A diferencia de Argentina, donde la administración de Javier Milei mostró nuevamente su alineación incondicional con Donald Trump y Benjamin Netanyahu, casi todos los gobiernos latinoamericanos mostraron su preocupación por las consecuencias de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán de este sábado e instaron al diálogo. Brasil, Cuba, Perú, Chile, Guatemala, México y Uruguay condenaron la ofensiva y abogaron por una solución diplomática de las diferencias entre las partes.

Para Brasil, la diplomacia es “el único camino viable para la paz”. Perú llamó a la convivencia pacífica en el Medio Oriente y exhortó a “evitar acciones que puedan agravar la situación y privilegiar el diálogo y los mecanismos diplomáticos como vía para restablecer la estabilidad y la paz en la región”.

El Gobierno de Uruguay manifestó a su turno su “extrema preocupación” por los ataques militares a Irán así como la respuesta militar iraní. El respeto del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas, en particular de las cláusulas que regulan el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, resulta indispensable para el mantenimiento de la paz y la seguridad regional y global”, dijo la cancillería uruguaya. “Guatemala insta a todas las partes a respetar el derecho internacional y a ejercer la máxima moderación para evitar una escalada de hostilidades y garantizar la protección de la población e infraestructura civil”, declaró la Cancillería del país centroamericano. En sintonía, el Gobierno de Chile expresó su preocupación por la ofensiva y condenó las acciones de los tres países.

La secretaría de Relaciones Exteriores de México hizo un llamado “urgente” a los países involucrados, al tiempo que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo que Donald Trump, “se ha equivocado hoy”, mientras que su par de Cuba, Miguel Díaz-Canel, advirtió que los ataques contra Irán “ponen en peligro la paz y la seguridad regional e internacional”. Hasta Nasry Asfura, quien asumió su mandato hace poco más de un mes, exhortó  “a ejercer la máxima moderación”, proteger a la población y buscar una solución sostenible por la vía diplomática.