Para Mocchi, la idea de casa no tiene necesariamente que ver con un lugar fijo. Puede ser un mantel sobre una mesa improvisada, un grupo de personas que comparten una canción o un escenario donde la música crea un refugio momentáneo. Ese concepto es el que inspira Hacernos casa, el ciclo de conciertos que el cantautor uruguayo ofrece en Buenos Aires y cuya próxima fecha es el 11 de abril en Quetren Club Cultural.
“Mi casa está donde puedo sentirme expandido”, explica en diálogo con Tiempo. La música fue, desde muy temprano, el lugar donde encontró esa pertenencia. “Me hace sentir en casa incluso en contextos muy raros”, agrega.
En parte, tiene que ver con el tipo de personas que se acercan a su proyecto. A lo largo de los años se fue formando a su alrededor un equipo y un público que comparten una sensibilidad similar. En ese entorno, viajar y tocar deja de ser solo trabajo para convertirse en una experiencia colectiva.
El contexto social y político actual también lo atraviesa y condiciona. Mocchi reconoce que en la Argentina de hoy muchas veces vive con una sensación de alerta. Es un hombre trans y no es un momento fácil para la comunidad LGBTQ+. En ese marco, los conciertos adquieren otro significado: “Me siento en casa porque me rodeo de personas que le hacen frente a las cosas horribles que están pasando”, señala.
Las canciones funcionan como un refugio compartido, pero también como un lugar donde hacerse preguntas. Para el músico, el rol de la música hoy está atravesado por tensiones. Por un lado, reconoce que el entretenimiento masivo ocupa cada vez más espacio y que muchas propuestas buscan simplemente ofrecer un momento de distracción. Por otro, cree que la canción todavía puede generar algo distinto.
Mocchi y el entretenimiento
“Ojalá el rol de mi música nunca sea solo entretener”, dice. Su aspiración es que cada concierto funcione como un espacio de intercambio donde el público pueda irse con alguna pregunta o con una sensación nueva. No necesariamente con respuestas, sino con la experiencia de haber compartido algo más profundo que un espectáculo.
Eso no significa negar el valor del entretenimiento. Mocchi admite que también disfruta de ese tipo de música cuando quiere desconectar o simplemente acompañar momentos cotidianos. Pero para su propio proyecto busca otra cosa: una experiencia más directa, más emocional, donde la cercanía entre artista y público sea central.

El ciclo Hacernos casa apunta precisamente a eso. Cada una de las fechas será distinta, con repertorios cambiantes e invitados sorpresa. Prefiere no anunciar los nombres con anticipación. Dice, entre risas, que parte de la decisión tiene que ver con su ego, porque quiere que el público vaya a verlo a él. Pero también responde a una idea más amplia: que cada noche tenga su propia dinámica y su propia energía.

La banda que lo acompañará en estas presentaciones estará formada por Noelia Sinkunas en piano, Rodrigo Gambetta en guitarra, Christine Brebes en violín, Caro Rodríguez en viola, Marce Vicente en cello, Lucila Pivetta en bajo y Esteban Blanca en batería. Con ellos, el formato del show puede variar según el clima del show: desde pasajes más íntimos hasta momentos de mayor intensidad sonora.
Ese espíritu flexible también forma parte de su modo de trabajo. Mocchi desarrolló su carrera desde la autogestión, una elección que, según aclara, no fue romántica ni planificada. “Yo soy independiente hasta que venga Sony”, bromea. En realidad, explica, su camino se fue dando así porque en los comienzos no aparecieron otras opciones. Con el tiempo, cuando conoció más de cerca la lógica de la industria musical, descubrió que prefería seguir trabajando de forma autónoma.
Autogestión y compromiso
El costo de ese modelo, admite, puede ser alto. No solo en términos económicos, sino también en lo que implica para la salud mental y la vida cotidiana. Durante años giró de manera precaria, incluso viajando a dedo con su guitarra. Sin embargo, ese proceso también le permitió construir una red de apoyo y una forma de trabajo que hoy considera fundamental.
Para el cantautor, la autogestión no es solo un método de producción, sino una forma de organización colectiva. En su equipo intentan redistribuir los recursos de manera más horizontal y reinvertir lo que generan en el propio proyecto. Cuenta, por ejemplo, que decidieron comprar equipamiento técnico cuando se dieron cuenta de que el alquiler de esos elementos terminaba beneficiando más a los propietarios que a quienes realmente trabajaban en el espectáculo.
Ese espíritu también atraviesa su evolución artística. Con el paso de los años, Mocchi fue transformando su forma de escribir y de presentarse en escena. Sus primeras canciones, compuestas en la adolescencia, estaban llenas de metáforas y hablaban en tercera persona. Con el tiempo, ese proceso cambió. Hoy canta en primera persona y se anima a abordar experiencias más directas y personales. A los 35 años, Mocchi mira su trayectoria con cierta sorpresa. Nunca imaginó que la música se convertiría en su forma de vida. Hoy puede vivir de tocar, girar y componer, algo que todavía le resulta difícil de creer.
¿Cuándo?
Mocchi presenta Hacernos casa el 6 de marzo, 11 de abril y 5 de junio en Quetren Club Cultural, Av. Olazábal 1784 (CABA).