Por primera vez tras 19 años de hegemonía PRO, el peronismo preside la Comisión de Educación de la Legislatura porteña. Tal responsabilidad quedó en manos de la legisladora de Fuerza por Buenos Airs Maru Bielli, quien asumió en la semana y el jueves estrenó su mandato en la primera sesión del año en el recinto. Tiempo dialogó con Bielli y en una de sus reflexiones puso el foco en la situación de los trabajadores de la Educación: “En la ciudad más rica del país el salario docente se ubica a mitad de tabla a nivel nacional.”
Bielli es Socióloga, docente y una ferviente defensora de la educación pública. Autora de más de 600 proyectos desde que asumió su banca en 2019, militante de la organización política El Hormiguero y crítica del vaciamiento educativo ejecutado por el macrismo.

–Teniendo en cuenta que el PRO y LLA integran una alianza de gobierno, ¿qué similitudes y diferencias encuentra entre el gobierno de Milei y Jorge Macri en la Ciudad?
-Son gobiernos que casi siempre aparecen mimetizados, de hecho detrás de los dos está Mauricio Macri. El jefe de gobierno se esfuerza por ser un buen alumno de Javier Milei y eso lo padecemos los porteños y las porteñas. Incluso frente a definiciones de política económica que toma el gobierno nacional, pero Jorge Macri va por más. Por ejemplo: desde que asumió, aumentó un 1600% el subte. La Ciudad, que por sus recursos podría amortiguar el impacto de la política económica, por el contrario, la profundiza. Y encima están en una batalla comunicacional por quién es más cruel, más fuerte con los débiles. Parecieran estar subidos a una carrera desesperada por quién representa más ese discurso de odio. Pero la sociedad puede cultivar sus pasiones tristes solo un rato, no puede alimentarse. Intentar tapar el sol con la mano (el impacto de sus políticas económicas con señalamientos de ciertos sectores, construyendo chivos expiatorios) eso tiene patas cortas.
-¿Y en materia educativa?
-Hay algunas diferencias. Está muy claro que el gobierno de Milei no le otorga a la escuela ningún valor. Es un proyecto de desescolarización. Milei pretende discutir una ley (denominada de “libertad educativa”) que lleva a nuestro sistema educativo a una situación anterior a la Ley 1420 de 1884, en donde quedó establecido el carácter rector del Estado en el sector. Cada proyecto político trae consigo un proyecto educativo. Y si bien en nuestro país existieron períodos en los cuales la escuela, la universidad y la ciencia fueron considerados pilares fundamentales para el desarrollo de la Argentina y otros en los cuales eso fue ignorado, menospreciado o desfinanciado, nunca estuvo en discusión, al menos desde el regreso de la democracia, la existencia misma del sistema educativo. Esto es lo que está planteando Milei. Y creo que eso no solo se refleja en su proyecto de ley sino también en la drástica reducción del presupuesto educativo a la mitad en dos años. En la ciudad, si uno ve la evolución presupuestaria, está claro que en casi 19 años de gobierno la educación no fue una prioridad para el PRO. Hubo muchos intentos de reformas educativas con nombres pomposos que en la práctica no resultaron, incluso unas solapaban a las otras.

-¿Qué es lo más urgente que necesita la comunidad educativa porteña?
-Tenemos enormes brechas educativas, vinculadas al acceso y al tipo de oferta, desigualdades no abordadas entre el norte y el sur de la ciudad. Tenemos un sistema de alimentación escolar de muy mala calidad. Tenemos pruebas que muestran un estancamiento bastante generalizado en la evolución de aprendizajes en general y un problema importante en matemáticas.
-Y salarios de maestros muy bajos.
-Sí. En la ciudad más rica del país el salario docente se ubica a mitad de tabla a nivel nacional. En una ciudad que supo tener una oferta de formación permanente para la docencia de excelencia que fue completamente desfinanciada. En una ciudad con un enorme despliegue del sistema científico tecnológico nacional no hay vinculación de este con la escuela. Con enormes desafíos para acompañar trayectorias diversas, con generar procesos reales de inclusión. A esas deudas históricas se le suman los desafíos de los fenómenos actuales, la caída de la natalidad y la nueva cultura digital, que afectan, entre otras cosas, la forma de estar en la escuela.
-Jorge Macri comenzó a cerrar grados en primaria y jardines maternales con el argumento de la baja en la natalidad. ¿Se justifican estos cierres?
