La provincia de Misiones reúne condiciones productivas y geográficas que la posicionan como un actor estratégico dentro del Mercosur. Su base industrial diversificada y su ubicación en la Triple Frontera —con acceso directo a Brasil y Paraguay— la convierten en una plataforma natural para el comercio intrarregional, la integración de cadenas de valor y la proyección exportadora.
En el actual contexto de reactivación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, esta posición adquiere una relevancia aún mayor. La apertura de mercados, la reducción de barreras arancelarias y la exigencia de estándares productivos más altos plantean oportunidades, pero también desafíos estructurales que no pueden ser ignorados. Entre ellos, uno resulta central y persistente: la falta de acceso a la red de gas natural.

En ese marco, el referente del Movimiento Industrial Misionero (MIM), ingeniero Gerardo Grippo, alertó sobre la crítica situación que atraviesa el sector debido a la falta de integración energética y la competencia asimétrica de productos importados. Según Grippo, este escenario no solo amenaza la continuidad de las fábricas locales, sino que condena a la industria a una «obsolescencia tecnológica y científica».
Asimismo, subrayó que la imposibilidad de incorporar innovación propia impide competir con potencias globales que combinan tecnología de punta y bajos costos laborales, resultando en una inevitable pérdida de puestos de trabajo y el cierre de unidades productivas.
«Además de la pérdida de empleos y la obsolescencia tecnológica, estamos perdiendo el expertise industrial», señaló Grippo. Y advirtió que este escenario condena a la economía local a convertirse en un simple proveedor de commodities primarios, regresando a un modelo de «economía pastoril propia del siglo XVIII». Para el referente del MIM, la incapacidad de sostener la innovación propia frente a las potencias tecnológicas imposibilita cualquier posibilidad de competitividad futura.

Una asimetría que condiciona la competitividad
Misiones es la única provincia del país que no cuenta con conexión al sistema nacional de gas natural. Esta ausencia no es un dato técnico menor, sino una desventaja estructural que impacta de lleno en la competitividad industrial.
La falta de gas por redes encarece los costos energéticos, obliga a las empresas a depender de fuentes más costosas y menos eficientes —como la electricidad o combustibles líquidos—, condiciona decisiones de inversión y limita la radicación de nuevas industrias. En un escenario de mayor integración regional y competencia internacional, estas asimetrías se traducen en pérdida de oportunidades concretas.
Desde el Movimiento Industrial Misionero advierten que esta situación no puede seguir siendo naturalizada. La integración al Mercosur ampliado y a los mercados europeos exige igualdad de condiciones productivas, y el acceso al gas natural es un insumo clave para agregar valor, generar empleo industrial y sostener el desarrollo económico con arraigo territorial.
Mercosur, Unión Europea y energía: una agenda que debe incluir a Misiones
La discusión sobre el acuerdo Mercosur–Unión Europea vuelve a poner sobre la mesa el rol de la infraestructura energética como factor de competitividad. En el propio Mercosur, los Estados Parte han señalado la necesidad de profundizar la integración energética regional, complementando redes eléctricas y gasíferas, y avanzando hacia matrices más diversificadas, resilientes y sostenibles.
En este marco, “resulta imprescindible que Misiones sea incorporada a una estrategia federal de integración energética, que contemple la extensión de la red de gas natural como herramienta de desarrollo productivo”, indicaron desde el Movimiento Industrial Misionero.

Una agenda industrial proactiva y federal
El Movimiento Industrial Misionero plantea que Misiones no debe ocupar un rol pasivo frente a los cambios del escenario regional y global. Por el contrario, propone una agenda activa basada en la articulación entre cámaras empresarias, universidades, gobiernos y organizaciones sociales; el fortalecimiento de políticas de innovación y transferencia tecnológica; la formación profesional orientada a las demandas de un mercado en transición; y el acceso de las PyMEs a financiamiento y mercados externos.
Al respecto, desde el MIM explicaron que “hoy, la integración regional y los acuerdos internacionales no son una opción ideológica, sino un crecimiento industrial. Misiones tiene la oportunidad de consolidarse como un nodo productivo clave del Mercosur y de la proyección internacional de la Argentina”.
“La provincia tiene capacidad, recursos y talento, pero para estar a la altura de los desafíos que plantea el panorama continental y global, necesitamos condiciones estructurales justas. La integración energética y el acceso al gas natural no son privilegios: son una necesidad histórica para el desarrollo industrial misionero”, concluyeron desde el MIM.