Si usted entra en www.ice.gov/join, que es la página oficial de reclutamiento del U.S. Inmigrations and Costume Enforcement, el famoso “ICE” –o “la migra”- se encontrará con la consabida imagen de un severo “Tío Sam” que le apunta a la cara con el dedo índice de la mano derecha. Le dice “America Needs You”, es decir «los Estados Unidos lo necesitan», ya que “America has been invaded by criminals and predators. We need YOU to get them out”, algo como que los Estados Unidos han sido invadidos por criminales y predadores. Lo necesitamos a USTED para sacarlos”. También proponen innumerables maneras para hacer denuncias anónimas. Acto seguido la página nos propone, muy amable, gracias, las vacantes ofrecidas para “Los agentes del orden. Para los valientes. Para quienes luchan por la seguridad de Estados Unidos. Para los protectores. Para los analíticos. Para quienes buscan la verdad”. Y especifican que no es necesario tener educación superior. Ajá. Parece un requisito.
Con algo más de 3,5 millones de habitantes, Minneapolis-St. Paul es el conglomerado urbano más denso del Estado de Minnesota, “la Estrella del Norte”. Al leer la prensa local escriben como desde una ciudad tomada por fuerzas armadas extranjeras. Cuando vemos las imágenes por las redes constatamos agresiones, arrestos arbitrarios, violación de domicilios, secuestros (sin registro… ¿desaparecidos?), mutilaciones y hasta ahora un asesinato a plena luz del día. Rose Good, tres balazos. 2400 arrestados, clama ICE. Atacan las escuelas, que enseñan; las iglesias, que rezan; los hospitales, que curan; los supermercados o restaurantes, que alimentan. También detienen a los que luzcan una tez no demasiado blanca, muchos de ellos son nativos americanos. Es interesante pensar dónde deportarán a los Chippewa, Ojibwe, Prairie y Sioux, culpables por el sólo hecho de existir. ¿A Guantánamo? Bueno, no demos ideas. Igual, el vicepresidente Vance afirma que los esbirros de ICE tienen total inmunidad. Y eso que van con la cara tapada y sin mandato judicial.
Digamos también que el ataque a Minnesota no es casual. Tiene el 80% de población urbana, lo que permite el entrenamiento de las secciones de asalto para represión en ciudades. Cualquiera puede ser detenido por el motivo que sea, sin posibilidad de justificar nada. Primero la violencia: lo importante es sembrar el terror. Todos son culpables, sin distinción de género o edad. Con los más recientes avances digitales en materia represiva. Luego, el gobierno de Trump intenta desfinanciar la ayuda alimentaria que llega a Minnesota (food stamps) y por último amenaza con aplicar el “Acta de insurrección” de 1807 que permite la intervención del ejército para restablecer “el orden”. Están bajo asedio.
Es que Minnesota fue un laboratorio social. A principios del siglo XX los minnesotanos -tal el gentilicio- formaron el partido de los granjeros y de los trabajadores, el Farmer-Labor Party of Minnesota. Con la conducción de “Skippy” Olsen, electo gobernador de 1931 a 1936, supo atender las necesidades de los campesinos frente a las condiciones leoninas de los acopiadores y demás monopolios; junto con los sindicatos acordó mejoras laborales, estableció una seguridad social, legisló la igualdad de salario entre hombres y mujeres, impuso paritarias, derecho del trabajo y protección de los adultos mayores, defendió al medio-ambiente; impulsó a los empresarios pyme locales para fomentar la economía en el Estado. Y eso con una legislatura republicana conservadora, que no le permitió concretar el sueño de estatalizar las compañías de servicios públicos para convertirlas en cooperativas.
Como sea, este partido acompañó el New Deal de Roosevelt, y luego integró la izquierda del partido demócrata, lo que no es tan difícil y que esta taaaaan de moda ahora. Tanto que Tim Walz, el actual gobernador de Minnesota es de ese palo, como el intendente de Minneapolis, John Frey. Con apenas 1600 policías locales para enfrentar la agresión de los 3000 agentes de ICE presentes, sólo pueden predicar la no violencia. Alientan a los vecinos para que sigan y graben las exacciones cometidas por los grupos de tareas. La ciudadanía ya se ha organizado, para turnase en seguir a las bandas de ICE y avisar la presencia de los agresores con un silbato. Ya no es sólo una cuestión de proteger inmigrantes, ahora todos deben defenderse. Las y los maestros de las escuelas encabezan esa respuesta de la sociedad civil. Hats off. De noche, manifestantes hacen ruido frente a los hoteles que reciben a las tropas de ocupación, mientras la policía local pasa despacio con las sirenas a todo lo que dan. Recordemos que en 2020 fue asesinado George Floyd en Minneapolis. Los proud boys -los del ataque al Capitolio en 2021- también azotaron Minneapolis en 2022. Ahora vuelven con los uniformes de ICE. Guerra urbana. ¿Guerra civil? Ahora Minnesota es un laboratorio represivo como un “ensayo general / para la farsa actual”.
Muchos ven en estos hechos que hemos relatado una prueba de la decadencia del imperio norteamericano. Es probable. Pero también es posible que sea la emergencia de un nuevo imperialismo. Ya no basado sobre paradigmas anteriores, sino que sea el surgimiento de una forma especial de poder, por supuesto que digital, cuyo enemigo es la civilización misma. El huevo de la serpiente: Musk, Thiel, Bezos, Gates. Atacar a “la inmigración ilegal” es la excusa usada para reprimir cualquier opinión que difiere de ese paradigma, identificada y tratada en los hechos como “inmigración mental”. ¡Sólo MAGA! Por cierto, el Compañero “Skippy” Olsen era hijo de inmigrantes. Hands off Minnesota!!!