-Creo que en algunos casos sí, y en otros no. Nadie pretende ni puede sostener que los niños tengan 4 compañeros en primaria. No es bueno. Lo que venimos planteando en este sentido es que el fenómeno de la caída de la natalidad, que no es nuevo, que lleva diez años y ya tiene impacto en mayor o menor medida en gran parte de la primaria, tiene que ser abordado de forma inteligente. Qué quiero decir con esto: tenemos en 10 años la mitad de los niños en las escuelas. Una mirada corta del fenómeno puede llevar al razonamiento de que entonces se necesitan la mitad de los recursos. Y la verdad es que si todos coincidimos en que nuestro sistema educativo tiene falencias, creo que nadie puede pensar que no es esta una buena oportunidad para tratar de abordarlas y pretender resolverlas. No hay excusa.
-¿Habría que poner el foco en mejorar la calidad educativa?
-Es el momento de pensar cuál es la mejor cobertura para el nivel inicial que permita además el desarrollo de un sistema integral de cuidados, pensar cómo se da cobertura a jornadas completas en donde se las necesita, cómo se utilizan los recursos para garantizar una alimentación de excelencia, qué nuevos roles y funciones necesita la escuela: pareja pedagógica, menos estudiantes por docente, tutores que acompañen las trayectorias, profesionales de la salud en mayor vinculación con la escuela. Repensar las infraestructuras, que los niños tengan más cielo y más verde, las infancias no pueden perder espacio en la ciudad. Incluso desarrollar incluso un mejor sistema de educación técnico profesional que brinde una oferta de carreras demandadas por este fenómeno vinculadas a cuidados de personas mayores. En fin, muchas cosas que requieren un poco de audacia e imaginación pero que nos permitan transitar la caída de la natalidad aprovechando las circunstancias.
Repensar las infraestructuras, que los niños tengan más cielo y más verde, las infancias no pueden perder espacio en la ciudad. Incluso desarrollar incluso un mejor sistema de educación técnico profesional que brinde una oferta de carreras demandadas por este fenómeno vinculadas a cuidados de personas mayores. En fin, muchas cosas que requieren un poco de audacia e imaginación pero que nos permitan transitar la caída de la natalidad aprovechando las circunstancias.
Violencia en las escuelas
–Tras el asesinato de un alumno en una escuela de Santa Fe volvió a aparecer el tema de violencia en las escuelas ¿Qué opinión te merece este tema?
-Estamos ante un acontecimiento particular, recordemos que el último caso se dio hace más de 20 años en Carmen de Patagones. Creo que hay muchas variables que intervienen. Por la evolución que viene teniendo el caso creo que nos obliga a reflexionar sobre la vida de los jóvenes y los niños y las niñas en el mundo digital: hay parte de su subjetividad, de su reconocimiento, de sus vínculos que se juega ahí. El contenido de los dispositivos de estos jóvenes a veces explica mejor que muchas otras cosas cómo se sienten, cómo se perciben, cuáles son sus miedos. Y esto es un problema que debe ser abordado. Y no desde la lógica del control, sino desde el cuidado. Porque el terreno digital es complejo, poco democrático y conducido por una lógica que no es la ideal para la socialización de los niños y las niñas.
–Y en ese sentido, ¿qué ves en la Ciudad?
-Hay un intento de abordar el vínculo con la digitalidad, creo que hay que profundizar, discutir enfoques y encarar otras aristas del tema: desde regulación de plataformas, hasta la necesidad de que esta lógica que impera en lo digital sea un contenido en sí mismo por la escuela que permita que los estudiantes tengan más herramientas y conocimientos para transitarlo.
Y sin duda esto tiene que complementarse con otras aristas de la vida de los niños y de las niñas. Y con la posibilidad también de tener más y mejores equipos en los casos en que las situaciones de violencia se manifiesten en la escuela.
-Los Equipos de Orientación Escolar controlan las diferentes problemáticas de los chicos, pero sus trabajadores dicen que no dan abasto ¿Cómo se podría mejorar esta situación?
-Estos equipos no alcanzan. Opera una lógica de la derivación que incluso hace que las intervenciones muchas veces no sean efectivas. Se requiere pensar otra lógica, desde la construcción de redes, pero no de esas que surgen por voluntad de las personas sino como política pública, la idea de construir muchas más instancias de apoyo, de canales con los equipos de salud, con los clubes, con las bibliotecas. Hay que pensar en la escuela comunidad, en la función central vinculada al acceso al conocimiento y en el rol contracultural que hoy cumple respecto a la necesidad de vivir en comunidad, en sociedades menos violentas, más justas. «