El problema del transporte público en el Área Metropolitana (AMBA) está lejos de resolverse: si bien hay más colectivos en la calle respecto a principios de semana, la cifra dista mucho de la cantidad que había hace tres semanas atrás. Luciano Fusaro presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) desmenuzó el conflicto y expresó que el sector padece “la tormenta perfecta”, porque el gobierno está en pleno proceso de quitar subsidios y, encima, les debe dinero. Por el otro lado, consiente el creciente malestar de los usuarios debido al mal servicio.

En diálogo con Radio con Vos, Fusaro, titular de una de las cámaras de transporte del AMBA, aclaró: “Ninguno de los actores tenemos claro como salir de esto. Se disparó el precio de gasoil que estaba fuera de la agenda de cualquiera. En 15 días pasó de 1.700 pesos a más de 2.400 pesos, un 40% más”.

Más allá de ese imprevisto, “hay un proceso de quita de subsidios. En diciembre de 2023, teníamos un 90% de subsidios sobre nuestros ingresos, hoy estamos en el 63%. Hay una baja gradual y por eso el boleto siempre aumenta por encima de la inflación. Sabemos que eso tiene un impacto en el bolsillo de la gente”, añadió. 

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Luciano Fusaro. Archivo.

“En paralelo -insistió Fusaro-, esos subsidios que están en retirada se empezaron a acumular de manera impaga. Entonces, se juntó todo: la gente paga cada vez más, las empresas que notan que ese subsidio mal calculado con precios anterior a la guerra, se está pagando con mora”. 

El empresario reconoció que hace cuatro años había 18.500 colectivos en la calle. Sin embargo, la cifra disminuyó a 15.500 hasta hace unas tres semanas. Este lunes, cuando el conflicto tuvo su punto más álgido, se registraron unos 12.000. Siempre de acuerdo con Fusaro, recién este viernes se sumaron unos dos mil colectivos más después de que el gobierno pagara parte de la deuda.

Es frustrante no poder sacar los colectivos. No es habitual esta imagen en las paradas”, describió. Esta semana hubo una reunión entre las autoridades de Transporte del gobierno y los titulares de las distintas cámaras. “Lo positivo que rescatamos es que hubo un entendimiento del problema, un diagnóstico compartido. Las deudas existen, sí; al mismo tiempo, así como está el sistema no puede continuar. ¿Cómo hacemos? Nosotros decimos que en lo inmediato tratemos de regularizar las deudas”.

“Gracias a eso pudimos desactivar una medida de fuerza del gremio, porque con parte de ese pago de la deuda, de unos 60 mil millones de pesos, pagamos los salarios”, puntualizó Fusaro, quien admitió: “Es una situación precaria. Bajó un poco la deuda, se regularizó algo el servicio, pero en los próximos días si no se termina de cancelar el resto de la deuda o de resolver la situación de fondo, las imágenes en las paradas van a repetirse”.