“¿Quién es Milagro? Sé muy poco sobre ella; apenas lo que todo argentino ha leído en la prensa. Que está en la cárcel por asesina y ladrona, según algunos y, según otros, por haberse atrevido a realizar aquello que creíamos perdido entre las tinieblas de la Historia: una Revolución.” A partir de esta pregunta formulada con sencillez, pero de respuesta compleja y de dos visiones tan dispares de la líder jujeña, la periodista y escritora Alicia Dujovne Ortiz, que reside en Francia desde 1978, escribió un libro que dice mucho acerca de quién es realmente la dirigente social jujeña. 

Entre los diversos libros de Dujovne Ortiz el género biográfico ocupa un lugar importante. Ha escrito, entre otras, las biografías nada menos que de Eva Perón, que se convirtió en un best seller internacional, María Elena Walsh y Diego Maradona. El perfil de Milagro fue pensado para el lector francés, ya que la idea era publicarlo en Francia, cosa que efectivamente ocurrió en el mes de noviembre de 2017. Por eso, según lo aclara la propia autora, el libro abunda en información que podría resultar conocida para el lector argentino, aunque este presupuesto no es necesariamente cierto. Los medios de comunicación hegemónicos han dibujado y continúan dibujando una imagen demonizada de esta mujer que está pagando con la cárcel el haberse atrevido a soñar y a haber realizado obras destinadas a los eternos olvidados de su provincia.

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 El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien prologa el libro, explicó en él la forma en que se originó : “La situación que vive Milagro Sala, como presa política del gobierno de Macri y del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, trascendió las fronteras del país y muchos grupos y organizaciones se han manifestado solidariamente reclamando su libertad.” “Alicia Dujovne Ortiz, desde Francia, se sintió conmovida por la situación de Milagro y por lo realizado por esta mujer indígena y pobre, por el coraje de asumir el desafío de la rebelión junto a sus hermanos y hermanas. La obra llevada a por la Tupac les ofreció a los pobres dignidad y una oportunidad de participación, es decir, de ser constructores su propia vida y de su propia historia.” “Alicia decidió viajar a la Argentina y su objetivo fue llegar a Jujuy para conocer a esta mujer indígena, presa política, y logró visitarla en la cárcel de mujeres en Alto Comedero.“ 

Quizá ningún otro líder social concentre, como lo hace Milagro, todas aquellas cualidades que el macrismo detesta y combate. En primer lugar, es descendiente de los pueblos originarios en un país cuyo presidente aseveró en público que todos descendemos de europeos. En segundo lugar, es pobre y se vio enfrentada a esa realidad aparentemente insuperable desde su infancia. Además, es rebelde y se animó a luchar para cambiar la situación de los hombres y mujeres de su provincia que nunca tuvieron nada en una Argentina cuyos gobernantes actuales y sus votantes expresan sin eufemismos el mismo odio de clase del que su momento fue blanco Eva Perón. ¿Por qué un pobre debería vivir en una casa digna y hasta  disfrutar de una pileta con su familia y sus compañeros? Por último, el liderazgo de Milagro lleva la marca del gobierno K, que es esgrimido como caballito de batalla para justificar las políticas del ajuste y la violencia neoliberales. Milagro también parece formar parte de “la pesada herencia” que el gobierno del PRO esgrime a toda hora. 

Todas estas razones hicieron que la periodista y escritora regresara a la Argentina para realizar un azaroso viaje a Jujuy “(…) a mis 78 años –cuenta en un párrafo que emociona- , la edad justa para largarse a la aventura, sola, con la mochilita a la espalda, rogando porque Milagro sea tal como me la imagino y tal como en la Argentina algunos la han llamado, a causa de esa manía suya de regalar a los pobres cosas de ricos: la Evita Negra.”

Hija adoptiva, cuenta Dujovne Ortiz para empezar a trazar el perfil de la mujer odiada por Gerardo Morales al punto de haber hecho de su encarcelamiento un tema personal, Milagro se fue de su casa de clase media a los 14 años para regresar al lugar del que había salido. “Los chicos tenían hambre? Ella juntó a su gente, adolescente drogadictos y madres maltratadas, y les dijo: ´Hay que hacer algo. Organicemos las Copas de Leche´. Nadie tenía nada. Pero una mujer desdentada trajo un puñadito de yerba, la otra, un poco de azúcar, los muchachos fueron al monte a buscar leña y de pronto, en una villa miseria, irónica denominación acuñada en la Argentina para los barrios de lata y de cartón, un cartelito y unos globos anunciaron la cacerola humeante.” 

