Cerca del mediodía, la empedrada calle donde se ubica la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) era una postal de colores. Predominaba el color azul con que se referencia el gremio liderado por Abel Furlán, aunque también asomaba el verde y negro de las banderas de ATE, el rojo de Sutepa, el blanco y celeste de Sipreba y el verde de la Federación Gráfica Bonearense, entre muchos otros. En unidad, cientos de sindicatos se acercaron a Adolfo Alsina 485 para repudiar la intervención judicial de la UOM y reforzar el apoyo a la actual conducción, elegida en marzo pasado.

La acción también reunió distintos funcionarios del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, como Walter Correa (ministro de Trabajo), Cristina Álvarez Rodríguez (asesora del gobierno) y Gabriel Katopodis (Infraestructura y Servicios Públicos) y legisladores como Eduardo Valdés, Hugo Antonio Moyano y Germán Martínez, de Fuerza Patria. “Es una maniobra que busca disciplinar al movimiento obrero y acompañar el proceso de pérdida de trabajo en la industria. El gobierno no quiere industria ni metalúrgica ni tampoco a este sindicato”, sintetizó el jefe de bloque del peronismo en diálogo con Tiempo.
A las 13, la concurrencia ya era mucho mayor y, adentro de la sede, Furlán recibía el respaldo de diversos dirigentes y representantes políticos. “Es un golpe para todo el movimiento. Por al menos seis meses no van a poder negociar salarios en un gremio que es testigo para todo el resto”, evaluaba Agustín Lecchi, secretario general de Sipreba durante el abrazo.
La movida fue la respuesta colectiva a la resolución de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que la semana pasada anuló las elecciones nacionales de la UOM, desplazó de su cargo a Furlán -que había sido reelecto- y dispuso la intervención judicial del gremio por un plazo de 180 días.

Se trata de la segunda intervención que atraviesa el sindicato. La anterior había sido durante la última dictadura, recordó hoy Furlán. «Quieren una UOM débil para congelar salarios», había señalado el secretario general en una serie de declaraciones radiales en la previa de la protesta.
En la sede situada a 100 metros de Plaza de Mayo, el respaldo al gremio fue total y el secretario general habló junto a Roberto Baradel, Rodolfo Aguiar y Sergio Palazzo, entre otros. Esta intervención judicial no nació hoy. “Es el desenlace de una operación política, judicial y empresaria que venimos denunciando desde hace meses y que tuvo siempre un único objetivo: disciplinar a la UOM” sostuvo el sindicato metalúrgico antes del masivo abrazo. De la medida que demostró la solidaridad y la fuerza con la que el movimiento obrero respondió a un nuevo ataque.
