Ocupan cientos de frascos de vidrio. Recipientes como los de un kilo de miel, cubiertos con tules y cerrados con bandas elásticas. Allí se encuentran unas 42 mil vinchucas vivas. Están en el laboratorio instalado en el Hospital Colonia Santa María de Punilla, en Córdoba, sede de la Unidad Operativa de Vectores y Ambiente (Unove). Desde el primer día de este mes, nadie controla a esos insectos vectores del Chagas. Las tres personas que se ocupaban de su preservación fueron despedidas. Las vinchucas, igual que las investigaciones, quedaron a la deriva.

La última tanda alimentada podría sobrevivir por seis meses. El otro grupo comenzaría a morir en tres. En el medio, el riesgo de que algún insecto se escape. “No hay vinchucas infectadas en este momento, pero es un vector. Es como liberar mosquitos, se pueden infectar”, explican desde Punilla. Allí hay colonias desde hace 40 años, con condiciones específicas de ambiente y seguridad. “No es algo que uno pueda tener en su casa”.

Hasta hace pocas semanas, la Unove dependía del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias (Cendie), creado en 1996 y parte de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS-Malbrán). Un decreto publicado el 26 de marzo oficializó la absorción del organismo por parte del Instituto Nacional de Parasitología Fatala Chaben, también dependiente del Malbrán. En los hechos, no hubo proceso de transición ni derivación de recursos, por lo que la fusión anunciada desde el Ministerio de Salud es entendida como cierre, tal como denunció la Mesa Federal de Ciencia y Tecnología.

Quienes trabajaban con las vinchucas en Punilla ni siquiera tuvieron a quién darle las llaves al cerrar. Literalmente.

Más de 42 mil vinchucas a la deriva: una postal del desguace en Salud en la era Milei

“Se cae a pedazos”

La Unove era el principal productor de vinchucas vivas del país para la provisión de institutos de investigación. Tenía especies diversas, no solo de Argentina, lo que lo convertía en un laboratorio único en la región. Además recibía vinchucas recolectadas en campañas de prevención de Chagas en distintas provincias. Había un estudio en curso para conocer la resistencia a insecticidas de vinchucas enviadas desde San Juan: quedó inconcluso.

Los bichos que llegaban eran materia de análisis y, si se encontraban infectados, daban lugar a la implementación de políticas públicas para familias de zonas afectadas. ¿Quiénes y dónde analizarán a partir de ahora las vinchucas? No se sabe. Ni la cartera que conduce Mario Lugones ni el Malbrán, al mando de Claudia Perandones, respondieron las consultas de este medio.

Además de la “fusión” del Cendie, se dispuso la “disolución” (sin eufemismos en este caso) del Centro Nacional de Investigaciones Nutricionales y la “fusión” del Centro Nacional de Control de Calidad de Biológicos con el Instituto Nacional de Producción de Biológicos, todo bajo la órbita del Malbrán. La movida incluyó 39 despidos, entre directivos, investigadores y administrativos, en CABA, Misiones, Córdoba y Salta.

Tres de los profesionales desafectados hablaron con Tiempo. De forma anónima, por temor a represalias. Quieren que se visibilice el desguace desde adentro. “Se va cayendo a pedazos estructuras que tomó años construir”, lamentan.

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79 gallinas a la deriva

La situación del laboratorio de producción de vinchucas es quizás las más gráfica. Funcionaba en el Hospital Colonia Santa María de Punilla, un enorme y deteriorado edificio de principios del siglo XX, que nació como centro para el tratamiento de la tuberculosis y en su larga historia llegó a ser centro clandestino de detención de la última dictadura.

Hasta 2023 trabajaban allí diez profesionales para la Unove, que en 2022 habían pasado a depender del Cendie. Por las renuncias de los últimos años ante las malas condiciones laborales, quedaban tres. Ya no. En el edificio solo permanece un equipo de la Dirección de Zoonosis y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores y un depósito de insecticidas.  “El día que nos echaron nadie nos supo decir ninguna indicación. Ni de a quién dejar las llaves, ni qué hacer con las vinchucas. Además hay 79 gallinas que se usaban para alimentar vinchucas. Están encerradas en el edificio, en la parte de atrás. No hay nadie encargado de que les den agua y comida. El último día nos quedamos hasta tarde pidiendo indicaciones. Nadie respondió”, contó uno de los despedidos. En Punilla quedaron microscopios, computadoras, lupas y equipamientos caros, algunos casi sin uso por la escasez de personal.

