y naturaleza, bien fuerte, en un viaje.

Monte León

Es el Parque Nacional uno de los primeros costeros y ahora con el anexo de preservación de tierras bajo el mar, se convirtió en un parque marino costero donde los senderos conducen a distintos ambientes y sus acantilados. Uno de ellos, con su perfil de león, le ha dado el nombre, con la estancia de la familia Braun, aún con su casco histórico y el galpón de esquila que se puede visitar. Es un atractivo que muchos santacruceños recorren cada verano e ideal para permanecer. Desde guanacos, zorros y maras (el roedor autóctono similar a una liebre) hay fauna para estar atentos y mirar. El puma también pero es sigiloso. El paisaje se ofrece a la vista en un horizonte inmenso que impregna de sentido al mote de Patagonia Infinita. Y por supuesto, también hay pingüinos de Magallanes. Es la cuarta colonia con más de 60 mil parejas y el Parque está en el km 2400 de la Ruta Nacional 3, a unos 540 km de Comodoro Rivadavia (Chubut) y a 210 de la capital santacruceña, Río Gallegos. 

Ruta 40

Más cerca de Río Gallegos, a unos 124 km, está la reserva Natural Cabo Vírgenes. Muchos llegan con el propósito de tomarse una foto con uno de los carteles más famosos: KM 0, RN 40. Aquí comienza esta travesía, está el faro de cabo Vírgenes, el Museo que fue la casa del farero, hay instalaciones de la Armada y muy cerquita esta reserva junto al mar.  

Canal de Beagle 

Es en el Fin del Mundo donde también hay pingüinos. Desde Ushuaia también se embarcan y recalan los cruceros que viajan hacia la Antártida. Hay excursiones clásicas por el Canal de Beagle que salen del puerto con catamaranes que permiten llegar hasta el faro Les EClaireurs, muchos creen que es el Faro del Fin del Mundo de Julio Verne. No, ese es otro, más al sur. No importa porque de todas formas estamos en el Fin del Mundo. Y es un paseo único que si el clima lo permite verá distintas islas, también, donde también se ven pingüinos de Magallanes y Papúa.