A Perfect Circle vuelve a la Argentina después de 13 años y el anuncio tiene algo de ajuste de cuentas emocional para una audiencia que nunca terminó de soltar a la banda. El show será el 28 de noviembre en el Microestadio Malvinas Argentinas, en el marco de un tour mundial que los llevará por más de 20 destinos y que promete un repaso por los momentos más altos de su catálogo. La apertura estará a cargo de Puscifer, el proyecto paralelo de Maynard James Keenan, lo que convierte la noche en una especie de doble exposición del mismo universo creativo.
La última visita del grupo había sido en 2013, una fecha que quedó instalada como una rareza: una banda de culto, con estética contenida pero intensidad quirúrgica, funcionando en vivo como si cada tema fuera una pieza cerrada y frágil a la vez. Desde entonces, el regreso fue más deseo que certeza. Ahora, la confirmación reabre esa línea de tiempo.

Formada en 1999 por Billy Howerdel y Maynard James Keenan, A Perfect Circle se consolidó como una de las expresiones más refinadas del rock alternativo de los 2000. Su debut, Mer de Noms (2000), no solo introdujo una identidad sonora distinta dentro del ecosistema del hard rock, sino que también alcanzó un impacto comercial inusual para un proyecto de estas características. Canciones como “Judith” y “3 Libras” se volvieron referencias inmediatas de una sensibilidad que combinaba tensión, melancolía y una producción minuciosa.

El recorrido continuó con Thirteenth Step (2003), donde la banda profundizó una estética más oscura y conceptual, y luego con eMOTIVe (2004), un disco de versiones atravesado por la lectura política de su época. Más tarde, el regreso con Eat the Elephant (2018) reafirmó la vigencia del proyecto, debutando en el puesto número 3 del Billboard 200 y alcanzando el número 1 en la lista de rock.

En paralelo, la figura de Keenan expandió su propio laboratorio creativo con Puscifer, una propuesta que cruza música, performance y artes visuales. Lejos de la lógica tradicional de banda, el proyecto funciona como una plataforma en constante mutación, con discos como Normal Isn’t y una estética que se mueve entre lo teatral y lo experimental. Su presencia como opening no es un dato menor: es una extensión del mismo autor en otro registro.
A lo largo de su trayectoria, A Perfect Circle también dejó una marca en vivo difícil de replicar: escenarios como el Hollywood Bowl, el Madison Square Garden o el Red Rocks Amphitheatre los vieron agotar localidades, mientras su paso por programas como “Jimmy Kimmel Live” o “The Tonight Show” terminó de consolidar su estatus de banda de alto calibre artístico dentro de la industria.