En una época marcada por la velocidad, la hiperproductividad y la lógica de la optimización constante, María Codino eligió detenerse y hacer canción lo que ella considera un cambio de paradigma. Mientras el mundo tecnológico promete que una máquina puede resolver en minutos aquello que a una persona le demandaría horas, días o años de trabajo, la artista bonaerense decidió mirar en dirección contraria y preguntarse qué se pierde en ese camino. De esa inquietud nace Valor agregado, su segundo trabajo discográfico, un álbum de ocho canciones que explora las tensiones de un presente atravesado por la inteligencia artificial, la automatización y la creciente sensación de que el tiempo, lejos de ganarse, se escurre cada vez más rápido.
Compositora, productora y diseñadora audiovisual de Buenos Aires, Codino viene construyendo una obra que combina intimidad, exploración sonora y una marcada sensibilidad melódica. En agosto de 2023 presentó Tiene que haber un mapa, un debut de siete canciones que consolidó una identidad artística en constante expansión, capaz de oscilar entre la melancolía, el rock y la experimentación. Si aquel primer disco estaba atravesado por la búsqueda, Valor agregado representa una toma de posición.
La artista cuenta que entre ambos trabajos decidió tomarse distancia. No fue una pausa casual ni producto de la falta de ideas, sino un proceso deliberado de reflexión. Necesitaba preguntarse qué quería contar y, más profundamente, qué lugar ocupaba la música en su vida. “Me tomé un tiempo considerable entre un disco y otro porque quería pensar realmente qué era lo que quería decir. Incluso llegué a preguntarme si quería seguir haciendo música. Siempre tuve clara la respuesta, pero necesitaba replantearme muchas cosas”, explica.

Esa búsqueda personal coincidió con una inquietud cada vez más presente. Durante los últimos años observó cómo la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías comenzaron a modificar no solo los procesos laborales y creativos, sino también la forma en que las personas se relacionan con su tiempo, su trabajo y sus expectativas. “Sentía una angustia bastante generalizada. Me afectaba desde lo personal, desde lo laboral y también desde lo económico. Cuando pude identificar eso, encontré la confianza para decir: quiero hacer un disco que hable de este tema”, señala.
A lo largo de sus ocho canciones, Valor agregado despliega diferentes escenas de ese malestar contemporáneo. Hay espacio para la nostalgia, para el caos cotidiano, para la incertidumbre y para las preguntas que surgen frente a un mundo cada vez más mediado por algoritmos. Sin caer en discursos apocalípticos ni en celebraciones tecnológicas ingenuas, el álbum propone una reflexión sobre aquello que permanece irreductiblemente humano.
La construcción del disco también fue coherente con esa búsqueda conceptual. Frente a un contexto donde abundan las herramientas que aceleran procesos y simplifican tareas, Codino optó por una metodología artesanal. Gran parte de la producción fue realizada en su casa, utilizando los recursos disponibles y privilegiando la cercanía con el material por encima de la perfección técnica.
“Quería que el proceso fuera lo más artesanal posible. Produje el disco desde casa, grabé con los elementos que tenía y traté de que hubiera la menor cantidad de intermediaciones entre las canciones y quien las escucha. Buscaba que el trabajo conservara algo genuino”, cuenta.
El resultado es un álbum que encuentra su fuerza precisamente en esa honestidad. Algunas canciones nacieron antes de que el concepto estuviera completamente definido; otras aparecieron durante el proceso. Con el tiempo, todas fueron encontrando un mismo universo estético y narrativo. “Cuando tuve más claro lo que quería contar, empecé a darle forma a un mundo que uniera todas las canciones”, resume.

En términos sonoros, Valor agregado profundiza una característica que atraviesa toda la obra de Codino: la libertad para moverse entre distintos climas y formatos sin perder identidad. El disco incluye momentos de mayor densidad instrumental, pero también pasajes mínimos, como una canción sostenida únicamente por voz y piano. Decisiones que, según la artista, fueron apareciendo a medida que cada composición encontraba su forma definitiva.
“Hay temas que podrían haber tenido banda completa, guitarras y batería, pero sentí que funcionaban mejor desde otro lugar. Me interesaba mostrar facetas distintas y que cada canción encontrara su propio espacio dentro del recorrido general del disco”, explica.
La dimensión social tampoco aparece escindida de la experiencia artística. Para Codino, las preocupaciones que atraviesan la vida cotidiana inevitablemente terminan filtrándose en la música. “Si algo te afecta en lo personal, es imposible que no afecte tu arte. Cuando determinadas cuestiones ocupan tus pensamientos todos los días, tarde o temprano aparecen en las canciones”, sostiene.
Esa filosofía también se refleja en su manera de grabar. Lejos de perseguir una pulcritud extrema, privilegia la emoción y la capacidad de transmitir. “A veces una toma no es la más perfecta técnicamente, pero tiene algo real. Trato de cuidar eso. Me interesa que el material se sienta fresco, honesto y genuino con lo que quiero contar”, afirma.
Con el lanzamiento ya en marcha, el próximo paso será la presentación oficial del álbum. El show tendrá lugar el 6 de agosto en Biri Biri, una nueva sala ubicada en Villa Crespo, donde la artista interpretará las canciones junto a su banda completa en un formato especialmente pensado para trasladar el universo del disco al escenario.

Más allá de la expectativa por ese encuentro con el público, Codino reconoce que atraviesa este momento desde un lugar distinto al de experiencias anteriores. Después del tiempo de reflexión y del proceso de construcción de Valor agregado, asegura haber encontrado una relación más saludable con la creación.
“Antes asociaba mucho la salida de un disco con cierta presión o sufrimiento. Esta vez traté de disfrutar el proceso, incluso la incertidumbre. Hoy me siento bien, conectada con lo que hice y con ganas de vivir todo lo que trae este lanzamiento”, dice.
En tiempos en los que la productividad parece haberse convertido en una medida de valor y donde la tecnología promete respuestas instantáneas para casi todo, Valor agregado propone una pausa. No para rechazar el futuro, sino para observarlo con atención. Y, sobre todo, para recordar que hay experiencias, emociones y preguntas que siguen encontrando en el arte un territorio difícil de reemplazar.
Valor agregado – María Codino
Disponible en plataformas digitales. Lo presenta el 6 de agosto en Biri Biri Social Club, Malabia 1175 (CABA).