Con la “fusión” del Cendie con el Instituto Nacional de Parasitología, pocas semanas antes de los despidos, hubo una promesa de continuidad. “Tuvimos dos reuniones. Nos dijeron que no nos echaban, que estaba todo bien”. El desguace avanzó igual. En ese Instituto, contó otro miembro del equipo, “no trabajan con vinchucas. Sí con Chagas, pero con el parásito y con pacientes. Nosotros somos (se corrige: ‘éramos’) los únicos en Argentina que producimos el vector. En 2023 teníamos una producción de 160 mil vinchucas. Ahora quedan 42.000”.

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Foto: Télam

“No existe más”

Otro de los despedidos habla desde Misiones. Allí funcionaba, hasta mediados del año pasado, el Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet). Fue uno de los organismos disueltos en julio. El Gobierno argumentó que había superposición de funciones y falta de resultados concretos. Las y los científicos que trabajaban allí fueron ubicados en otras áreas. Finalmente, 13 de ellos acaban de ser echados.

“Quedamos trabajando vinculados a otros institutos, con la promesa de no desintegrar nuestras líneas de investigación. Pero no hubo comunicación con nosotros en estos meses”, relata una de las personas desafectadas. Entre ellas hay biólogos, genetistas y veterinarios. “La rescisión de los contratos carece de toda justificación y sólo puede comprenderse en el marco de un proceso sistemático de desmantelamiento y vaciamiento de áreas estratégicas de la política científico-sanitaria argentina impulsado por el actual gobierno nacional”, sentencian los miembros del Instituto de Biología Subtropical (UNaM – CONICET).

En Iguazú, como en Punilla, quedaron bichos a la deriva: colonias de mosquitos que eran parte de proyectos vinculados al dengue. “En el trabajo de virus transmitidos por mosquitos se perdió toda la línea, no existe más. Es pérdida de información y de mucho esfuerzo, porque es muy trabajoso llegar a una colonia establecida, que se reproduzca, que haya muchas generaciones”, explicó un profesional que perteneció al ya inexistente Inmet. El 31 de marzo firmó el contrato de renovación por un año. Horas más tarde, le notificaron la rescisión. Sin explicación ni preaviso.

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Salud Mental: más manicomios, menos presupuesto

En los últimos días el ministro Mario Lugones fue noticia por la crisis en el Pami, por la situación de colapso del sector discapacidad, por la escasez de vacunas y por el vaciamiento de Remediar. En ese marco, decidió anunciar el envío de un proyecto para una nueva Ley de Salud Mental, basada en un paradigma manicomializante.
“Le generará más gasto al Estado, sin el consiguiente beneficio para la sociedad”, cuestionó Alberto Trímboli, fundador de la Asociación Argentina de Salud Mental. Además de las críticas a la propuesta, la lupa está puesta en las políticas actuales del gobierno de Milei en salud mental. Por caso, el vaciamiento del Hospital Bonaparte, especializado en la materia. También, la subejecución extrema. El área de Apoyo y Promoción de la Salud Mental, parte del programa Prevención y Tratamiento de Patologías Específicas del Ministerio de Salud, tiene $ 47 millones para operar este año: $ 652 millones menos que en 2023. Además, en lo que va de 2026 se habían ejecutado hasta fines de marzo solo $ 1,4 millones. Un promedio $ 466 mil por mes.

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El fin del Programa Remediar

La ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judit Di Giglio, fue una de las autoridades sanitarias que más alzó la voz tras la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA). Difundió “una noticia terrible” que se planteó en ese encuentro: el fin del Programa Remediar. “Se anunció que habrá una compra extraordinaria de dos meses en las composiciones que integran el botiquín (que hoy incluye 79 fármacos) que estarían disponibles para los meses de mayo y junio. Luego se seguirá con solo tres fármacos, nada más”, confirmaron a Tiempo desde el equipo de Di Giglio.

El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, también alertó que “el Gobierno Nacional está por cometer una de las peores atrocidades en materia de salud que conozcamos: están cerrando el Programa Remediar, que tiene 24 años, que atiende a más de 20 millones de personas”. Destacó que fue ese programa el que permitió que Argentina “tenga una cobertura de salud que en muy pocos lugares del mundo se ve”. Así y todo, su futuro es incierto. 

El diputado nacional Pablo Yedlin, junto a su par Claudia Palladino, presentó un proyecto de declaración en Diputados para manifestar la “profunda preocupación” del cuerpo legislativo ante el “incumplimiento, la falta de información pública y la reducción en la provisión y distribución de medicamentos de Remediar”.