Milagro tuvo dos hijos biológicos y 12 adoptivos. En 2004, la idea de Milagro de construir casas para los pobres llama la atención del presidente Néstor Kirchner que la cita para tener una entrevista en cuyo transcurso Milagro le dijo: “El arma revolucionaria con que nosotros contamos es el horno de barro”. Y aquí comienza otra historia, la que culminaría luego del gobierno kirchnerista con la acusación de que Milagro Sala quiso fundar en Jujuy un Estado paralelo. 

El libro de Dujovne Ortiz se nutre de diversas visitas a Milagro en la cárcel y de distintos testimonios de quienes trabajaron cerca de ella. Las visitas no son fáciles. Las carceleras la palpan agresivamente y la periodista tiene que justificar el uso de un cinturón recomendado por un médico por un problema en una vértebra. Presenta el certificado firmado por el profesional y escrito en francés, el que es sometido a la mirada desconfiada de esas mujeres que hacen el gesto de leerlo. No es la primera vez que Dujovne visita una cárcel. La primera fue cuando tenía 5 años, y su madre, la escritora feminista Alicia Ortiz la llevó a ver a su padre, Carlos Dujovne, que estuvo preso en la cárcel de Neuquén entre 1943 y 1945 junto con todo el Comité Central de Partido Comunista Argentino. 

Las charlas con Milagro son de “saltimbanqui” ya que esa pequeña mujer no se puede quedar quieta, por lo que caminan permanentemente por el patio. De ese modo Milagro libera su energía y ambas logran la soledad necesaria para entablar un diálogo. 

El libro incluye también una imperdible entrevista con el marido de Milagro, Raúl Noro. “Yo era un señorito programado de nacimiento para tener bufete de abogado, pero medio loquito. La oveja negra”, le cuenta a la periodista y menciona que en su momento ha sido seguidor de Silo. También habla de su historia de amor con Milagro. “Parece un chico –dice Dujovne- me cuenta su historia de amor como un adolescente. Tiene veinticuatro años más que su mujer pero mientras lo cuenta sus edades se igualan.” 

Y a continuación Noro se larga a historiar su relación, la formación de una pareja despareja en la que sus diferencias parecen complementarse a la perfección. “Un enganche increíble, inexplicable –cuenta con entusiasmo-. Nada que ver con mi ideal de mujer, yo soy botticeliano, pero me enloquecí por ella. Loco. Un carisma, una energía. Tuve que insistir, porque Milagro me llamaba gringo, un blanco aquí es un gringo, por jujeño que sea. Utilicé todas mis artes de seducción y al final me dijo que sí. Comenzamos una relación hermosa que para mí respondía a un mandato espiritual.” 

Pertenecientes a mundos sociales diferentes, Raúl Noro cuenta que cuando comenzó su relación con Milagro, le decían: “Que hacés con esa piquetera”. Asegura que no les importó y que siguieron adelante. También habla del frustrado intento de Guillermo Moreno de afiliarla al Partido Peronista, a lo que ella, siendo peronista, se rehusó por entender que como dirigente de un grupo políticamente heterogéneo no podía pertenecer a ningún partido. 

Noro también habla de las versiones del origen de Milagro. Estas versiones son dos: es hija del hermano de la mamá que la crió o su madre adoptiva laecontró en una caja de zapatos abandonada en el Hospital de Niños. Ella cree en la primera versión. Lo cierto es que a sus 14 años le oyó a su tía decirle a la madre adoptiva: “Algún día vas a tener que decirle la verdad”. Ese día, Milagro se escapó de la casa.

 Dujovne la visitó en la cárcel cuatro veces y de la impresión que se llevó y de los testimonios deduce que no sólo es una dirigente social, sino una madre protectora que les dio a los desposeídos lo que no habían tenido nunca y les devolvió la dignidad. Dicen quienes la conocen que también por esto la odian quienes la odian, por ser una gran madre protectora de su pueblo. 

El libro culmina con un “Epílogo provisorio” porque la historia de Milagro están en marcha. Aquí se narra su prisión domiciliaria a partir de la queda en manos de los gendarmes y su regreso a la cárcel en el penal de Alto Comedero. Noro Narra cómo las fuerzas del gobernador Morales entraron a la madrugada a secuestrarla cuando dormía junto a su marido. “Vinieron encapuchados –cuenta Noro- , nos agarraron a trompadas y a ella la llevaron descalza y en pijama en un auto sin matrícula.” La escena recuerda a los hechos que se dieron durante la dictadura cívico militar y que millones de argentinos creímos haber dejado definitivamente atrás. El libro de Dujovne concluye en este punto y hace una referencia a la foto de Milagro mostrando la imagen de Santiago Maldonado, otro de los desgraciados sucesos que ponen en tela de juicio la existencia de una democracia verdadera. 

Un libro imprescindible para conocer algo más acerca de la vida de esta mujer que ya ha entrado en la historia argentina aunque quienes se adueñaron del país, ante la imposibilidad de desalojarla de allí, se dediquen a urdir injusticias y atropellos.