En el gobierno de Javier Gerardo Milei no existen los puntos medios, el pensamiento crítico, ni la ausencia de oportunidades. La confirmación del secuestro de Nicolás Maduro a manos del gobierno de Estados Unidos abrió todo un nuevo capítulo en el orden internacional y local. En una gestión que pese a los triunfos electorales y parlamentarios de los últimos meses comenzaba a sentir sobre sus espaldas el peso del desgaste del relato que la llevó al poder, el triunfo subjetivo de “las ideas de la libertad” entregó al oficialismo un nuevo envión que nadie dentro de la Casa Rosada se atreverá a desperdiciar.
La mañana del sábado, muy temprano, luego de conocerse las noticias que llegaban desde Caracas, el gobierno concretó comunicaciones internas de urgencia para acordar cuál iba a ser la postura a adoptar frente a la invasión que impacta de lleno en la región. En aquellas horas, mientras en las redes sociales las posturas se multiplicaban como bacterias, el oficialismo se tomó su tiempo para dar a conocer su postura. No fue hasta que Milei se pronunció en una entrevista en LN+ que el país tuvo un posicionamiento oficial.
“Apoyo total a Estados Unidos, no tenían forma de salir los venezolanos de este equilibrio siniestro en el que estaban metidos”, afirmó el libertario para no dejar lugar a dudas. Las esperadas declaraciones del primer mandatario no se movieron ni un milímetro de la política exterior de pleno alineamiento con el país del norte que su gobierno adoptó desde su llegada al poder. Sin embargo, no es sólo el sentimiento colaboracionista lo que mueve al presidente. Milei quiere que su paso por la gestión lo consolide como un líder mundial a la altura del propio Trump, con el que -tímidamente- comenzó a mostrar disidencias.
“El gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes, destacando asimismo el liderazgo de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, en la defensa de la democracia y la libertad en Venezuela», reza el comunicado de Cancillería.
Si bien la primera postura de Milei parece alinearse con los dichos del republicano, la advertencia de Trump acerca de que la líder antichavista no podría ejercer la presidencia porque no cuenta con “el respeto del pueblo venezolano”, marca una diferenciación de la que la Casa Rosada se habrá anoticiado mirando la conferencia de prensa por TV.
Como dejó en claro desde el momento en que irrumpió en el mundillo político, las posturas radicalizadas y los golpes de efecto son partes fundamentales de la construcción de su poder y la expansión de la batalla cultural. Luego de las declaraciones de Javier Milei y la publicación del comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, el líder libertario dispuso, a través de la Dirección Nacional de Migraciones, un nuevo esquema de restricciones para el ingreso al país de “ciudadanos venezolanos relacionados al Régimen de Maduro» que casi no reconoce antecedentes.” Según dio a conocer el jefe de gabinete, Manuel Adorni, las restricciones abarcan “a funcionarios, miembros de las fuerzas armadas, empresarios vinculados al régimen y sancionados por los EE UU, entre otros.”
La postura inquebrantable del presidente estuvo acompañada, como siempre, por una coordinada acción digital. La calle online donde habitan los referentes libertarios se tiñó de mensajes celebratorios. La guardia pretoriana digital del líder libertario se puso al hombro una discusión tan delicada como ajena. Como si de una invasión a su propio territorio se tratara, las hordas tuiteras agradecieron a Donald Trump por la intervención en Caracas, condecoraron su rol en la “liberación de Venezuela” y denigraron cualquier postura que se mostrase en contra de la oficial. Mucho circo para tan poco pan.
La política internacional, aunque fundamental, no fue el único frente que el gobierno apostó por monopolizar desde la mañana del sábado. En medio de la conmoción mundial, y varias horas después del comunicado del Partido Justicialista, el gobernador Axel Kicillof publicó un comunicado en su cuenta de la red social X (ex Twitter) en el que condenó la invasión estadounidense y advirtió que la misma “constituye una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional, altera la estabilidad regional y sienta un peligroso precedente.”
Con 16 minutos de diferencia entre sus posteos, los dos principales aspirantes libertarios a ser bendecidos para competir por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires salieron a marcarle la cancha al mandatario bonaerense. El primero en posicionarse fue el diputado Sebastián Pareja, quien encontró en la proclamación de Kicillof la oportunidad de romper con el perfil bajo que adoptó -¿le hicieron adoptar?- tras la consolidación de la elección de La Libertad Avanza en octubre.
“No debe confundirse, gobernador: no todos los bonaerenses defienden la dictadura. Muchos estamos del lado de la libertad y de la esperanza que hoy siente el pueblo venezolano”, lanzó el armador bonaerense, quien desde hace meses fue eyectado del círculo íntimo del clan que completan Martín y Eduardo “Lule” Menem.
Al lomense se sumó el ministro del Interior, Diego Santilli. “Siempre del lado de los dictadores, delincuentes y narcotraficantes. El año que viene vamos a liberar también a la Provincia de Buenos Aires”, dijo sin rodeos. La llegada del Colo a la gestión tuvo como única condición la posibilidad de ser bendecido como el candidato de la unidad en territorio bonaerense.
Las repercusiones también se dieron en territorio porteño. En medio de las especulaciones sobre su futuro dentro del organigrama de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich decidió dar por iniciada su campaña a jefa de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y apuntó de lleno contra Horacio Rodríguez Larreta, quien condenó el ataque estadounidense en Venezuela. “Dios, que tibio. ¿Cómo se siente coincidir con el kirchnerismo, Horacio?”, tiroteó la exministra, quien ya avisó que si no es bendecida como compañera de fórmula de Milei buscará quedarse con la gobernación porteña.
De vuelta a la política internacional, y con más dudas que certezas respecto al futuro inmediato de la región, Javier Milei dejó en claro que esta nueva época no lo encontrará inerte. “Aquí no hay medias tintas ni grises. Se está del lado del bien, o se está del lado del mal. Y todos aquellos que hoy no defiendan con uñas y dientes la causa de la libertad son parte del problema y no de la solución”, sentenció en un mensaje que no deja lugar para los cuestionamientos. «